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Red Internacional
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Actualidad. Veracruz: Peña promete “combatir impunidad” mientras retrasa proceso de Duarte

Peña Nieto, campeón de la subordinación al gobierno de Trump, encabeza la conmemoración de la resistencia contra la ocupación estadounidense del puerto de Veracruz, iniciada el 21 de abril de 1914.

Sábado 22 de abril de 2017

Este viernes 21 de abril, el presidente Enrique Peña Nieto, en compañía del gobernador panista Miguel Ángel Yunes Linares, encabezó en Veracruz la Ceremonia Conmemorativa Gesta Heroica del Puerto de Veracruz y Jura de Bandera de Cadetes de Primer Año de la Heroica Escuela Naval Militar en Antón Lizardo, municipio de Alvarado, Veracruz.

Participaron también de la ceremonia Salvador Cienfuegos, titular la de Secretaría de Defensa Nacional y Vidal Soberón Sanz, titular de la Secretaría de Marina.

“Señor Gobernador de Veracruz agradecemos su hospitalidad y en esta ocasión también para reafirmar lo que en otros espacios que hemos encabezado juntos le he compartido: el gobierno de la República habrá de acompañar los esfuerzos de esta entidad y lo habremos de hacer con este estado, y en cualquier otra parte del país, dando la batalla para combatir la impunidad, para generar condiciones de paz y de tranquilidad para toda la sociedad mexicana”, declaró Peña Nieto.

Una mentira: para empezar Karime Macías, la esposa de Duarte, y una de sus cómplices, ya salió del país (se encuentra en Londres) junto con otros familiares, para disfrutar de la fortuna mal habida que construyó el exgobernador a costa de saquear el erario, mientras recortaba fondos para gastos sociales, como salud y educación.

En realidad, la detención de Duarte y las declaraciones oficiales no son más que una farsa. No existe ni existirá combate alguno a la impunidad dado que en la Procuraduría General de la República (PGR) y en la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) existen pruebas de que buena parte del desfalco de Duarte se usó para financiar la campaña presidencial de Peña, en 2012, un tema intocable para ellos.

Toda la administración de Peña Nieto está corroída por la impunidad y la corrupción, tanto a nivel federal, como estatal y municipal, al igual que los partidos con registro, como el PRI, el PAN, el PRD y hasta las nuevas “adquisiciones” del Morena, que se alió con personajes que provienen de las filas de los partidos al servicio de los empresarios.

La detención de Yarrington –acusado de lavado de dinero y vínculos con el narco– la de Duarte, y la de cualquiera de los miembros de la descompuesta “casta política” que se realice en un futuro constituyen un burdo montaje.

No sólo pesan sobre ellos el robo de guante blanco a los fondos públicos, sino también la militarización y la represión a los sectores que salen a enfrentar los planes del gobierno y del imperialismo estadounidense –como fue el caso de las maestras y los maestros que enfrentaron la reforma educativa en las calles-, masacres como la de Nochixtlán, así como la desaparición forzada de los normalistas de Ayotzinapa.

Sobre ellos pesa también la imposición de la reforma energética –que implicó el despido de decenas de miles de trabajadores petroleros–, así como la laboral que legalizó el outsourcing.

Ninguna confianza pueden tener la clase trabajadora, la juventud y los pueblos originarios en el circo que hacen los partidos al servicio del poder para recomponer la credibilidad en las instituciones de esta democracia de los ricos.

Ante el saqueo y la entrega que perpetran Peña Nieto y sus socios, es indispensable que las trabajadoras, los trabajadores y los sectores populares den pasos hacia la construcción de una herramienta política propia, independiente de los partidos tradicionales, los empresarios y el imperialismo estadounidense.