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Red Internacional
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PRESUPUESTOS BARCELONA. Unos presupuestos del “cambio” cargados de continuidades

BeC busca el apoyo de la CUP Capgirem Barcelona a su ampliación presupuestaria pactada con el PSC y ERC. La CUP propone 10 medidas de mínimos que Colau se resiste a aceptar a pesar de ser parte del programa de su propia formación.

Arsen Sabaté

Arsen Sabaté Barcelona | @ArsenSabate

Jueves 28 de abril de 2016

Foto: EFE

El equipo de gobierno de ‘Barcelona en Comú’ suspendió a ultimísima hora el pleno extraordinario del Ayuntamiento que debía celebrarse el pasado lunes. Una sesión en que la se iban a poner a votación los presupuestos de la ciudad para 2016.

La suspensión del pleno hasta nueva fecha, atiende a que la CUP Capgirem Barcelona, con tres regidores en el consistorio, decidió en asamblea general votar en contra de las cuentas presentadas al considerarlos insuficientes para un verdadero cambio social y continuistas respecto a las aprobadas por el anterior equipo municipal.

Y es que el proyecto de presupuestos cuenta hasta ahora con el respaldo de PSC y ERC, pero necesitan un voto a favor de la CUP Capgirem Barcelona, o al menos dos abstenciones de los independentistas.

Antes de que BeC decidiera aplazar el pleno, el pasado viernes la portavoz de la CUP, Roser Vime, señaló en rueda de prensa que “aunque en algunos espacios se trate esta votación como la de unos nuevos presupuestos, en realidad se trata solamente de una modificación presupuestaria. Esto quiere decir que se parte de unos presupuestos aprobados por CiU, con la abstención pactada de ERC y PSC en el pretexto de un cambio social. Y a partir de estos presupuestos, el Ayuntamiento de BeC propone una ampliación de aproximadamente 275 millones de euros”.

Es decir, hoy el equipo de Ada Colau, toma como base para los “presupuestos del cambio” nada menos que los aprobados por el anterior gobierno del neoliberal Xavier Trias. Es decir, por el Ayuntamiento de CiU, el partido campeón de los recortes, la crisis y la corrupción en Catalunya.

Ante la negativa de la CUP a votar la modificación presupuestaria y la suspensión de la votación, Gerardo Pisarello, Primer Teniente de Alcalde, compareció ante los medios afirmando que durante toda esta semana se realizarían reuniones entre ambos partidos para llegar a un posible acercamiento.

Sin embargo, durante meses, BeC se ha centrado únicamente en negociar los presupuestos con ERC y sobre todo con el PSC, el partido que durante años asumió el gobierno de la ciudad, el padre de la “marca Barcelona” que ha favorecido los intereses de los grandes empresarios, a costa de los sectores populares y la represión de la juventud. El caso de Ciutat Morta es uno de los ejemplos más claros de a quien representan los socios actuales de BeC.

Por otro lado, en todo el proceso de negociaciones, el ninguneo hacia la CUP Capgirem Barcelona ha sido total. La formación independentista presentó y entregó al registro del ayuntamiento sus 10 propuestas sociales (10 pedaleadas) para los presupuestos y para avanzar, según sus representantes, hacia una política rupturista. Díez propuestas que, como señala la propia Roser Vime, de la CUP Capgirem Barcelona “están planteadas como puntos compartidos entre el programa electoral de BeC y el nuestro. Por tanto, entendíamos que para nosotros es una propuesta de mínimos y para BeC no suponían ningún problema”.

https://twitter.com/CUPBarcelona/status/722458164118089728

Pese a que BeC llevaba muchas de estas propuestas en el programa para las elecciones municipales de mayo, tan solo una cuarta parte de las 10 “pedaleadas” han sido aceptadas por BeC. Es el caso de la creación de un censo de viviendas vacías, el aumento de gasto en comedores sociales o una partida para los derechos reproductivos de la mujer. Aún así, estos mínimos solo se han incluido cuando BeC ha visto que la CUP Capgirem Barcelona no pondría facilidades a la aprobación de los presupuestos.

Otros mínimos planteados por los regidores cupaires que están lejos de aceptarse, y que ya constituyen el grueso del programa electoral abandonado por BeC, son la municipalización de servicios públicos privatizados como BTV, Parques y Jardines o el Tranvia o la disolución de la UPA, los antidisturbios de la Guardia Urbana.

Sobre el primer punto el gobierno de Colau sólo se ha comprometido a estudiar su viabilidad para 2017, pero mientras tanto sigue renovando concesiones millonarias, como la de la asistencia a domicilio que acaba de conceder a la multinacional CLECE, propiedad del presidente del Real Madrid, Florentino Pérez.

Sobre la UPA BeC se niega a disolverla y la viene empleando en la cruzada represiva contra los “manteros” que lleva adelante desde que asumieron el gobierno municipal.

Pisarello reclamó que debe haber celeridad para cerrar la partida presupuestaria. Por su parte, María Jose Lecha, cabeza de lista por la CUP en las elecciones de mayo, señaló que pese a que considera que hay un cambio respecto a la actitud del Gobierno de BeC, los tiempos de la CUP son los que marcan sus asambleas de base.

Estará por verse en qué acaban las negociaciones, o si Colau busca apoyos por derecha para sacar las cuentas adelante -como ya está haciendo abriendo el diálogo paralelo con Ciutadans-.

Lo cierto es que la política de estos 10 meses ha sido la de “guante de seda” para la Guàrdia Urbana, el lobby turístico, las grandes empresas privadas o los directivos de TMB. Algo que ha dado ejemplo paradigmáticos como la defensa a toda costa de la celebración del Mobile World Congress o la reciente visita institucional al torneo Conde de Godó, el símbolo por excelencia de la jet set catalana.

Mientras, se mantiene la “mano dura” contra “manteros”, trabajadores de TMB y una larga lista de promesas encajonada. Una dinámica que recuerda cada vez más a la gestión de los anteriores gobiernos municipales de CiU o el PSC.

¿Será posible entonces unos presupuestos para el cambio social de la mano de Barcelona en Comú? Todo parece indicar que no.