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Red Internacional
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NEUQUEN. Vaca Muerta: ¿cuál es la relación entre sismos y fracking?

La actividad sísmica en los alrededores de Sauzal Bonito y Añelo, Neuquén, llegó para quedarse. Javier Grosso, geógrafo y docente de la Universidad del Comahue, explica cuál es la relación entre fracking y sismos.

Sábado 21 de diciembre de 2019 14:24

Desde que comenzó el desarrollo masivo de la explotación no convencional de hidrocarburos con el método del fracking o hidrofractura, zonas en las que no se tenía ningún registro de sismos, comenzaron a temblar. En los alrededores de Sauzal Bonito y Añelo, dos de las localidades desde las que más se fractura Vaca Muerta, lo que antes parecía una advertencia exagerada, se convirtió en una realidad. Sólo en la última semana se registraron 5 sismos.

Tal como sucede y sucedió en numerosas localidades de Estados Unidos, Reino Unido, Canadá o China, los temblores se registran luego del comienzo de la actividad no convencional.

Javier Grosso es geógrafo, docente e investigador del Departamento de Geografía de la Universidad Nacional del Comahue. Cauteloso en sus afirmaciones, Grosso analiza cotidianamente la información disponible, elabora mapas, y nos acerca conclusiones preliminares pero ineludibles.

Desde que empezaste a indagar en el tema... ¿Qué relación pensás que se puede establecer entre los sismos en las cercanías de Sauzal Bonito y Añelo y el desarrollo de la explotación no convencional de hidrocarburos?

Sin llegar a ser una relación totalmente directa y específica, sí hay una relación regional y temporal entre los yacimientos que han pasado a desarrollo masivo de hidrofractura, y la aparición de los sismos. Previo a noviembre de 2015 en la región no se habían registrado sismos. A partir de 2011 comienzan a aparecer pero con una frecuencia muy baja. Hacia fines de 2018 y hasta marzo de 2019, coincidiendo con el desarrollo masivo en la zona, los sismos comienzan a aparecer con una frecuencia de repetición casi diaria.

A fines de octubre la Secretaría de Energía (de la Nación) empezó a publicar datos de fracturas de pozos. Vos cruzaste esos datos con los sismos registrados. ¿A qué conclusión llegaste?

Es una muy buena fuente porque es oficial, y porque muestra pozo por pozo una serie de datos: la cantidad de fracturas, la dimensión de la rama horizontal, la cantidad de toneladas de arena y de miles de metros cúbicos de agua que se utilizan, sumada a la presión con la que ésta mezcla, a la que se le adicionan compuestos químicos, es inyectada.

Hasta este momento veíamos que había una gran cantidad de pozos en un determinado área, que coincidían con áreas de hidrofractura. Esta información lo que viene a segmentar es el día en que comenzó la hidrofractura y el día en que terminó. ¿Qué permitió esto? Que cuando superponemos esa información con una capa de localización de los sismos que estaban registrados por Red Geocientífica Chile y el INPRES, encontramos que, muy cercanos a la zona de los pozos donde se estaba fracturando, se producían los sismos.

El caso más llamativo quizás es el del área El Mangrullo, cerca de Sauzal Bonito. Ahí entre el 5 de diciembre de 2018 y el 16 de mayo de 2019, 6 pozos se fracturan en 150 ocasiones, se inyecta una gran cantidad de arena y de agua y, en coincidencia, a no más de entre 5 y 12 kilómetros de esos pozos, se producen 21 sismos, en ese período de tiempo.

Sin llegar a señalar una linealidad directa, hay que señalar que los sismos en ese área no se produjeron ni antes ni después de ese período. Se puede establecer un principio de relación. Siempre teniendo el debido cuidado para no cometer torpezas intelectuales de salir a señalar un pozo ni a un momento en particular, sino considerando una escala espacio temporal un poco más amplia.

En diciembre se publicó una nueva edición del "Compendio de hallazgos científicos, médicos y de medios de comunicación que demuestran los riesgos y daños del fracking". Ahí hay un capítulo dedicado a evidencia en distintas partes del mundo sobre la relación entre sismos y fracking, y se destacan tanto relaciones directas entre fracturas y sismos, como indirectas, relacionadas a la inyección de los desechos líquidos de la actividad. ¿Qué es lo que opinás que podría estar sucediendo acá?

