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Red Internacional
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NEUQUÉN. Vaca muerta no alimenta la educación pública

En el barrio Sapere, al este de la capital de la provincia, se encuentra el CPEM Nº 19, una escuela que nació a orillas del río Neuquén y que tras una larga lucha logró su edificio propio, pero aún no pudo iniciar su ciclo lectivo.

Miércoles 22 de abril de 2015

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Por Beto Meza, Profesor del CPEM 19 y Ana Morero, ex alumna

Hasta el día de hoy este CPEM aún no puede iniciar el ciclo lectivo. Cerca de 400 estudiantes, integrados con jóvenes sordos, no tienen garantizado el derecho a la educación. En los 90 la ley federal de Menem y Felipe Sapag lo eligiero para experiencia piloto y ampliaron el edificio con el “ala blanca”. El edificio pensado para la reforma tenía muy pocas aulas y muchos espacios para boxes, un monumento a la reducción del Estado: menos espacios para acceder al conocimiento, menos puestos de trabajo.

Hace unos años, las evidentes fallas estructurales se hicieron notorias y provocó las primeras protestas de la comunidad educativa. La respuesta fue estética: emparchar las grietas. Como era previsible, las fallas no iban a detenerse con maquillaje, y nuevamente la comunidad protestó por esta desidia del Estado que, sumado a los problemas de agua y calefacción, hacían muy difícil tener clases. Las respuestas para el agua y la calefacción tuvo sus frutos pero para la estructura, la respuesta fue “veremos cómo evoluciona” y se pusieron “testigos” en las grietas para ver si eran reales las fallas o eran inventos de los trabajadores para no laburar.

Más adelante, el Estado, en este caso municipal, “descubrió” que por el playón donde se hacía educación física, debería pasar una calle. En evidente beneficio al negocio inmobiliario, el Gobierno provincial, a través del Consejo Provincial de Educación, abandonó a estudiantes, trabajadores y padres, que luego de persistente lucha logró tener un nuevo playón…

El inicio del ciclo lectivo 2014 recibió una sorpresa: a la vuelta de las vacaciones el edificio estaba pintado antes de empezar las clases. La lucha de ATEN el año anterior, denunciando la falta de refacciones de las escuelas, logró el compromiso del gobierno a que lo realizara en las vacaciones. Pero… no todo sería para alegrarse. El Estado es el principal responsable de creación de trabajo precario, pequeñas empresas de amigos del poder, que acceden a contratos sin licitaciones, contratan jóvenes sin ninguna cobertura, sobreexplotados y con bajos salarios, que tienen que cubrir varios establecimientos con las más diversas tareas. En el CPEM 19 la sorpresa fue descubrir que los testigos que se habían colocado para ver el avance de las grietas, habían sido pintados encima y no podían cumplir su función. Es claro que la falta de fiscalización por parte del Gobierno a sus amigos empresarios, y éstos a su vez son los responsables, y no los jóvenes trabajadores que cumplieron con la tarea asignada.

A la vista, el hundimiento del suelo y el crecimiento de las grietas despertó nuevamente la preocupación.

Cerca de los baños era mayor el agua que se acumulaba cuando se hacía limpieza, en algunas aulas la separación del piso eran notables en las paredes, grietas en las vigas, en columnas, separación de la pared donde incluso entraba una moneda de 50 centavos, y no de canto.

La protesta de la comunidad, solicitando seguridad y responsabilidad al Estado fue continua y tuvo por única respuesta querer hacer responsable a los trabajadores de no dar clases, tratando de crear conflictos, sin hacerse cargo de su responsabilidad en la falta de condiciones laborales y de estudio. Demorar todas las respuestas, eludiendo responsabilidades fue la constante por el lado del Gobierno. El año, además de no resolver el problema, terminó con la aprobación en la legislatura de la ley orgánica de educación provincial, compromiso con la ley de educación nacional, con la promesa de mejor educación para todos y todas… La realidad es otra.

Este año el ciclo lectivo en el CPEM aún no se inicia. Por falta de gas por trabajos en la red del barrio, el Gobierno pretendía, sin embargo, que la escuela funcionara con 2 tubos de gas de 45 kg, que no garantiza la calefacción, con presiones varias, procuraron que se dieran clases igual, “corriendo los horarios para evitar el frío de la mañana”. Sumado a esto, las tareas que se habían comprometido no estaban terminadas y la parte realizada no tenía habilitación de seguridad e higiene.

Tras dos movilizaciones al CPE no se sabe aún cuándo empezarán las clases. El Gobierno, que gasta en auto-publicitarse diciendo que han construido 2 y medio edificios escolares por mes en la provincia, en realidad no puede garantizar el derecho a la educación pública y muestra su verdadero objetivo: deslindar su responsabilidad en educación para los hijos de los trabajadores y trabajadoras, promoviendo una educación privatizada, elitista, para unos pocos que no protesten y agachen la cabeza.

Ejemplos como este son varios en la provincia, el objetivo es unir todas esas luchas a pesar de la paz social que la conducción gremial firmo con el Gobierno, desde el fin del año anterior, cuando asumieron y levantaron el paro cuando se votaba la ley que consagra a la educación como un servicio y no como un derecho que el Estado debe garantizar.

Esta semana, con su historia a cuestas, otra vez la comunidad del CPEM 19 sale a la lucha y convoca a todos sus vecinos de Sapere, Provincias Unidas, Mariano Moreno, Villa Farrell y Confluencia (barrios que en el año 97 enfrentaron la represión junto a los trabajadores de la educación contra la ley federal y siempre que los trabajadores en lucha fueron reprimidos brindaron su solidaridad), para que sus jóvenes tengan acceso al estudio y no sean estigmatizados por la policía o reclutados por las bandas narcos; a los centros de estudiantes; a las escuelas como el CPEM 40, que hace poco marcharon por sus demandas, y el jardín 28, vecino, también con problemas de gas; a todas las instituciones que no son atendidas por el Estado como sucede en salud o desarrollo social; a ATEN y sindicatos; y a todos quienes quieran acompañarnos, a realizar un abrazo al CPEM en su defensa y por la educación pública, como un primer paso para unir todos los reclamos al Gobierno y sus aliados (FpV-Pro-UCR), con quienes votaron en la legislatura la ley de educación y llevan gastado millones en campañas electorales con dineros públicos, privilegiando su enriquecimiento y la de empresarios amigos y corruptos.