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Red Internacional
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CÓRDOBA. Uno de cada tres cordobeses vive en situación de pobreza

Es la estimación del CIPPES para el primer semestre del 2014. ID entrevistó a Pablo Gallo, director ejecutivo del CIPPES (Centro de Investigaciones Participativas en Políticas Económicas y Sociales) sobre el último informe emitido por el Observatorio de Pobreza.

Jueves 6 de noviembre de 2014

Entrevistamos a Director Ejecutivo del CIPPES (Primera parte)

ID- ¿Cuál es la situación de Córdoba en relación a la pobreza según el informe que ha publicado el CIPPES?

Pablo Gallo– De acuerdo a nuestras estimaciones Córdoba tiene una pobreza de un porcentual de 32 %, a nivel nacional la pobreza está a 31%. Esto indica que Córdoba está por arriba de la media nacional y eso no es una buena noticia porque Córdoba es una provincia grande, es una provincia rica, es una provincia productora en alimentos. Cuando se establecen los porcentajes de pobreza e indigencia, por un lado están los ingresos y por el otro está el valor de los alimentos. Córdoba tiene alimentos más caros en relación a otras provincias, por más que sea productora de alimentos.

ID- ¿Cómo se expresa en números este 32 % de pobreza en Córdoba?

Pablo Gallo- Córdoba tiene un 32 % de su población en la pobreza, lo que equivale a que 1 de cada tres habitantes esté en condiciones de pobreza y si lo ponemos en números estamos hablando de 1 millón cien mil personas. Si nosotros lo anualizamos de septiembre de 2013 a septiembre de 2014, un breve período de tan sólo doce meses, tenemos que indicar que se han incorporado al mundo de la pobreza 325 mil cordobeses. Sin lugar a dudas, es un dato preocupante.

ID- ¿Cómo podemos relacionar los datos de Córdoba con lo que sucede a nivel país?

Pablo Gallo- Córdoba no es una isla, ni le sucede algo distinto de lo que le sucede al país. El crecimiento de la pobreza en el país es del orden del 5 % en estos últimos 12 meses, el de Córdoba es mayor, es de 9 %. En la nación, hoy el porcentaje de pobreza es del 31 % y eso equivale a 13 millones de habitantes en esta condición y de los cuales, en estos últimos doce meses, se han incorporado 2 millones doscientos mil habitantes; a razón de un poco más de un millón de personas cada seis meses. Esto habla de un fenómeno que se ha disparado en el último tiempo, que empieza a ser importante nuevamente, por lo menos en términos estadísticos.

ID- ¿Cómo estiman los niveles de pobreza e indigencia?

Pablo Gallo- La pobreza, la estimamos con la Encuesta Permanente de Hogares que la hace gobierno nacional, es un dato oficial, a través de esa encuesta se determinan los ingresos económicos de una familia. Los ingresos económicos son la sumatoria de ingreso en blanco, en negro, asignaciones universales, planes sociales, todo el ingreso familiar.

Ese dato luego es relacionado con el valor de los alimentos, particularmente la canasta básica alimentaria. Ese dato no es un dato oficial, porque el INDEC, hoy por hoy, está imposibilitado de darlo ya que ha dejado de publicarlo hace bastante tiempo y a partir de enero de este año dejó de publicar los valores de pobreza e indigencia.

Llamativamente, en el mismo período en el que se agudiza el fenómeno de la pobreza, el gobierno nacional decide voluntariamente prescindir de los datos socioeconómicos de su población en términos estadísticos y sociales. Antes teníamos datos que podían ser signados de irreales, pero ahora, directamente estamos ciegos, ni siquiera tenemos datos.

La forma en que nosotros medimos la pobreza es la misma que utilizaba el INDEC, sólo que para determinar el valor de los alimentos no utilizamos los encuestadores del INDEC, sino que utilizamos a vecinos de los barrios que relevan precios en sus propios barrios y en los comercios donde realizan sus compras. Tampoco buscamos marcas, sino que buscamos los precios más baratos de los 50 bienes que componen la canasta básica. Una vez que tenemos ese dato, podemos cruzarlo con los datos de ingreso de la Encuesta Permanente de Hogares y así obtenemos los valores actuales de pobreza e indigencia.

ID- El valor de los alimentos y el ingreso económico son las dos variables que Ud. mencionó para determinar los niveles de pobreza e indigencia ¿qué modificaciones se han registrado de las mismas en el último año?

Pablo Gallo evidentemente por un lado está el fuerte aumento en el precio de los alimentos que se viene registrando en todo el 2013, también en el 2014, en el cual las políticas del gobierno nacional han sido insuficientes para detener la arremetida de precios. Me refiero particularmente al programa Precios Cuidados. Para que nos demos una idea, si nosotros anualizamos el incremento de precios de los alimentos en lo que va del último año, septiembre del 2013 a septiembre del 2014, el acumulado está por arriba del 40%, ha subido el precio de los alimentos. Pero, en ese mismo período de 12 meses estuvieron vigentes dos de los tres programas de control de precios, el actual Precios Cuidados y el anterior Mirar para Cuidar, Esto habla a las claras de la ineficacia que ha tenido en sí misma, por más que pueda tener buenas intenciones, es una política aislada, de parche.

El control de precios se ha mostrado ineficaz a la hora de cuidar el bolsillo de los argentinos y proteger la mesa de los argentinos que, al fin y al cabo, es el lugar donde se terminan definiendo los grandes problemas sociales.

Por el otro lados están los ingresos, ingresos vía salarios, vía planes, vía haberes, han quedado por detrás de la inflación. Entonces cuando sumamos esos dos componentes que no son contenidos por las políticas sociales, eso impacta en el porcentaje de pobreza e indigencia. 

Lo más llamativo es como la mayoría se pone de acuerdo en que la inflación es el gran problema en Córdoba y que realmente afecta a los que menos tienen, sin embargo no se dice que eso produce usinas de pobreza y una cosa no puede ser escindida de la otra si crecen los alimentos, los salarios se ajustan en términos de inflación, evidentemente lo que se está produciendo son mayores cantidades de pobres o personas en situaciones de pobreza.