El pasado martes, en la localidad de Villa Celina murieron calcinados 3 hermanos bolivianos de 6, 4 y 2 años, tras el incendio de su humilde casa donde vivían. Se encontraban solos ya que sus padres estaban trabajando.

Franco Villalba Docente de La Matanza
Viernes 2 de noviembre de 2018 00:00
Los vecinos, al alertar de la salida de humo, se acercaron al lugar para intentar apagar el incendio con baldes de agua.
Al rato llegó la Policía e intentando alejar a la gente del lugar, una oficial responde “ "¡Vaya a reclamar a su país!” a una señora que pedía desesperadamente por la situación de los niños.
La mujer policía fue filmada en ese instante y el video difundido por medios locales y nacionales.
Se iniciaron varias denuncias por discriminación y xenofobia hacia esta oficial de la fuerza.
En esta localidad del partido de La Matanza vive una gran comunidad boliviana que mantiene su cultura, gastronomía y hasta el estilo de sus construcciones.
Miles de familias que emigraron del vecino país, se instalaron en el lugar y viven hacinados en humildes casas, la mayoría en alquiler.
Con la escalada en la campaña discriminatoria de parte del Gobierno, envalentonados por los vientos derechistas que llegan de Brasil con la elección de Bolsonaro, reviven los elementos xenófobos que siempre existieron en nuestro país y en especial en las fuerzas represivas.
“Vayan a reclamar a su país”: brutal respuesta de una policía ante la muerte de tres niños de 6, 4 y 2 años. https://t.co/DlQuMzDBlH pic.twitter.com/LNP9ZUjS1n
— La Izquierda Diario (@izquierdadiario) 2 de noviembre de 2018
Las mismas que si no desataban su odio racial abiertamente es porque en este país existe un gran desprestigio de las fuerzas armadas luego de la dictadura y por la pelea de años de organismos de DDHH, que aun no se recompone a pesar de los intentos de reconciliación que hizo el kirchnerismo.
Ahora con un clima social cada vez mas caliente por las consecuencias del ajuste pedido por el FMI contra el pueblo trabajador, las fuerzas armadas inundan barrios como el de Villa Celina bajo la planificación de Patricia Bullrich.
Cuando la desocupación crece, los empresarios y sus gobiernos apuntan a los inmigrantes como blanco del ataque para responsabilizarlos de esto y dividir a los trabajadores de diferente nacionalidad.
Sin embargo, ellos se unen a uno y otro lado de la frontera para explotarnos mejor.
Los obligan a tener que agarrar los peores trabajos sin ningún tipo de derechos con salarios miserables en jornadas interminables y vivir en hogares sin los servicios basicos.
Atrocidades espantosas como las sufridas por esta familia boliviana, no son tragedias por “ ignorancia cultural” , como muchas veces quieren explicar desde los medios para no responsabilizar a los reales culpables; el capitalismo y sus gobiernos.
Nadie elige vivir en casas que no tienen ni ventanas por cultura, nadie trabaja 18 hs al día al día por costumbre ni deja alegremente solos a sus hijos las casas por placer. Todo esto sucede por la situación ala que los acorrala el sistema capitalista.
Y no es solo un problema de Macri.
También sucedía durante el kirchnerismo, gobierno durante el cual vimos el asesinato de inmigrantes en el parque Indoamericano que reclamaban un lugar para construir su hogar.
Ni tampoco es excepción el gobierno de Evo Morales que ahora envía ayuda a esta familia desde el consulado. Pero un día antes de este horrible hecho, enviaba saludos de felicitaciones al racista Bolsonaro, amparado en “ cuestiones de protocolo”.
Los trabajadores y sectores democráticos no podemos tener ningún protocolo para con la derecha. Ya que ellos no la tienen con nosotros.
Solo podemos y debemos enfrentar su avance organizándonos. Construyendo nuestro propio partido. Uno que represente la clase trabajadora que es una y sin fronteras.
Un partido que no se quedé mirando pasivamente como los proyectos políticos conservadores avanzan en el continente sin que nadie les de pelea. Que recupere los grandes sindicatos para organizar a todos los trabajadores, mas allá de su nacionalidad.
Ni su racismo, misoginia ni xenofobia. Un partido que recupere la tradición de lucha e internacionalista de nuestra clase.
Un partido que no deje avanzar a la derecha como máxima expresión del odio de clase de los capitalistas. Un partido que se proponga derrotarlos.