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Vidas en riesgo: casi 500 personas viven en la calle en Córdoba

Así lo expresa un informe de la Defensoría del Pueblo. El 30 % de los casos se debe a problemas económicos.

Lunes 1ro de julio de 2019 22:44

El Instituto de Género y Promoción de la Igualdad, perteneciente a la Defensoría del Pueblo de la Provincia de Córdoba dio a conocer este lunes su informe anual de personas en situación de calle, en base a un relevamiento realizado en los meses de mayo y junio.

El informe se realiza desde 2009 y releva a las personas que pernoctan en el microcentro de la ciudad de Córdoba y alrededores, incluyendo los puentes que unen este sector con los barrios y la Terminal de Ómnibus, como también a aquellas personas institucionalizadas en los 9 hogares y albergues existentes.

En total se contabilizaron 476 personas en situación de calle, de las cuales 245 (51,5 %) pernoctan en la vía pública y 231 (48,5 %) lo hacen en hogares y albergues. El número de personas que duermen a la intemperie podría llegar a los 400 en toda la ciudad, según voluntarios de algunas organizaciones que les acercan comida y abrigo. La llegada del frío les depara mayores padecimientos y en algunos casos, la muerte.

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Desde que se inició el informe de la Defensoría del Pueblo, la cantidad de personas en situación de calle aumentó un 112,5 %. Entre el 2009 y el 2010 hubo un gran salto, pasando de 224 a 342. Hasta el 2017 las cifras se mantuvieron entre 350 y 400, pero luego se registró una nueva tendencia en el crecimiento. El 80 % de las personas relevadas son varones y un 65 % tiene más de 40 años. Este año se contabilizaron 16 niños y niñas.

En los dos últimos años también hay un significativo aumento de personas durmiendo en la vía pública, que en parte se explica porque no se han incrementado las plazas disponibles en instituciones. Como muestra del escaso interés que despierta esta realidad en los gobiernos, solo hay dos hogares estatales (uno municipal y uno provincial), que reúnen 150 camas. El resto pertenecen a organizaciones civiles o religiosas y sostienen su actividad mayoritariamente con donaciones de particulares.

Por otro lado, solo dos instituciones reciben a personas menores de 30 años. Esto dificulta que esta población, que en general mantiene más contacto con su familia y hace menos tiempo que está en situación de calle, pueda revertir su condición. En el caso de los hogares para mujeres, hay mayor amplitud de edades en la admisión. Sin embargo, no ha existido ninguna propuesta de hogar pensado para grupos familiares en situación de calle, que contengan la posibilidad de alojar en un mismo hogar a la totalidad de sus integrantes. También son pocos los hogares que cuenten con actividades de capacitación laboral o apoyo escolar.

Una situación que empeora día a día

Si bien el informe expone una realidad terrible, hay un elemento que grafica el empeoramiento de las condiciones de vida de la población de conjunto. Al consultar si este año tienen más dificultades que el año pasado para conseguir los alimentos, la mitad de las personas encuestadas respondieron afirmativamente. Entre las principales razones se mencionaron el incremento de las personas en situación de calle (“Está más duro, hay más gente y hay veces que hay cantidad justa de comida en los comedores”), que la gente da menos dinero o alimento (“Antes en la panadería te daban pan, ahora lo hacen pan rallado para venderlo, “Nadie te quiere dar nada por la crisis que hay”) y el aumento en el precio de los alimentos. Otro punto a destacar es que 4 de cada 10 personas que viven en un hogar cobran alguna jubilación o pensión y aun así no pueden acceder al alquiler.

También se subraya que la situación de calle es un problema estructural (el 54,6 % está en esa condición hace más de 9 meses) y sensible a las coyunturas económicas, sociales y laborales adversas. Esto se expresa, entre otras cosas, en que el 51,4 % de las personas reconoce algún conflicto familiar como principal causa de su situación, mientras que un 33,1 % se debe a problemas laborales o económicos, es decir, pérdida del empleo, de la vivienda, estafas, etc. En un 12,2 % la salida del hogar se produce por problemas de salud.

Cabe destacar que 6 de cada 10 personas que están en situación de calle están buscando trabajo. Quienes no buscan, es principalmente por problemas de salud, discriminación laboral y edad avanzada para trabajar.

No nos resignamos

Vivir en la calle no es solo sufrir el frío y hambre. Implica el máximo nivel de marginación en la sociedad capitalista. Implica un deterioro constante de la salud física y mental y un peligro para la vida. Si bien muchas personas que viven en la calle tienen conocimientos de diversos oficios y profesiones, les es casi imposible conseguir un trabajo que les permita salir de esa situación, por no contar con un domicilio y por la discriminación que sufren. Muchas ni siquiera tienen DNI. Al mismo tiempo, sin un trabajo estable no se puede acceder a una vivienda.

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Los distintos gobiernos ni siquiera se preocupan por resolver al menos las necesidades más urgentes de quienes viven en la calle, como brindarles un techo, comida y atención médica. Y aunque lo hicieran, los agravios que sufren necesitan soluciones estructurales que además eviten que más personas queden en esa situación. Son necesarios planes de vivienda social y la expropiación de viviendas ociosas de los especuladores inmobiliarios, para que las familias que pierden un ingreso económico no tengan que hacinarse en la casa de algún familiar o directamente quedarse sin techo. Son necesarios programas de salud y suministro gratuito de medicamentos dirigidos hacia las personas sin hogar. Hay que poner bajo control de los trabajadores a toda empresa que quiera cerrar, para que nadie se quede sin trabajo.

Nada de esto puede suceder en un país que le tiene que pagar al FMI 160.000 millones de dólares en los próximos cuatro años. Por eso es necesario invertir las prioridades, como plantea el Frente de Izquierda – Unidad y que esa plata se destine a trabajo, salario, salud y vivienda. No nos resignemos a esta realidad que nos quieren imponer.