Reproducimos la respuesta de la Vicepresidenta de la Fech, Bárbara Brito, ante los polémicos dichos de Karol Cariola en una entrevista dada a El Mercurio, donde afirmó que “la Confech no representa a todos los estudiantes”.

Bárbara Brito Docente y ex vicepresidenta FECH (2017)
Martes 25 de julio de 2017
Ya han pasado 6 años desde la lucha estudiantil del 2011, cuando Camila Vallejo presidió la FECh y la Confech. En ese momento no sólo no había cuestionamiento al organismo por parte del Partido Comunista, sino que además se acallaba toda posición disidente. Fueron las calles, las tomas y paros las que terminaron por imponer la gratuidad universal de la educación como la demanda del movimiento estudiantil a contracorriente de la política de Cariola y Vallejo. ¿Cuál era su política en ese momento? El arancel diferenciado. No es de extrañar entonces que hoy defiendan la reforma del gobierno que mantiene las becas como forma de financiamiento a la vez que amplía un poco más el porcentaje de estudiantes favorecidos y, en lo sustancial, mantiene el mercado educativo, el financiamiento estatal a privados y la educación pública precarizada.
Pero en algo sí tiene razón, es que la dirección de la Confech no representa al conjunto del movimiento estudiantil y es que es imposible: siempre en su seno ha habido debates sobre qué demandas levantar y cómo conquistarlas, con qué aliados y con qué métodos. El problema es que la Confech no es un organismo que permita que las diferencias se expresen, que se desarrollen, que expresen de una manera más cabal lo que es el movimiento estudiantil y se convierta efectivamente en una herramienta de lucha y movilización. Para fortalecer al movimiento estudiantil y conquistar la gratuidad universal necesitamos refundar nuestros organismos, incorporar mecanismos de la democracia directa, convocar a centros de estudiantes y delegados de base a las sesiones de discusión política nacional, pero estos no son los métodos que defiende la diputada. Defiende una CONFECh que hasta ahora sirve más como aparato mediático que como un organizador colectivo del movimiento estudiantil para salir a conquistar nuestras demandas.
¿Por qué ahora critica que la Confech no representa a todos los estudiantes? Simplemente porque no está de acuerdo con la posición del movimiento estudiantil que mayoritariamente ha luchado por la gratuidad universal de la educación. Acto seguido, esgrime un segundo argumento aún más bajo que el anterior, la diputada busca defender lo indefendible: que muchos dirigentes que protestaron contra la reforma del gobierno no pertenecerían al 60% más pobre de Chile. Pero con moralina no se pueden anular las diferencias políticas ¿cuáles son? Que el movimiento estudiantil se cansó de la miseria de lo posible y nos propusimos cuestionar estructuralmente el mercado en la educación. Esta posición no la tenemos por “cuicos” si no porque las becas no bastan ¿sabrá la diputada lo que cuesta en términos monetarios mantenerse estudiando en la universidad? ¿sabrá la diputada el nivel de deserción de las y los estudiantes de más bajos recursos que, aun habiendo accedido a una beca, no logran mantenerse en la universidad? Lo sabe, ella fue dirigente estudiantil, ¿por qué entonces defiende lo indefendible? No diremos que lo hace porque “ella no vive la pobreza”, no, ella defiende la reforma del gobierno porque es su política, porque no confía en las fuerzas de movilización de las y los estudiantes si no en reformas por arriba y porque no está de acuerdo con tocarle el bolsillo a los empresarios de la educación para conquistar nuestras demandas.
Mientras las y los estudiantes continuaremos luchando por la educación gratuita universal financiada a través de aportes basales directos a las universidades del estado y sin subsidio a los privados, por educación no sexista, por mejores condiciones laborales para las y los funcionarios, por el paso a planta y el cogobierno triestamental para terminar con el autoritarismo universitario y decidir sobre nuestra educación.