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Red Internacional
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Panorama Sindical. Unos preparan la tregua; otros, el 1º de Mayo

Aunque sobran motivos, las cúpulas sindicales dicen que quieren “enfriar” el clima conflictivo. Mientras, hay ataques empresarios y resistencia de los trabajadores, con el ejemplo de las mujeres y la juventud. La izquierda y los sectores combativos preparan el 1º de Mayo.

Lucho Aguilar

Lucho Aguilar @Lucho_Aguilar2

Martes 14 de abril de 2015

La de siempre. Cuando el movimiento obrero empieza a tomar envión, los jefes sindicales aprietan el freno y ponen punto muerto.

Este lunes, se reunió la “mesa chica” de los gremios del transporte, la que había dado el puntapié para el paro del 31 de marzo. Estaban Omar Maturano (La Fraternidad), Roberto Fernández (UTA), Omar Pérez (Camioneros) y Juan Carlos Schmid (Dragado y Balizamiento), entre otros. Según los medios presentes, “entre churrasquitos y agua mineral, los dirigentes resolvieron atemperar el clima conflictivo, abriendo un compás de espera”. El vocero volvió a ser Fernández: “por ahora se enfría la posibilidad de un nuevo paro. Vamos a buscar una mesa de diálogo con el gobierno y si persiste la falta de respuestas, veremos qué medidas tomamos”.

El capo de la UTA transmitió dos mensajes más. El primero claramente político: "solicitamos también una reunión con los principales candidatos presidenciales", en referencia a Daniel Scioli, Mauricio Macri y Sergio Massa. El otro, reiterar que "perseguimos la unidad de los tres sectores en los que está dividida la CGT".

Cuando las repercusiones del contundente paro todavía resuenan en muchos despachos y muchos lugares de trabajo, el sindicalismo peronista confirma así su estrategia. La de “administrar” la fuerza obrera al servicio de una negociación que reduce todos los reclamos a un solo punto. La de utilizar esa fuerza para cotizarse con los candidatos patronales a la Casa de Gobierno.

“Los vamos a sacar corriendo”

Pero, ¿hasta cuándo se puede sostener el clima “churrasquito, agua mineral y compás de espera”?

Las cúpulas sindicales tienen una serie de problemas. Por un lado, el ninguneo oficial. Por otro, el paro del 31M dejó clara la permanencia de los reclamos obreros. No sólo “Ganancias”. En estos días un estudio confirmó que el salario real ha caído un 5,5 % entre los trabajadores privados. Eso ubica el promedio salarial en $ 6.450 mensuales, la mitad del valor de la Canasta familiar.

Con ese panorama entramos a las paritarias 2015. Como siempre, la burocracia prefiere los discursos mediáticos a las asambleas de fábrica.

Antonio Caló, con la responsabilidad que se espera de cualquier sindicalista oficialista, pidió 32%, en cómodas cuotas. Si el número fuese aceptado (difícil) el salario de la categoría operario pasaría de los $6400 actuales a $8300 al final del acuerdo. Muy lejos de la Canasta familiar.

Pero el que robó cámara fue Rodolfo Daer, cuando dijo que iba a pedir el 43% en la Alimentación. El jefe de la Unión Industrial Argentina saltó al toque: “arrancaremos con un 20 %, los sacaremos corriendo cuando vengan con el 43 %”.

Toda una muestra de la prepotencia de las patronales. Muchos le contestaron detrás de otras cámaras. Pero lo que más importa son las respuestas que surgen detrás de las máquinas. Como dijo el delegado de PepsiCo Camilo Mones, “para obtener ese aumento, Daer y la directiva ya tendrían que abrir las paritarias en el gremio. Realizar asambleas para que entremos en escena los trabajadores, los que podemos poner la fuerza para lograr ese aumento. Para votar qué queremos, delegados paritarios y también discutir la apertura del convenio colectivo”.

