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Red Internacional
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Tribuna Abierta. Voces de monitoras de comedor: “Tres meses sin prestación, ni noticias de nuestra situación laboral”

“Somos miles las trabajadoras y trabajadores que aún no hemos recibido prestación estando en el ERTE o ERE. En nuestro colectivo, el de monitores y monitoras de comedor y lleure, además también somos miles los que no tenemos ni noticias de nuestra situación laboral administrativa”.

Alba F. Monitora de comedor - Barcelona

Lunes 25 de mayo de 2020

Nos llegan decenas de denuncias de trabajadores y trabajadoras de comedor y tiempo libre. Un sector que es parte de una área fundamental del sistema educativo, está contratado por empresas privadas, de catering u hostelería, “Aunque trabajamos en centros públicos y constituimos el 40% del personal docente, no nos consideran como personal de caterig. Somos un sector externalizado: causa directa de nuestra situación de precariedad laboral.”, dice el Amanecer, de una escuela del barrio de Guinardó.

“Como muchos de los coles, nuestro grupo de WhatsApp de monitores y monitoras está que arde: nadie ha cobrado desde marzo la prestación, ni sabemos si estamos en el ERTE, ni en el ERE. Es decir, si logramos esa tediosa tarea de entrar al SEPE, nos encontramos con que sólo estamos de baja sin ninguna petición de ERTE. Nuestras prestaciones en el aire y no tenemos esperanzas de que poder cobrar este mes.”, dice Gemma, monitora de una escuela pública en el barrio Trinitat Nova de Barcelona.

Mercé, de una escuela del barrio La Prosperitat (Nou Barris): “Sí, en junio tampoco cobraremos la prestación. Y estamos así desde marzo y ya van pasar tres meses sin cobrar, mientras en nuestras cuentas bancarias siguen domiciliadas la luz, el gas, el alquiler y todo lo básico para vivir. Se están pasando. Ahora luego tú no pagas un impuesto a tiempo y ya verás. Pero la empresa paga cuando quiere. Si siempre fue así, ahora con lo que está pasado es peor. Deberían pagar ellos los gastos de demora”.

“Mes de junio y sin cobrar el paro: no podemos pagar lo básico para vivir. Nos llegan también las noticias de que podemos recibir ayudas, pero con varios obstáculos para ello. Tienes que tener hijos o personas a tu cargo. No es mi caso, pero no llego ni a comprar para comida y debo un mes del alquiler”, explica Maria Luisa, de una escuela de Nou Barris.

Las externalizaciones: causa de la precariedad y pobreza de los monitores Y monitoras de comedores

“Yo además trabajo limpiando casas, porque como monitora no llego a fin de mes y tengo un hijo, estoy sola. Pero por el coronavirus ya no puedo trabajar tampoco en las casas que limpio y dejo de cobrar. Y la ayuda de 200 euros tampoco me alcanza. Lo peor es que la empresa no nos dice nada. Le tira la pelota al SEPE pero mientras nosotros no hemos cobrado desde marzo.”, explica Maria, de una escuela de Trinitat Vella.

El trasfondo de todo esto es que estamos contratados por empresas privadas, externalizadas, aunque la mayoría trabajamos en centros públicos. Empresas multinacionales como Aramark o Endemar, Paideia, Diverjoc, Cocina justa o la famosa Pere Tarrès, son las que cobran el doble o más por cada trabajador o trabajadora, mientras nuestros salarios no solo son de miseria sino que las condiciones laborales son muy precarias. La mayoría de nosotros tenemos que tener dos o tres ocupaciones más para llegar a fin de mes, por supuesto también precaries. Y cada año, cuando acaba el curso escolar, tenemos que ir al paro para tener contratos fijos discontinuos o de obra y servicio.

Estas empresas además, se llenan los bolsillos con la alimentación de miles de niños, con un catering de baja calidad, comidas de mala calidad y la precariedad de sus trabajadores y trabajadoras, que no solo son el personal de monitores del ocio, también las cocineras.

Hoy somos miles las que ya hemos sido despedidas para tener contratos de obra y servicio. O que nos han impuesto o hemos sufrido un ERTO. Todo bajo la incertidumbre de si nos volverán a reincorporar o de si así fuera, hasta cuando estaremos en esta situación. Muchas además, también hemos perdido otros trabajos, también precarios.

Más que nunca tenemos que continuar luchando contra la externalización, por las internalización de nuestros servicios que tienen que ser contratados como cualquier personal de educación: ¡TODO EL MUNDO A PLANTILLA FIJA! y con un convenio del ocio digno. Para lo cual es necesario que se rescindan los contratos que se han firmado desde las direcciones junto a la AMPA con las empresas privadas de comedor, de apoyo o extraescoales.

Y así se reviertan las privatizaciones porque el dinero de las familias que pagan las comidas diarias de los comedores, las curas y las extraescolares se destine al sistema público y, de este modo, se reviertan las condiciones de extrema precariedad de las trabajadoras y los trabajadores; así como controlar la calidad del servicio para los niños.