Fue el corazón de una jornada por la defensa de la gestión sin patrones de la gráfica Madygraf, referencia ineludible de resistencia obrera hoy, y por el Día de la Mujer, el marco del emotivo obsequio de la Colección Mujer de Ediciones IPS a la Comisión de Mujeres de Madygraf, parte vital del actual movimiento de mujeres en la Argentina.
Domingo 17 de marzo de 2019
Ediciones IPS obsequió su Colección Mujer a la Comisión de Mujeres de Madygraf - YouTube
Luego de haber participado, como lo hacen todos los años, de la movilización del 8M, y haber sido en esta ocasión parte de la cabecera nacional de la enorme marea verde que salió de la Plaza Congreso y que llegó hasta la Plaza de Mayo para decir Aborto legal ya seguro y gratuito entre otros fuertes reclamos; al otro día (el 9M), las obreras de la Comisión de Mujeres y todos los trabajadores de Madygraf abrían las puertas de su fábrica en una nueva jornada cultural. Decenas de atentas secundarias y secundarios; centenas de otras mujeres trabajadoras como ellas, algunas organizadas también en Comisiones de mujeres como en Coca-Cola y FATE que enfrentan ataques muy duros; trabajadores. Todos atentos para escuchar esa historia llamada Madygraf. Histora viva, si las hay.
En las visitas guiadas por la fábrica supieron emocionar con su historia de años de organización y lucha. Primero como trabajadores de una multinacional; luego, como artífices de esta fábrica sin patrones, cuando la empresa se fue y debieron garantizar ese plato de comida para sus familias, sus puestos de trabajo, en el marco de una industria gráfica cada vez más en decadencia y de patrones y gobiernos que claramente no quieren ejemplos como estos: de obreros y obreras que no se resignan a quedarse en la calle, que se organizan, buscan salidas a la crisis y, peor todavía, quieren extender su experiencia. Este es un objetivo claro en Madygraf: abrir su fábrica para que otros trabajadores se organicen allí, libres de toda mirada patronal o de las burocracias sindicales, a medida que la crisis avance con su secuela de despidos, desocupación y penurias, porque será vital enfrentarla y Madygraf puede ser una trinchera en las batallas por venir.
Otro tanto de lo que esta historia llamada Madygraf deja se juega en el terreno de los derechos de las mujeres desde su Comisión. Es la pelea que las enfrenta al kirchnerismo, quien pretende unidad con quienes se oponen al derecho elemental del aborto. Ellas hace años que son parte de los Encuentros nacionales de mujeres con el objetivo de dar esta y otras batallas. Como mujeres trabajadoras, fueron a estos Encuentros buscando el apoyo a la gestión obrera cuando Donnelley cerró. Son una parte vital de la inmensa marea verde. Hace unos pocos meses, las obreras de Madygraf fueron capaces, sí, de realizar una asamblea de mujeres que convocó a más de 800 compañeras en su propia fábrica. Hoy nuevas comisiones de mujeres se les suman y ellas quieren extender el llamado a conformar comisiones de mujeres en todos los lugares de trabajo y estudio.
Caía la noche en la Panamericana y en Madygraf las obreras se decidían a subir al escenario para presentarse y decir acá estamos, somos la Comision de mujeres de Madygraf, les damos la bienvenida. Y ahí ellas. Las que enfrentan al gobierno de Macri, que inunda de tarifazos, que les exige pagar un millón de pesos de luz. Ellas, las que siguen reclamando que su gráfica sea proveedora directa del Estado, que es el mayor consumidor de papel impreso, y que se deje de beneficiar a los grandes monopolios en detrimento de cooperativas como la suya. Ellas, que a la par de los trabajadores varones salieron a reclamar y movilizar y solo recibieron la represión del gobierno de Macri, mientras repartían cuadernos.
La noche seguía avanzando y desde abajo del escenario, ese espacio en donde los artistas van tomando su puesto solidario, se las veía emocionadas. No era para menos. Son conscientes de la historia que hacen y lo que ello aporta a las mujeres y a su clase, la clase trabajadora. Se saben acompañadas. La emoción crecía más en algunas. Porque así pasa cuando llegan las palabras de la enorme Flora, de Flora Tristán, describiendo la vida de las mujeres de su época, un siglo y medio atrás. "No es tan distinto a nuestra vida ahora", eran algunas de sus conclusiones cuando la conocieron.
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Por estos tiempos, cuando de trabajadoras organizadas se trata, el aporte que puede realizar una editorial militante de acercar las ideas socialistas como parte de su propia historia se vive intensamente.
Hace unos meses, en el espacio de un curso sobre Feminismo socialista organizado por Pan y Rosas algunas de las obreras de la Comisión de Mujeres de Madygraf se descubrían descubriendo que su clase, la clase trabajadora, allá por 1871, había sabido poner en pie la Comuna de París y que en pocos días separó la Iglesia del Estado. Otras, se sintieron orgullosas de haber sido las mujeres quienes comenzaron la Revolución rusa, que otorgó el derecho al aborto por el cual ellas pelean actualmente, más de 100 años después...
Junto a propia historia de lucha, ellas saben algo que las vuelve más fuertes. Saben que no empiezan de cero.
A ellas, que deciden con sus pasos ser reincidentes de una lucha por la verdadera libertad. En ellas, miles de mujeres nos miramos. Enseñan cambios. Por medio de su voz, hablan miles de mujeres. Y sin embargo, con la humildad sincera de la que se sabe parte de una lucha colectiva e histórica, toman en sus manos estos cinco libros. Para algunas son sus primeros, y aunque parece mucho para leer, están contentas por el regalo.
Quienes escriben sobre la historia reciente del movimiento obrero y de las mujeres, no podrán dejar de nombrar a la Comisión de Mujeres de Madygraf como un jalón fundamental en el que quellas mujeres que decidimos hoy ponernos al frente para batallar contra esta crisis que nos tiene como sus principales victimas, diremos a las futuras generaciones: en las valientes obreras de la Comision de Mujeres de Madygraf nos miramos, porque de ellas también aprendemos a preparar el futuro.