El siguiente artículo es una denuncia escrita por trabajadores de las Universidades para el Bienestar Benito Juárez García, quienes han solicitado a este diario la publicación de su documento con el fin de denunciar las condiciones laborales y pelágicas indignas en las que laboran.
Miércoles 29 de julio de 2020
En el 2018 sólo el 38.4 % de los jóvenes mexicanos en edad de cursar educación superior, podían hacerlo. Muy lamentable y más, si consideramos que el promedio de Latinoamérica y el Caribe, era del 48 %. Por ello, un proyecto como el de las Universidades para el Bienestar Benito Juárez García (UBBJG), que ofrecen: “una alternativa a los/las jóvenes y adultos excluidos de la educación superior”, es bastante loable.
Por desgracia, este humanismo en el discurso que justifica la creación de las UBBJG, como una oportunidad educativa para jóvenes cuyas familias procedan de comunidades de alta y muy alta marginación, se contradice con la precariedad laboral en que mantienen al personal docente y administrativo; a casi año y medio de haber empezado funciones.
A pesar de que en el artículo 13 del decreto de fundación del Organismo Coordinador de las UBBJG se señala que las relaciones laborales con sus trabajadores se regirán por el Apartado “A” del Art. 123° Constitucional, en los hechos a los docentes ni siquiera se nos reconoce la relación laboral, ni aun trabajando tiempo completo para las UBBJG. Estamos sometidos a convenios mensuales en los cuales nos obligan a: “no ostentarse ni hacer valer ningún derecho como trabajador o dependiente del OCUBBJG, en cuanto a su persona y actividad.” Así justifican no pagarnos los períodos intersemestrales, aun cuando trabajamos intensamente en las planeaciones del siguiente semestre.
Ataques a los derechos laborales
Violentar nuestros derechos laborales, negándonos aguinaldo, vacaciones, prima vacacional, fondo de vivienda, pensiones, seguridad médica… es un lujo que se permiten ampliamente, aunque el gobierno de AMLO se ha pronunciado abiertamente en favor de dotar a los trabajadores de estos derechos.
En plena pandemia, afortunadamente a algunos estudiantes se les dotó de seguro médico, pero en el caso de administrativos y docentes, los directivos del OCUBBJG han ignorado nuestra petición de seguridad médica; ni siquiera en los casos de quienes laboran en las sedes de la CDMX, altamente expuestos a contagios, se ha atendido la solicitud. Por el contrario, su indiferencia e inconciencia parece incrementarse, ya que han ordenado que el ciclo escolar que inicia en agosto, arranque obligatoriamente con grupos de 40 alumnos; incluso en las sedes con edificios provisionales, que ni en tiempos “normales” contaban con salones para albergar 40 estudiantes. Esto implica hacinamiento, no guardar la distancia recomendada y en consecuencia, contagios.
Los directivos del OCUBBJG tampoco se han comprometido a proporcionar a las sedes los materiales e insumos necesarios para observar las medidas de higiene y prevención. Y nos preocupa que, como en situaciones anteriores, argumenten que no hay recursos etiquetados para eso y, por lo tanto, el personal de cada sede debe resolver esas necesidades poniendo de su bolsa. La prioridad no debe ser el ahorro de recursos, sino la salud y bienestar de estudiantes y personal.
Una pedagogía adecuada
Además, necesario es mencionar el desacierto pedagógico al incrementar los alumnos por grupo (modalidad presencial o en línea). Abundan los estudios¸ principalmente en educación básica, en menor cantidad en educación superior, sobre los efectos negativos en la calidad de los procesos de enseñanza-aprendizaje en grupos grandes. La relación es simple: a mayor cantidad de alumnos, menor tiempo dedicado por el docente a cada uno. Por lo tanto, ese supuesto propósito de las UBBJG de que “se motive a todos y todas a que desplieguen su inteligencia y creatividad para encontrar soluciones a los problemas que enfrenta nuestro México”, queda sólo en el papel.
Un proyecto educativo alternativo, que ofrezca oportunidades reales a jóvenes con problemas de marginación o vulnerabilidad, no se construye de manera enunciativa, sino atendiendo adecuadamente a los distintos elementos que forman parte del proyecto, entre éstos, a los docentes y administrativos. Necesitamos y tenemos derecho a la certidumbre laboral para dedicarnos a nuestra labor pedagógica, sin el enorme estrés y desgaste de no saber si el próximo mes tendremos trabajo y dinero para comer; de pensar en infectarnos de Covid-19, sin atención médica gratuita ni dinero para pagarla; de llegar al período intersemestral sin salario y al fin de año sin aguinaldo, al menos para cubrir las deudas.
Pedimos que los directivos del OCUBBJG y la Secretaría del Trabajo sean congruentes con los postulados laborales del discurso presidencial: NO a la precariedad laboral, NO al outsourcing. ¡No más relaciones laborales neoliberales!
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