Julia Giletta Delegada Docente del IPEM Nº 8 “Manuel Reyes Reyna” | Agrupación Docentes D-Base en el FURU
Martes 13 de enero de 2015

Vestidas de negro para que la mugre no se note
Vestidas de negro para que las arrugas de la misma ropa con la que trabajo y duermo no se perciban
Vestidas de negro para que nuestra sangre no se vea
Vestidas de negro para que mis lágrimas no manchen
Vestidas de negro para hacer juego con el espacio oscuro en el que vivo y trabajo Vestidas de negro como nuestra cotidiana oscuridad, como nuestro trabajo en negro, como nuestra vida sin sueños…sin
PRENDAN LA LUZ! Pero no esa luz…
luz… ABRAN LA VENTANA! Pero no esa ventana…
DEJENME SALIR! Pero no para volver a entrar a un lugar como este…
Quiero la luz del día…que entre por una gran ventana e ilumine mi cara…caliente mi cuerpo…y me invite a salir a caminar…a pasear…a comer esas irresistibles manzanas acarameladas que me recuerdan a niña… a reírme hasta despanzar…
¡Que el sol tiña mi ropa de colores! … sin tener que volver a la misma oscuridad. …ya no quiero este sitio al que me condenan…donde muero… me matan lentamente
cada prenda que termino de coser viaja a un no se dónde y a un no se quién…y con ella viaja mi mugre…mis arrugas…mi sangre…mis lágrimas…mi oscuridad…mi trabajo…mi sueño…y mi luz.
Y se queda la muerte.
El vestido negro, recostado en mi cama, esperando que una vez mas me levante para ir a dejar un poco mas de latidos…
Mi cuerpo ya no tiene forma, es ahora ese vestido negro, es ahora un pedazo de tela que se expande de a poco por mis sueños… Ya no los tengo, son ahora hilos negros…
Entro por sus grietas y me siento a que nadie sepa que estoy, solo un pequeño desliz de luz se nos hace un hermoso juego… Pero es solo eso, un desliz de luz.
El ruido de las maquinas no deja pensar en la voz de mis niños, trato y trato, pero la maldita maquina es cada vez mas fuerte…
Despertar antes que el sol y ya estar sentada…
Pasan las horas pero mas pasan mis manos, que después del mediodía ya se mueven casi solas…
Vuelvo pero ya sin volver, el vestido negro me arrastra una y otra vez…
Solo me desplomo y pienso en desgarrarlo…
Pero una vez mas no puedo…mi desgarro es aún más grande.
Espero la llegada a la cama…en busca de un cuerpo que descanse… es mucho pedir?
Disculpe señor….es mucho pedir?
El calor que desprende la máquina es el mismo calor que habita la cama… Y el sudor que desprendo de esa máquina…es el mismo que encuentro allí, en esa cama… sudor de otros, sudor propio, sudor de los mismos de siempre…que genera la oscuridad y nos deja sin aire.
Cama caliente…siempre hay alguien en ella…como en la máquina de coser. Ruido metálico…siempre el mismo, mecánico y rutinario que no me deja soñar.
Sin embargo, a veces… lo logro y me imagino que vuelo y escapo por una ventana que no existe…pero que siento que está…que la puedo dibujar…y la puedo construir.
Imagino que rompo esa pared de telas y mi sueño se hace grito… que el sol me enceguece y me invita a caminar… es una calle angosta, muchas casas, galpones y edificios…y de repente un silencio…el sonido metálico ya no se escucha…se comienzan a dibujar en las paredes miles y miles de ventanas…ellas se abren…el viento sopla y con él vestidos negros que vuelan traspasando las ventanas… comienzan a soñar como yo…y ya no me siento tan sola.
Ese mismo vestido negro…
ese que lleva mi piel decorada…
Ese mismo vestido negro, se convierte en enormes alas…
Y hoy ya no me siento tan sola…
Somos miles de vestidos negros tejiendo mucho más que cálidas telas...