Jackson y Boric escalan en las encuestas en medio de un mar de desprestigio de la política patronal, se ponen a la cabeza de impulsar un Frente Amplio, pero varios desafíos les esperan, entre ellos definir esa amplitud.

Daniel Vargas Antofagasta, Chile
Domingo 4 de septiembre de 2016
Estas semanas se ha cultivado un debate en la izquierda emergente, autodenomidada, a ratos, como “nueva izquierda”, que responde a una situación de reconfiguración de las fuerzas políticas. En este entramado aparecen nuevos fenómenos políticos y la discusión sobre un frente amplio que aglutine a la izquierda externa a la Nueva Mayoría ha tomado el debate.
En particular destacamos las posiciones de personeros de Revolución Democrática, de ambas fracciones del Autonomismo y de la Izquierda Libertaria.
Autonomismo:
Con Boric a la cabeza, el Movimiento Autonomista (fracción que rompió del grupo Izquierda Autónoma) estima que este frente amplio va en la línea de constituirse, como izquierda, en una fuerza de disputa a nivel estatal, tal como declara la Coordinadora Nacional del MA, Andrea Salazar, quien expresa que “Concluimos que la lucha política es ir dinamizando actores sociales en lugares donde no hay constitución todavía. Queremos constituirnos como una fuerza de disputa a nivel estatal, pero no nos podemos olvidar de la organización social para ir construyendo esta alternativa.”, continúa “Para llegar a esa lucha electoral, debemos prepararnos. Obviamente necesitamos líderes, nombres. Hay muchos factores que dificultan nuevos liderazgos.”
Por su parte Andrés Fieldbaum, vocero de Izquierda Autónoma, expresó que comparten la creción de un frente amplio que “como proyecto de izquierda a largo plazo para poder llegar a la gente más allá de los movilizados y la universidad. Muchas veces hemos dicho que el conflicto político más relevante del país es la reforma educacional, pero sabemos que una nueva educación, no implica un Chile nuevo.”
El vocero de la IA plantea que las claves del próximo año son “autonomía política completa de la Concertación y del empresariado, conquistar una bancada parlamentaria –de 8 o 10 diputados- que provengan de los movimientos y ser capaces de definir ejes principales sobre los conflictos por derechos sociales universales que han demostrado ser el tremendo tejado de vidrio de la coalición”.
Revolución Democrática:
En la tienda de Giorgio Jackson, tienen ideas parecidas. La Secretaria General, Marcela Sandoval, comenta como el pensar un proyecto de transformaciones requiere idear estrategias que les permitan disputar el poder a largo plazo.
“Tenemos que evitar caer como izquierda, en divisiones por diferencias mínimas (estratégicas o coyunturales), porque eso lleva a marginalización. No podemos tener cinco listas de izquierda compitiendo con las dos coaliciones. Vamos a apostar a un proyecto de unidad más grande, que tenga como frente no caer en los vicios de la Nueva Mayoría como tomar las decisiones en la cocina y entre cúpulas de poder.” declaró la dirigenta.
Entre quienes estiman integrar al futuro conglomerado está Alternativa Democrática (el cual lo integran los parlamentarios Vlado Mirosevic, Alejandra Sepúlveda y Antonio Horvath) y tampoco descartarían sumar al partido e Marcos Enriquez-Ominami, el Partido Progresista.
De todos modos RD son quienes plantean una mayor amplitud hacia la Nueva Mayoría, según comenta la propia Sandoval, “Nos interesa tensionar algunos sectores que están hoy en la Nueva Mayoría, como el partido Comunista. Sabemos que no se van a retirar en un corto plazo, pero sentimos que es un actor que debiera ser parte del “Frente Amplio”.
Izquierda Libertaria
Felipe Ramírez, Secretario de Izquierda Libertaria, respecto el contenido del frente amplio, declaró que “No queremos ser como la Nueva Mayoría, una alianza por la desesperación de mantener el poder. La historia demuestra que los proyectos que se basan solamente en la utilización de la estructura estatal, no dan el ancho para dar las transformaciones que el socialismo implica.”
Entre los objetivos que ven, en miras a conformar esta tercera fuerza, estima necesario “sentar las bases de una alternativa política respecto al bloque en el poder, visibilizarnos como alternativa, ganar experiencia, ser responsable y por último, construir un programa en conjunto superando el sectarismo y desconfianzas naturales que han tenido que disputar los movimientos sociales”.
Respecto a la relación con la Nueva Mayoría y quienes “desde hace algunos años vienen mostrando sus desacuerdos”, como Navarro, Arrate o Martner, Mario Arredondo en el medio Perspectiva Diagonal, plantea que “Estos sectores descolgados de la vieja Concertación mantienen en su ADN una forma de trabajo que carece de ideas de fondo y se centra más en ganar y mantener cargos que en desarrollar una alternativa al neoliberalismo radical en el país. Esto explica que el discurso de izquierda que enarbolan quede en segundo plano al momento de hacer alianzas o plantearse un trabajo social real, optando la mayoría de las veces por forjar pactos y lealtades con quienes les aseguren escaños en el Congreso, cargos en los ministerios o alcaldías, en vez de iniciar un proceso rupturista con el actual estado de las cosas."
Así las cosas, continúa, “cabe preguntarse entonces si la nueva izquierda debe gastar sus energías en converger con estos remanentes de la política concertacionista o debe enfocarse en la construcción de una alternativa real que no solo haga usufructo de un discurso radical, sino que lo convierta en una práctica real.”
¿Una alternativa anticapitalista e independiente?
La crisis política abre brechas para que emerjan nuevos fenómenos, así, este frente amplio, despierta expectativas en miles de jóvenes y activistas, con dos de sus referentes bien punteados en las encuestas, con lo que mantienen un terreno favorable para desarrollar un proyecto de reformas, proyecto que deberá cruzar varias pruebas antes de consolidarse efectivamente.
Sin embargo, aunque despierte ilusiones y expectativas en nuevos sectores, su política de alianzas amplia, su intento de "reformas" institucionales y su estrategia de gestión social del capitalismo, puede llevar nuevas frustraciones.
En el marco de estas discusiones, hace falta construir una izquierda anticapitalista de los trabajadores, las mujeres y los jóvenes, que no solo se construya en las empresas, fábricas y universidades, sino que sea una fuerza política emergente que haga conocer sus ideas y se presente como alternativa también en el terreno electoral. Esto es lo que desde La Izquierda Diario estamos empujando.