La vida de Lenin y Fritz Platten se vio unida durante varios momentos importantes a principios del siglo XX.

Óscar Fernández @OscarFdz94
Sábado 22 de abril de 2017 00:00
Foto: Desde la derecha, Platten y Lenin
Actualmente, muy a pesar de los intentos de la clase contraria a la que dedicó sus ideas y su práctica política, difícilmente puede pasar desapercibido el hecho de que una figura tan importante como Lenin, cuyo genio ha sido destacado por varios biógrafos, no pudo haber llegado al estatus que posee actualmente (aunque muchas veces ensalzado y exagerado por el culto a la personalidad, implementado por el estalinismo), de no ser también por la ayuda que recibió de varios de sus compañeros.
Juventud de Lenin
Un viernes 22 de abril, pero de 1870 (10 de abril según el calendario juliano), nacía en la villa de Simbirsk Vladimir Ilich Uliánov, hijo de una familia de la nobleza menor (producto de que el zarismo otorgaba títulos nobiliarios como si fueran regalos de Navidad) y étnicamente diversa, teniendo ascendencia tártara, judía, alemana, sueca y mongola.
La vida del joven Vladimir, inicialmente feliz, tuvo un giro inesperado cuando a la edad de 16 años, su padre murió de una hemorragia cerebral. Al año siguiente, su hermano sería ejecutado por su intento de asesinar al zar Alejandro III. La muerte de su padre –que terminó con la rigidez familiar que caracterizó sus años previos de juventud- y de su hermano (a quien admiraba) fueron un golpe muy fuerte para el joven Vladimir, quien al entrar a la universidad de Kazán llegó a formar parte de células de activistas revolucionarios y a simpatizar con el anarquismo populista de los narodniks. Esta actividad ocasionó que fuera enviado al exilio, a una casa de campo perteneciente a su abuelo.
Su continuo interés por las ideas revolucionarias llevó a que su madre convenciera a las autoridades zaristas de permitirle terminar sus estudios, pero al poco tiempo el joven Vladimir tuvo contacto con un círculo de discusión donde descubrió el marxismo, leyendo los tomos de El Capital, El Anti-Dühring y el Manifiesto del Partido Comunista.
Tras recibirse de la universidad, Lenin entró en contacto con diversos círculos socialistas y obreros, y más tarde viajaría a Europa a conocer a las principales figuras del socialismo: Wilhelm Liebknecht (padre de Karl), Paul Lafargue (excomunero de París y yerno de Marx) y Georgi Plejánov, padre del marxismo ruso.
A su retorno intentó junto con Yuli Mártov crear una liga de propaganda obrera, pero fueron descubiertos y enviados al exilio nuevamente.
En este período, Lenin conoció a quien sería su compañera por el resto de su vida: Nadezha Krupskaia, con quien se casaría a mediados de 1898. Dos años más tarde partiría a Europa ilegalmente para participar en el congreso del recién fundado Partido Obrero Socialdemócrata Ruso. Durante ese período se desarrolla la etapa del periódico Iskra (“La Chispa”). Sin embargo, las concepciones de Lenin pronto calarían en el resto de la dirección y se produciría la escisión entre bolcheviques y mencheviques, cada uno con una concepción de partido diferente.
La revolución de 1905 sorprendió a los socialistas rusos enfrascados en este debate intrapartidario; Lenin llamó a un congreso del POSDR que fue boicoteado por los mencheviques. Al final, Lenin llegaría a Rusia hasta noviembre de 1905 con la intención de generar una revuelta armada que no se concretó.
Fritz Platten: revolucionario y amigo
Por su parte, Fritz Platten nació en el cantón de San Galo en Suiza, hijo de una familia católica. Ingresó a la Universidad de Zúrich a estudiar ingeniería, cosa que no pudo completar debido a un accidente.
La revolución de 1905 lo sorprendió en Riga, donde estuvo preso por su actividad revolucionaria para luego salir de su cautiverio tres años más tarde. En 1911 se unió al Partido Socialista Suizo, pero al estallar la guerra en 1914, se conformó dentro del ala izquierda que en 1915, se reuniría en un congreso en la ciudad suiza de Zimmerwald, donde Platten adheriría a la “Izquierda Zimmerwaldiana” de Lenin como delegado de la sección suiza. Participaría también en la conferencia de Kienthal al año siguiente en la mira de crear una internacional revolucionaria.
Sin embargo, el hecho por el que se recuerda más a Fritz Platten, es por ser el organizador del Tren Sellado que llevará a Lenin de vuelta a Rusia. Su trabajo consistió en negociar con el cónsul alemán en Berna, Gisbert Von Romberg, para garantizar un tren que tuviera carácter extraterritorial y cruzara Alemania cargado con emigrados rusos. Durante el viaje, Platten actuó como el intermediario de Lenin para con las autoridades alemanas.
No obstante, el gobierno provisional negó su entrada a Rusia a pesar de que Platten había contraído matrimonio con una rusa.
A pesar de eso, gracias a la Revolución de Octubre fue que pudo ingresar nuevamente al país, estando presente el 14 de enero de 1918 en un acto público en el que Lenin dirigiría un discurso en la Academia de Jinetes de San Miguel (también conocida como la Manège Mijailovsky), donde sería víctima junto con el propio Lenin de un intento de asesinato cuando el coche en el que viajaban cruzaba el río Fontanka.
El auto terminó acribillado, pero el único herido fue Fritz, cuya mano recibió el rozón de una bala mientras empujaba a Lenin hacia abajo para cubrirlo. Se sabe que participó en la fundación de la III Internacional en 1919, siendo delegado al congreso de la delegación suiza y que en 1921, dirigió una huelga general en Zúrich con el ala radical del Partido Socialdemócrata Suizo, la cual terminaría por constituirse como el Partido Comunista de Suiza.
En 1923, Fritz y su familia emigraron definitivamente a la Unión Soviética, pero al año siguiente, producto de su salud deteriorada, Lenin moría presuntamente de un infarto. A pesar de eso, Fritz y su esposa se mantuvieron ocupados en cargos dentro de la Comintern, hasta que fueron arrestados durante las purgas de 1937, presuntamente por intentar cometer un atentado contra el gobierno de Stalin. Así, Fritz Platten sería deportado a un campo de trabajo donde moriría ejecutado un 22 de abril, pero de 1943.
No queríamos dejar pasar desde La Izquierda Diario el mantener la memoria viva de estos dos hombres que, a su modo, mantuvieron vivo el legado revolucionario del cual nos reclamamos herederos.

Óscar Fernández
Politólogo - Universidad Iberoamericana