Lo que pasa no se puede analizar de forma simplista, porque tiene muchos componentes. Que van desde la generación del residuo líquido o “flowback”, que se inyecta en pozos sumideros (que vendrían a hacer las veces de alfombras donde se esconde la basura porque es agua que no se puede reincorporar al ciclo hidrológico); a los sismos, la cantidad de fracturas, etc. El agua se inyecta a profundidades que pueden ir entre 2.500 o 5.000mts, según cada pozo sumidero.

La operación de fractura de la roca en sí, también son profundidades variables en distinta extensión de la rama horizontal, y sobre geologías o sistemas de fallas distintos.

E incluso el componente del contexto político y económico. Por ejemplo: en el mes de agosto el decreto 566/19 lo que hizo fue congelar el cuadro tarifario general, por lo tanto las empresas dejaron de fracturar. Oh, casualidad, disminuyen fuertemente a partir de septiembre la cantidad de sismos que se registran y se publican. Entonces, no hay que dejar fuera del análisis a ninguna variable: son muchos componentes interactuando sobre un espacio que no era sísmico, que se ha activado sísmicamente.

Decías hace unos días que el Instituto de Prevención Sísmica (INPRES) no publica todos los sismos, sino sólo los de cierta magnitud. ¿Con qué información pública contamos hoy?

Hay dos componentes de información que estamos cruzando. Por un lado todos los datos públicos tanto de la Subsecretaría de Hidrocarburos de Neuquén como de la Secretaría de Energía de la Nación.

Por otro lado, lo que refiere al registro sísmico. Por ahora hay dos proveedores de registro sísmico: uno es la Red Geocientífica Chile (que antes era Sismología Chile), que vienen siguiendo la modificación en el comportamiento de la dorsal Huincul desde el año 2018 hasta acá, con un seguimiento 24/7 de la sismicidad del área. Publican todos los sismos que pueden ser georreferenciados, sean estos superiores a 2,5° en la escala de Ritcher o no. Lo que ocurre con INPRES que es el organismo oficial encargado de registrar y publicar los sismos en Argentina, es que sólo publica los sismos de mayor intensidad a 2,5°. Algunos miembros de INPRES han reconocido que existe mayor cantidad de sismos, pero estos no han sido publicados ya que media un acuerdo de confidencialidad con la Provincia (de Neuquén). Este acuerdo lo que aduce es la no publicación de datos hasta ser analizados junto a la Provincia, el IAPG (Instituto Argentino de Petróleo y Gas), y el CONICET. En este caso patean los primeros resultados de investigaciones hasta la instalación de los 26 sismógrafos que tienen planteados, por lo que las primeras publicaciones podrían llevar 2 o 3 años. Eso no es bueno para el acceso a la información porque ya con 2 sismógrafos instalados acá ellos son los que tienen mejor instrumental para captar, registrar y publicar los sismos.

¿Cuáles son los riesgos relacionados específicamente a la actividad sísmica, de continuar con el fracking en la región?

Podría llegar a tener consecuencias de las más variadas. Consecuencias ambientales, porque la recurrencia de sismos y su ascenso en los niveles de intensidad, de sus magnitudes, podría llegar a tener consecuencias en los encamisados de los pozos, que son los que garantizarían la impermeabilidad de los pozos. También consecuencias en todas las obras de infraestructura. El INPRES que es el organismo nacional que elabora junto al CIRSOC (Centro de Investigación de los Reglamentos Nacionales de Seguridad para las Obras Civiles) el reglamento para construcciones sismorresistentes, reconoció que no está en sus planes modificar la zonificación sísmica del país. Sin embargo, empresas que operan en el sector, ya están calculando su infraestructura, a través de sus ingenieros, no para una zona de sismicidad baja, sino para una zona de sismicidad moderada. Es decir, reconocen que la sismicidad estaría modificándose. Si Vaca Muerta se va a transformar en lo que se supone que se va a transformar (polo de atracción laboral, de crecimiento urbano, demográfico, etc), y si hubiera que cambiar el reglamento de construcción y cambiar la zonificación sísmica, eso implicaría en la construcción civil un cambio en los costos. ¿Quién se haría cargo? ¿Las empresas o el estado? No es un dato menor estar cambiando el comportamiento del subsuelo.

Imagen de portada: Gentileza Martín Guillermo Álvarez, OPSUR.