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Portuarios.

Diversos puertos de norte a sur vienen paralizando faenas en apoyo a Valparaíso. Con la renuncia de Raúl Celis de EPV, la temporada de exportación de fruta iniciando y los Von Appen cerrados a negociar, el Gobierno de Piñera está generando una nueva crisis, la que más teme: la de los paros y huelgas

Ricardo Trabajador portuario eventual despedido

Lunes 10 de diciembre de 2018

Se extienden los paros

Diciembre comenzó con una semana de intensa resistencia por parte de los trabajadores, que han demostrado sistemáticamente todos los días que sigue en pie de lucha. El gesto de haber dejado pasar camiones a hacer algunos movimientos, para demostrar intención de diálogo durante la intermediación del Gobierno, fue usado por la empresa para no cerrar más los accesos al Terminal 1 y garantizar su funcionamiento. Ahora, los trabajadores han estado manifestándose en las calles de la ciudad misma, demostrando su disposición y su ánimo, que no ha decaído en más de tres semanas.

En la base trabajadora el espíritu de lucha está al rojo vivo. La iniciativa está desplegada al máximo. La moral sigue muy alta y por doquier se siente que ya hemos ganado lo más importante: recuperar el Sindicato Nº1 de Estibadores, cuyas decisiones ya no pasan por la dirigencia traidora de Rojas, quien asamblea tras asamblea es hecho callar por la base misma (aunque todavía sigue en su cargo). El Gobierno sabe que no puede llegar y reprimir a los trabajadores: fuera del control mafioso de Rojas, tocar a un portuario en éstos momentos puede ser respondido de manera explosiva.

La Unión Portuaria de Chile volvió a poner en escena los métodos que la hicieron famosa: los Paros en Solidaridad, que es un método histórico de la clase trabajadora mundial, pero en el país se había perdido tras la dictadura.

Paralizaron por dos horas los puertos de Iquique, Antofagasta, Huasco, Chañaral, San Vicente, Huachipato, Penco, Lirquén, Coronel y Puerto Montt, a la vez de hacer concentraciones, agitación y discursos en pleno muelle en Iquique, Ventanas y Punta Arenas. Mientras, desde fines de Noviembre la Coordinadora Internacional de Portuarios (IDC) mantiene el bloqueo a naves provenientes de Valparaíso, en Europa y EEUU.

Una nueva crisis del Gobierno

El pasado 07 de Diciembre renunció el presidente de la Empresa Portuaria Valparaíso, Raúl Celis, en lo que marca el inicio de una crisis política para el Gobierno. Es que, siendo autoridad de una “empresa autónoma del Estado”, Celis era en realidad el fiel vocero de la familia Von Appen, expresando toda la falsedad de sus argumentos: que supuestamente este es un paro “de una minoría” que no dejaría trabajar a la mayoría; que las decisiones se toman en Asamblea (!); que hace falta poner orden. La empresa de los alemanes, en tanto, sigue realizando todo tipo de maniobras para seguir operando, como meter rompehuelgas (para lo cual Carabineros y la Armada actúan como verdaderos guardias privados), pagar turnos y bonos al triple de lo normal, y exigir también reponer el orden.

Pero a los Von Appen no les importa ser tildados de nazis. No les importa su imagen ante el país. Simplemente, no se quieren sentar en una misma mesa con los trabajadores. Para el Gobierno de Piñera, que a duras penas está intentando salir de la crisis por el asesinato de Camilo Catrillanca y la corrupción en Carabineros y el Ejército, esto es inaceptable: sacaron a Celis porque su discurso no le servía. Era un discurso que echaba más bencina al fuego. Tuvieron que hacer un gesto de apretar a los Von Appen: la concesión de su empresa está siendo evaluada, porque el bloqueo no sucede por “fuerza mayor” sino que se debe exclusivamente a la voluntad política de no conversar.

Este fin de semana, a su vez, la ultraderechista Sociedad Nacional de Agricultura expresó que esta huelga es ilegal y que afecta la exportación de manera “gravísima”. Lo cierto es que este mismo gremio patronal, junto con el Gobierno, se dedicaron en el Paro Nacional del 2013 a echarle la culpa a los portuarios de que cientos de miles de jornaleros de la fruta quedarían cesantes, intentando poner trabajadores contra trabajadores. Esa táctica ya es repetida y no les sirvió.

Más Paros Nacionales

La extensión de los cierres de empresas, los despidos masivos, los proyectos de ley contra los trabajadores (desde el Estatuto Laboral Juvenil hasta la eliminación de la indemnización por años de servicio, pasando por la justificación del robo de las AFP), la cotidiana represión policial, que se ha expandido como una plaga por todos lados, han generado un profundo malestar en la sociedad, que no permite ser dirigida a punta de lumazos.

Esta crisis se ha extendido hasta el Poder Ejecutivo mismo. Hoy, 23.000 mujeres trabajadoras de Integra, dependientes de la Primera Dama Cecilia Morel, entran a su segunda semana de Paro Nacional por mejoras laborales y por la homologación de condiciones con el sector público, mientras que el Gobierno insiste en precarizar su labor.

El año 2013 el Gobierno de Piñera, aún tambaleante por el 2011 estudiantil que le había arrebatado la agenda, tuvo que afrontar 10 meses de paros nacionales en todos los sectores de la economía, incluyendo mineros, carteros y profesores. Después de eso, Piñera se destacó más por la cantidad de memes y rutinas de humor que generaba que por su actuación de presidente.

Éstas mismas son las fuerzas que se conjuran hoy, en un país que no ha resuelto ninguna de sus contradicciones, pero con sus instituciones más débiles que nunca. Con una “oposición” parlamentaria que no ha servido de nada, los paros y las huelgas es lo que más temen.

Y mientras, la lucha portuaria sigue con más fuerza y apoyo.