Alejandro Vilca es trabajador de recolección de San Salvador de Jujuy y actualmente diputado provincial por el PTS-Frente de Izquierda. En diálogo con La Izquierda Diario contó la experiencia de la “Coordinadora contra el trabajo en negro” y la pelea contra la precarización laboral por el año 2003. Esto nos decía:
Jueves 14 de mayo de 2020 21:13
Coordinadora de trabajadores en negro - YouTube
Estamos haciendo este vídeo en una situación especial, en el marco de la pandemia y sobre todo una crisis económica en la cual hoy están pagando las consecuencias miles de trabajadores en todo el país, esto con un acuerdo con la UIA, la burocracia sindical de la CGT y también avalada por el Gobierno Nacional y los gobernadores.
Un poco el objetivos es transmitir una experiencia que tuvimos en la provincia de Jujuy, como quizás muchos otros trabajadores a nivel nacional tuvieron allá por el 2003-2005. En mi caso es parte de una experiencia de vida, pero también de lucha que tuvimos muchos trabajadores municipales de Jujuy.
Obviamente eran diferentes las condiciones, veníamos del 2001, de una crisis de terrible a nivel nacional, después un poco se recompone la situación nacional, la de los trabajadores, pero la precarización en la provincia de Jujuy era terrible. Nosotros contábamos que había cerca de 16 o 20 formas de precarización en toda la administración pública.
En mi caso trabajaba en la Municipalidad de San Salvador de Jujuy, precarizado con una pasantía. En el 2003 asume un nuevo intendente en la ciudad, era del PJ, y como ocurre siempre, empiezan los despidos, sobre todo a los precarizados.
Junto con otros trabajadores de las oficinas que trabajan junto a la mía, yo era administrativo, empezamos a ver qué podíamos hacer, porque era preocupante. Muchos teníamos familia, era una angustia, no sabías si ibas a estar al otro día o te iba a llegar la notificación. Lo que nosotros hicimos fue contactarnos con otros trabajadores en estas condiciones. Me acuerdo que con otro compañero, como manejábamos muchos datos del municipio, pusimos claves a todas las máquinas para evitar eso, y ganar más tiempo.
Hicimos una reunión casi clandestina a los ojos de los directores, porque si te llegaban a descubrir te podían echar. Entre eso, estaba la experiencia la lucha de los trabajadores estatales de planta permanente que hacían huelgas. El sindicato venía oficina por oficina, dependencia por dependencia a llamar a que adhieran al paro, pero solo podían adherir los de planta permanente. Ellos decían: ustedes son precarizados, ustedes tienen que trabajar.
Hicimos una primera convocatoria en la puerta de la municipalidad de San Salvador de Jujuy para ir a reclamar que algún funcionario nos atienda para poder plantearle estos reclamos y evitar los despidos. Lamentablemente no nos atendió nadie. Ahí fue la primera discusión que tuvimos de organización, si no nos organizábamos, si no peleábamos para todos, era imposible una salida individual. Nos teníamos que organizar decididamente para algo tan esencial como a igual trabajo, igual salario. Esa fue otra de las discusiones que habíamos tenido esa primera vez.
Después la otra era que todo se decidía en asamblea y que íbamos a conformar delegados. Marchamos un conjunto de trabajadores, cerca de 100 trabajadores a la puerta del sindicato a exigirle que os reconozca y que peleemos en común, y nuestra exigencia era de que nos afilien al sindicato, bueno, el sindicato no lo aceptó, pero si reconocer como parte nuestras reivindicaciones para que ellos se la trasladen a la patronal.
Recuerdo haber hecho una asamblea en el sindicato con más de 800 trabajadores precarizados de todo el municipio. Nosotros le planteamos al sindicato que nos íbamos a organizar en cuerpo de delegados. Incluso la revocabilidad era importante, todavía esta discusión de discutir individualmente con el director era algo que teníamos que saldarla y bueno, había muchos delegados que decían “nosotros vamos a arreglar particularmente” y bueno, se revocó varios delegados, había asambleas y se definía ahí cuál era el plan de lucha.
