Una nueva noticia ha comenzado a causar revuelo, la supuesta autorización por parte del Gobierno para que las transnacionales de la industria automotriz puedan vender los autos ensamblados en el país en dólares. El temor radica en que esta práctica pueda extenderse, si la crisis persista, a otros rubros de la economía, volviendo inaccesible para gruesos sectores de la población determinados productos por no disponer de la divisa norteamericana.
Milton D’León Caracas / @MiltonDLeon
Viernes 22 de mayo de 2015
Fontomontaje: Vierja Ph // Enfoque Rojo
Una nueva noticia ha comenzado a causar revuelo, la supuesta autorización por parte del Gobierno para que las transnacionales de la industria automotriz puedan vender los autos ensamblados en el país en dólares. Esta sería la primera vez, en más de una década, que las ensambladoras y concesionarios podrán vender los vehículos en esa moneda, y también se trataría del primer sector en el que se permitiría abiertamente la venta en dólares en la economía venezolana. El temor radica en que esta práctica pueda extenderse, si la crisis persista, a otros rubros de la economía, volviendo inaccesible para gruesos sectores de la población determinados productos por no disponer de la divisa norteamericana. Algunos analistas aseguran que se podría abrir una dolarización parcial o a una economía de carácter dual.
Con la abrupta caída de los precios petroleros, una fuerte crisis en las divisas y unas reservas internacionales que llegaron a los niveles de 2003 con 18 mil millones de dólares, una tasa de cambio Simadi oficial prácticamente en 200 bolívares por dólar y un dólar paralelo que ya pasó la barrera de los 300 bolívares, poco se avizora que Venezuela pueda salir de una crisis con una economía en plena recesión con una inflación galopante y una escasez que persiste.
Acuerdos privilegiados con transnacionales
El primer acuerdo ya se habría completado entre la transnacional estadounidense Ford Motors, de acuerdo al presidente de Conindustria, Eduardo Garmendia, para la venta de automóviles en dólares: "la información que tenemos es que es un acuerdo ya, pero no puedo afirmarlo". Se supone que el acuerdo entre en vigencia una vez que se haya firmado y cumpla con los mecanismos para la venta en divisas, aunque el proceso se desconocería en los detalles. Desde que se conoció la noticia del supuesto acuerdo que habría firmado Ford Motors con el Gobierno, se afirma que esta práctica se extendería a todas las ensambladoras extranjeras que activan a nivel nacional, siendo que en Venezuela operan Chrysler, Iveco Venezuela, Ford Motor, Toyota, General Motors, Mack de Venezuela y Mitsubishi Motors Corporation, además de otras de capital mixto con China, Irán y otros países.
El presidente de Conindustria, afirmaba también que la venta de vehículos en dólares se realizará a la tasa Simadi (en 199,99 bolívares por dólar para el día jueves), estimándose que para julio la empresa comience a trabajar con el nuevo sistema de venta de automóviles. Desde Michigan, la portavoz de Ford, Susan Krusel confirmaba el acuerdo alcanzado. Hablan de un supuesto stock pequeño de ventas en divisas, pero para el analista Luis Vicente León, presidente de Datanalisis, el 90% de los vehículos ofertados por Ford de Venezuela, serán vendidos en dólares y el 10% restante será comercializado en bolívares. Aunque es probable que la venta de vehículos en dólares no implique la dolarización de la economía, lo que es claro es que se abre una forma una economía dual: sectores en dólares y sectores en bolívares, con todas las implicancias que esto conlleva.
Aunque se sabía que el Gobierno de Maduro (quien no deja de sorprender, que en la retórica habla contra transnacionales, pero en los entretelones busca pactos) venía avanzando en ciertos acuerdos con la Ford Motors, pero no se estaba al tanto qué se negociaba. Fue el propio Gobierno que el pasado 24 de marzo anunciaba una "alianza estratégica" con dicha transnacional con el supuesto fin de “impulsar la producción nacional”, luego que el ministro de Industrias, José David Cabello, el Superintendente de Precios Justos (Sundde), Andrés Eloy Méndez, y el vicepresidente del área económica, Rodolfo Marco Torres, sostuvieran un encuentro en Caracas con representantes de la ensambladora estadounidense. En ese entonces los funcionarios gubernamentales no precisaron la naturaleza del acuerdo, pero ahora parece salir a la luz lo que se discutía. Como vemos, en medio de la crisis, a las transnacionales se le comienzan a dar cada vez más facilidades, en el desespero del Gobierno de salir de la crisis.
