Cerca del 68% del gasto se destina a todo lo relacionado con vivienda, transporte, comida o ropa y calzado.
Lluis Ros Trabajador de McDonald's
Miércoles 22 de junio de 2016
Se acaban de conocer los datos de la encuesta de presupuestos familiares que elabora el INE (Instituto Nacional de Estadística). En ella se puede observar el gasto medio realizado por persona en 2015. El presupuesto medio anual por persona fue de 10.095 euros.
Por comunidades, el País Vasco (13.997 euros), Madrid (12.678), Navarra (12.656) y Catalunya (12.164) son las comunidades autónomas con mayor gasto medio por persona, mientras Andalucía (9.294), Extremadura (9.034) y Canarias (9.009) son las que menos.
La encuesta nos revela que entre vivienda y todo lo que nos gastamos en ella (36,05%), transporte (11,5%), comida (15%) y ropa (5%) se va casi el 68% del presupuesto anual. También nos revela que el 8,65% del presupuesto lo destinamos a comer y beber fuera de casa, mientras que a la cultura sólo destinamos un 4,78%.
Por último, cabe destacar que a la educación se le destina un 1,39% de gasto anual, pudiendo parecer poco, pero hay que tener en cuenta que esta encuesta del INE se define sobre el total de la población. Si analizamos sólo a los hogares con estudiantes vemos que, según un estudio publicado por la Fundación BBVA y el Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas en 2013, el gasto medio de las familias con estudiantes supuso el 6,3% del presupuesto.
Estos datos demuestran que desde antes de la crisis hasta ahora el poder adquisitivo no ha parado de bajar. Mientras en 2006 se destinaba, de media, el 24,9% del presupuesto al alquiler, ahora se destina el 31,8%. Cabe destacar que respecto a hace una década el gasto medio por persona ha caído en un 9,3%. Cada vez cuesta más llegar a fin de més.
Una vez más los datos demuestran que durante la crisis, mientras un selecto grupo se ha ido enriqueciendo cada vez más, la clase trabajadora y las clases populares se han ido empobreciendo y se ha precarizado cada vez más su vida. Esto demuestra que la crisis económica la hemos pagado los trabajadores y no los capitalistas. Por ello, la única salida es la lucha en las calles contra el Régimen que les ampara (el del 78) y los capitalistas que no paran de chuparnos día a día la sangre.