El reclamo de trabajo en negro era algo tan amplio que superaba al municipio. En ese proceso conocimos a muchos trabajadores de la salud, educación y de otras áreas que también querían organizarse.
Nosotros hicimos una convocatoria ya más amplia, íbamos conociendo algunos delegados de otros sectores, hicimos una asamblea masiva de todos los trabajadores en negro en la vieja estación, fueron muchísimos, la verdad que éramos cerca de 500-600 trabajadores de diferentes áreas. Le planteamos la necesidad de organizarnos para pelear contra la precarización laboral, para que nos reconozcan como trabajadores estatales por derecho, condiciones laborales, pero también por el pase a planta permanente. Bueno esto fue histórico porque iban pasando los días y se iba sumando cada vez más gente.
También ahí había otro debate, Santillán nos planteó de organizar una ONG o una multisectorial y nosotros le íbamos a proponer que se organicen delegados de base, y le planteamos que el mejor nombre y la organización tenía que ser una coordinadora provincial de delegados de base.
Cada vez que el Frente de Gremios Estatales hacía plenario de delegados de trabajadores de planta, nosotros íbamos con una delegación y tomábamos la palabra para que en cada uno de esos reclamos, que muchas veces eran reclamos salariales y corporativos, se incorpore la unidad de los trabajadores y el pase a planta permanente de los precarizados para terminar con esta división.
Nuestra organización se extendió a toda la provincia, con la Coordinadora de trabajadores en negro, que llegó a ser casi un sindicato de los trabajadores precarizados en la provincia. Y como el método era la asamblea y que todo se definía en asamblea, había libertad de tendencias, entonces se decidía con el método de democracia directa.
Yo ya era militante de la izquierda trotskista, y nosotros participamos y tuvimos gran influencia con nuestras ideas.
Creo que el punto máximo fue aquella vez que hicimos acampe y corte de ruta, esto fue durante el gobierno de Eduardo Fellner, en la provincia de Jujuy, y el gobierno de Néstor Kirchner. (El conflicto) era tan duro que nos sacó una reunión a la Coordinadora de trabajadores en negro, y nos acompañó Santillán, en el aeropuerto de la provincia de Jujuy, donde nos entrevistamos con Néstor Kirchner y Eduardo Fellner. Ahí accedieron a dar una planta transitoria para todos los trabajadores en negro. Me acuerdo que eran cerca de 1.500, que marcaba un plan que incluía una capacitación y después el pase a planta permanente. Una conquista para todos los trabajadores de la administración pública.
En mi caso, y con muchos trabajadores municipales que habíamos sido la vanguardia de ese proceso, fuimos enviados a la recolección de residuos, un poco como castigo, porque yo estaba en un sector administrativo y bueno, junto con el sindicato dijeron no, todo ese sector que tanto jodía a recolección. Con la experiencia de trabajadores en negro, desde su nombre, desde su método democrático, y el puño en alto de muchos trabajadores, que en ese momento habíamos sido ocultos, desconocidos, olvidados por ese gobierno, en la calle con nuestra organización y nuestras reivindicaciones hicimos oír nuestro reclamo.
Fue la verdad gratificante haber sido parte de ese proceso, que la verdad fue tan extendido, que marcó también una lucha que puso sobre el tapete la precarización laboral que hasta hoy continúa. Pero que fue una experiencia muy importante para muchos trabajadores, en lo personal como la de muchos trabajadores que participamos de este proceso.
Espero que sirva esta pequeña reflexión, esta pequeña experiencia, para muchos trabajadores que quieren organizarse en este momento de crisis, en este momento de pandemia, donde los trabajadores vivimos las consecuencias de las patronales que quieren descargar la crisis sobre la espalda de los trabajadores, por eso es necesario luchar y que esta experiencia les sirva.