Este domingo millones de colombianos se pronunciaron desfavorablemente sobre los “Acuerdos de Paz” alcanzados por el Gobierno y las FARC. Santos sufre un revés y la derecha se fortalece.

Daniel Vargas Antofagasta, Chile
Martes 4 de octubre de 2016
Con un total de 13 millones de votos escrutados se impuso el “No” al proceso de paz entre el Estado y la guerrilla de las FARC, con un 50,2% de los votos, versus el 49,8% por el SI. Con una amplia abstención (solo un 37,3% de los habilitados para votar), una diferencia de solo 60.000 votos, es expresión de una importante polarización social y política en el país.
La votación por la negativa primó en las ciudades, mientras que la votación por el “Si” tuvo peso en el campo, en donde se encuentras los poblados más golpeados por los casi 50 años de conflicto, en donde la población rural se encontraba entre las armas militares, paramilitares, narcos y guerrilleros.
Se reordenan las fuerzas
Santos quería que el plebscito le otorgara sobre vida, pues un eventual acuerdo entregaría legitimidad a su gobierno que viene fuertemente debilitado tanto por la situación política y la crisis económica, su apuesta fue el plebiscito, pero este terminó estallándole en las manos. De paso se ve golpeada la imagen de Obama, quien pretendía anotarse algún triunfo en la escena internacional antes de las elecciones en EE.UU.
La derecha, encarnada en Álvaro Uribe, es la más fortalecida, sosteniéndose el voto negativo en la fuere campaña del terror impulsada en el gobierno Uribista y el gobierno de EEUU con el “Plan Colombia”, y el descontento que han producido los métodos aberrantes de la guerrilla y el fracaso de su estrategia. Queda el “Uribismo” en mejor posición para presionar por derecha el acuerdo, cortando garantías para las FARC que fueron acordadas en las negociaciones.
A pesar de la derrota de Santos, tanto el gobierno como las FARC mantuvieron declaraciones conciliadoras, tanto porque Santos requiere de la derecha para sacar adelante un acuerdo satisfactorio, pero el cual tendrá más peso del Uribismo. Las FARC por su parte requieren mantener los acuerdos producto de su propia debilidad. Esta contradicción es el caldo de cultivo que complica la resolución de la crisis.
Giro a derecha en Latinoamérica
El golpe institucional de Temer en Brasil, el ascenso del derechista Macri en la Argentina, la crisis política en Venezuela, el “realismo sin renuncia” en Chile, etc., son todas expresiones de como una mayor presión imperialista y de las derechas regionales intentan imponer un sello para gestionar el fin del un ciclo de casi 10 años de política americana surcada por la irrupción del “chavismo”.
Por lo mismo tanto Santos como Uribe comparten un mismo proyecto burgués, a pesar de expresar diferencias, responden a un mismo interés de clase, tienen necesidades políticas contradictorias pero con objetivos convergentes. Ambos comparten un programa neoliberal y la defensa del régimen a la medida de los oligarcas, terratenientes e imperialistas, mantener una Colombia para ricos, recubierto por un relato de “reconciliación nacional”.
Los balances postplebiscito
Determinados los resultados, y redefinidas las fuerzas es necesario que desde la izquierda en Chile también busquemos un balance. La mayoría de la izquierda apoyó el SI del "proceso de paz" (implícita o explícitamente como el PC) o esta especie de "rendición condicional" de las FARC, y apoyó las gestiones de La Habana (en las que también participó apoyando el gobierno de Bachelet), que a la vez era un intento de a la vez que forzar un giro a la derecha en la región por parte de Estados Unidos, con Obama era tender puentes a su izquierda para neutralizar cualquier cuestionamiento. Apertura con giro a derecha.
El impasse abierto deja con la iniciativa política a Uribe, lo más extremo de la derecha latinoamericana. Quienes pueden quitarle el protagonismo no son los "progresismos" que le abrieron el camino a la derecha (como las FARC con Santos que fue uno de los principales ministros de Uribe en la cartera de Defensa en su guerra contra las FARC) o los "socialismos del siglo XXI" con alianzas con empresarios, sino que son los trabajadores y sectores populares del continente luchando frente al imperialismo y la explotación nacional, por una perspectiva independiente, para que no legitime una Colombia a la medidas de los ricos, los oligarcas, terratenientes e imperialistas.