Aunque el Gobierno no confirma ni niega el acuerdo sobre la venta en dólares, pareciera que al menos existen discordancias con respecto a este tema, pues el presidente de la Comisión de Finanzas y Desarrollo Económico de la Asamblea Nacional, Ricardo Sanguino, se refirió este miércoles 20 con respecto al esquema planteado de venta de vehículos en dólares y aseguró que no tiene "conocimiento que eso haya sido aprobado”. “Nuestra Ley establece que todas nuestras transacciones en Venezuela se hace en bolívares porque así lo contempla la Ley”, reiteró. Aunque sugirió que "lo que sí puede pasar es que el Gobierno nacional establezca convenios con las compañías para que se les exonere de impuestos, tengas algunas ventajas y entonces también exporten".
El papel de los sindicatos
Lo llamativo también es que este plan de las transnacionales viene siendo acordado abiertamente con la Federación Sindical, del sector automotriz, con el supuesto de que esto contribuirá a mantener la estabilidad laboral de más de 100 mil puestos de trabajo. Así lo manifestó el presidente de la Federación Unitaria de Trabajadores Automotrices Autopartistas y Conexos (Futaac), Cristian Pereira, también militante de la corriente política Marea Socialista, expresando su total apoyo a la política empresarial de la transnacional automotriz. Quien había dado el punta pié inicial para esta política fue el propio sindicato de Ford Motors de Venezuela, representado por su secretario general, Gilberto Troya. Ya el día de 18 de mayo, fue este dirigente sindical el que anunciaba que a la política de su sindicato se sumaban el de General Motors, el de la Chrysler y que “poco después se unirán Mitsubishi y Toyota que falta que lo debatan y analicen para apoyar la propuesta”.
El presidente de la Futaac, llegaba al extremo de plantear que le pedirán a Maduro “el establecimiento de un Fondo Nacional para la industria automotriz, para garantizar que los dólares, producto de la comercialización de los vehículos sean destinados a comprar materia prima para ensamblar automóviles”. Es decir, no solicita que se le exija a las transnacionales un fondo para garantizar el ingreso familiar de los trabajadores del sector automotriz y garantizar el sustento, sino que sea para que la transnacional continúe funcionando obteniendo sus ganancias, como si las automotrices locales fueran pobres empresas y no parte de grandes conglomerados internacionales con millones de ganancias a nivel mundial. Capaz el dirigente sindical creerá que mientras a una transnacional se le garanticen las ganancias esto significará que también se les garantice el empleo a los obreros. Pero no se trata de una inocencia sindical sino de una política abiertamente pro patronal de la burocracia sindical de la Futaac.
Es que los trabajadores del sector automotriz, con sus ingresos ya diluidos por una inflación anualizada de casi el 70% por ciento según datos oficiales, han sufrido recortes salariales y despidos masivos. Por ejemplo, actualmente, el sector automotriz tiene pedido frente al Ministerio del Trabajo el despido de 1.500 trabajadores, en las Inspectorías del Trabajo del estado Carabobo rezan ya solicitudes para 119 trabajadores en Chrysler de los que ya se han materializado 76; 812 trabajadores en General Motors siendo que para finales de abril la filial local de la ensambladora estadounidense despidió a 446 obreros luego que una junta de arbitraje aprobara la solicitud de despido; en la Ford Motors son 267 trabajadores; en la ensambladora de autobuses Iveco son 80 obreros y otros tantos de empresas de autopartes, de acuerdo a la propia Federación de Trabajadores Automotrices (Futaac).
Conociéndose el rol de las transnacionales, y no digamos de las prácticas del sector automotriz, es triste el papel que juegan los dirigentes sindicales del ramo apoyando estos pactos que solo benefician al capital extranjero. Basta recordar la lamentable historia de los trabajadores de la Mitsubishi que luego de una ardua lucha enfrentando a la transnacional, y a la ayuda que la Guardia Nacional le brindo a la empresa, terminó con el saldo de dos obreros asesinados frente a los portones a plena luz día mientras realizaban sus protestas. Contra esta política de la burocracia sindicale, los trabajadores del sector automotriz deben pelear por sindicatos combativos para que la crisis la paguen estas transnacionales y los que la generaron, y no salvarlas con el pellejo de la clase obrera. La lucha contra los despidos, la incorporación de todos los cesanteados y por un salario digno es parte básica en esta pelea. Para eso se hace necesario un encuentro ya de todos los trabajadores de la rama automotriz, con delegados electos y mandatados desde las bases y votar un plan de lucha en defensa de sus derechos fundamentales y contra los pactos de las transnacionales y el gobierno nacional que llevan a que sean los obreros quienes paguen la crisis.