Esa misma semana, Daer tuvo que vivir el clima en carne propia. Fue cuando se le ocurrió pasar por la planta de Mondelez (Kraft) en Pacheco. Al verlo llegar muchos comentaron “este viene a buscar el sobre”. Los delegados de la comisión interna, militantes de la Agrupación Bordó, lo encararon ante los trabajadores. Le pidieron asambleas en toda la planta, “porque además del aumento hay que discutir categorías y el convenio”. El sindicalista de Massa se fue enojado al grito de “yo no hago asambleas, eso hacen ustedes, ¡yo no!”. Tiene razón. Esa misma semana los delegados organizaron asambleas por sector e iniciaron la campaña: “salario igual a la Canasta familiar, fines de semana para nuestras familias, categorías para las compañeras, pase a planta de los tercerizados y que el impuesto a las ganancias lo paguen las patronales, no los trabajadores”.

Unos enfrían, otros atacan

Mientras la UIA bravuconea y la CGT “enfría”, los empresarios aprovechan el tiempo para atacar. En Fate ya empezaron a correr las suspensiones, con el aval del sindicato del neumático dirigido por la CTA de Yasky (el Hugo progre). En Tenaris- Siderca comenzó esta semana un plan de suspensiones que recaerá sobre cerca de 3000 trabajadores. Sí, adivinó: la seccional de la UOM le puso autógrafo y todo.

Otros empiezan a echarle la culpa a Brasil y el precio del petróleo. Así preparan nuevas suspensiones, despidos y ataques a las condiciones de trabajo. Vale el caso de Renault Nissan. Para que elijan Córdoba como plaza, el SMATA entregó el convenio. Los nuevos trabajadores serán contratados, ingresarán sin categoría, cobrarán un salario 30% inferior y podrán ser reubicados en cualquier puesto. Por negarse a firmar un convenio así fue que Lear, el SMATA y el gobierno iniciaron la guerra contra los “Indomables”.

La única “pelea” que se conoció de parte de las cúpulas sindicales estos días dejó un muerto. Fue en el choque de la UOCRA y Petroleros en Santa Cruz.

Rebeliones y banderas

Mientras unos bravuconean, otros “enfrían” y algunos atacan, también hay quienes luchan.

Es el caso de los gráficos, que se movilizan esta semana contra el vaciamiento de WorldColor y Morvillo, los despidos en varias fábricas, contra los techos salariales y por la expropiación y estatización de Donnelley.

Los docentes del SUTEBA Tigre tomaron medidas ante la falta de pago a 700 maestras. Decidieron declararse en asamblea permanente y permanecer en la sede regional de la Dirección General de Cultura y Educación hasta que Scioli cumpla.

En PepsiCo dicen que si los cambios en los convenios tardan, las rebeliones ayudan. El miércoles 8 las obreras encabezaron una huelga de 24 horas, reclamando la categoría de oficial para todas. Son las que más trabajan, con mayores ritmos y haciendo múltiples tareas no reconocidas. “Nos levantamos las de abajo, por eso están temblando”, dijeron.

Los jóvenes de Liliana SRL también son ejemplo. La empresa rosarina prohíbe desde hace 65 años la elección de delegados y el año pasado echó a una decena de activistas combativos. El sábado 11, con el aval de más de 120 trabajadores, se presentó la lista “Celeste de los Trabajadores” para las elecciones convocadas por la UOM. Son la avanzada de miles y miles de jóvenes que en Rosario soportan 12 horas de trabajo diarias, y pasan los sábados en la fábrica.

Estos dos últimos ejemplos emblemáticos. Cuando se acerca un nuevo aniversario del 1º de Mayo, muestran que muchas banderas históricas de la clase obrera siguen vigentes. La pelea por iguales derechos para las obreras y la jornada de 8 horas.

Paso a la mujer y la juventud trabajadora. Paso a la clase trabajadora internacional, la que va a la huelga en Brasil, Estados Unidos y Europa.

Es la izquierda obrera la que sigue levantando esas banderas. La misma que intervino en el paro con los piquetes y un programa diferenciado de la burocracia sindical. La que rechaza que vuelva la tregua y exige asambleas para votar un plan de lucha con continuidad.

La que mientras enfrenta a los capitalistas y sus aliados todos los días, se prepara para marchar este 1º de Mayo con el Frente de Izquierda y el sindicalismo combativo.


Lucho Aguilar

Nacido en Entre Ríos en 1975. Es periodista. Miembro del Partido de los Trabajadores Socialistas desde 2001. Editor general de la sección Mundo Obrero de La Izquierda Diario.

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