En la docencia la gran mayoría son mujeres, que tienen que trabajar dos o tres turnos para mantener a las familias, que continúan trabajando en las casas, que son madres solteras. A esas formas de explotación y opresión, se le agrega la violencia física que muchas padecen. El Estado es responsable.
Marianela Leones Docente San Nicolás // Integrante de La Marrón
Viernes 8 de marzo de 2019 16:24
Muchas compañeras en situaciones de violencia cuesta que le otorguen licencias por violencia de género, agotan sus licencias personales o presentan por psiquiatría donde no está contemplado la situación de compañeras suplentes. Y lo que es peor se sigue trabajando en esa situación, por la persecución que genera el propio Gobierno contra las trabajadoras y trabajadores en la educación.
Por eso este 8 de Marzo tenemos varios motivos por los cuales marchar, gritar pero también organizarnos, con el firme convencimiento que si tocan a una, somos miles, no estamos solas.
Las mujeres que lamentablemente sufren violencia de género, viven un estrés sin fin. Sufren amenazas permanentes, hostigamiento, maltrato psicológico y físico. ¿Por qué este machismo, no comprende que cuando una mujer dice No es No? ¿Por qué cuando una relación se termina, tienen que pasar por estas situaciones? Noches enteras sin dormir, encerradas en sus casas. ¿Por qué esta justicia, es tan lenta y burocrática? ¿Cómo tienen que llegar para que las escuchen?
Porque el Poder Judicial actúa de portavoz del mandato patriarcal exigiendo a las mujeres nuevas oportunidades, dejando sus vidas y la de sus hijes al descubierto, negando todos los derechos.
El Estado y sus instituciones reproducen la violencia hacia nosotras. En las comisarías de la Mujer te “invitan” a pasar y contar en la entrada cual es el motivo que te llevó ahí, delante de otras personas como si una estuviera ahí de paseo.
La mayoría de nuestras jóvenes llega sin poder hablar por el nudo en la garganta de angustia y bronca, si tienen la suerte de llegar, ya que las ubican en lugares alejados, aislados e incluso siendo un peligro para las que van a denunciar y si llegaron…las invitan a irse porque van a tener que esperar tres horas y de una forma u otra te responsabilizan a vos y nuevamente somos las mujeres las que estamos en el banquillo de los acusados.
Perimetrales que hay que renovar de forma parmente, trabas judiciales porque el señor juez no atiende y no ve tan grave que amenacen tu vida. Jueces, fiscales, Policía, todos reproducen la violencia machista.
Las docentes somos las que les ponemos el cuerpo a la Educación Pública, donde cada día nos preocupa si los chiques llegan con hambre o si la escuela se cae a pedazos.
Pero también vemos a nuestras jóvenes pasar por embarazos no deseados, por eso luchamos para que se implemente en todas las escuelas la Educación Sexual Integral, para decidir y que debatamos la no injerencia de la Iglesia en nuestros diseños curriculares.
Esa institución milenaria que militó activamente para que en el Congreso no saliera la ley por el aborto legal, seguro y gratuito. Para no seguir muriendo por abortos clandestinos.
Acá estamos preparada para salir este 8 de marzo con fuerzas, con muchas fuerzas para salir adelante, para vivir una vida libre y feliz, pero sobre todo libre de pensar, sentir y decir, con esas mismas fuerzas, que nos plantamos para defender la educación, la salud y nuestro salario.
Porque la violencia se hace presente otra vez pero esta vez en forma de ajuste, haciendo malabares para darles de comer a nuestros hijos. El porqué de todo… nos quieren esclavas, sumisas y obedientes.
Somos las mujeres la mayoría en todos los ámbitos, y nuestro cambio barrerá con los privilegios que engendra este sistema capitalista y patriarcal.
Por eso este 8M sobran motivos para que las Mujeres trabajadoras nos pongamos al frente de estas luchas, como lo están haciendo trabajadoras de Coca-Cola, MadyGraf y SIAM y tantas otras que enfrentamos el ajuste, los despidos y la represión del Gobierno Nacional, los Gobernadores del PJ y radicales y el FMI.
Hoy salimos a la calle con las compañeras de Pan y Rosas y la agrupación Marrón Clasista.
Porque sabemos que merecemos una vida que valga la pena ser vivida. Porque sabemos que el capitalismo y el patriarcado no se van a caer, lo vamos a voltear.