Compartimos la opinión de Dalila Isabel Mendoza, docente de la escuela nº 99 de la ciudad de Zapala, sobre la huelga que llevaron adelante las y los trabajadores de la educación en Neuquén.
Dalila Isabel Mendoza Docente
Lunes 17 de abril de 2017 00:43
Este conflicto docente que culminó inesperadamente, porque a pesar de que la cantidad de votos por la aceptación son un dato real, los docentes de Zapala que mantuvimos una alta adhesión al paro planteamos hasta el final no aceptar, y no por llevar un mandato contrario, negativo para cierto sector sino para mantener la “palabra”, ¿qué significado le damos cada uno de nosotros cuando la sostenemos y la defendemos? ¿Qué significa para nuestros dirigentes sindicales sea del color que sea y de la ideología que sea?
Para mi escuela, que se mantuvo desde el primer día con un 100% de unidad desde la vicedirectora hasta el último docente significa “dignidad”, “dignidad de los trabajadores”, cuando escuchábamos a diversos dirigentes decir que no teníamos que aceptar sumas fijas por única vez en negro, que los jubilados debían ser contemplados en esta negociación, que nuestro salario no debía estar sujeto al IPC (índice de precios al consumidor)...etc. Y si no recuerden a Guagliardo (Secretario general de Aten) expresarlo en esa gran marcha de los guardapolvos blancos en Neuquén capital. ¿Dónde quedo la palabra? ¿Dónde quedo el solo hecho de defender a las bases?
Hoy, mi escuela 99 de Zapala vuelve a las escuelas con la dignidad y la frente en alto y manteniendo su palabra, palabra que vale, que se defiende, se sostiene, palabra clara, honesta, palabra desde el sentir.
Yo no quiero un salario aberrante, que me obliga a trabajar doble turno porque un turno no alcanza. El doble turno mata, mata las ganas, mata la vocación. Recuerdo en una entrevista que se le hizo a la gobernadora Vidal que le preguntaron cuanto debería ganar para ella un docente argentino y ella de su boca expreso $40.000, que a su entender alcanzaría para vivir dignamente y dejar de sobrecargarse de trabajo, entonces no se explica ¿porque le ofrecieron a los docentes en la provincia de Buenos Aires un irrisorio 19 % en cuotas? El cinismo de los que gobiernan es total, mientras a las trabajadoras nos ofrecen salarios miserables ellos se asignan salarios arriba de los 100 mil pesos.
La lucha no termina hoy, primero porque queremos que la conducción del sindicato haga un seguimiento de que lo firmado en el acta se cumpla para eso nos organizaremos en mi escuela y segundo la lucha continua en el día a día porque las escuelas lo necesitan, la infraestructura de los locales escolares es un punto que sigue latente, no todo es como el gobierno lo pinta. Las escuelas necesitan seguimiento hay dinero, si las hay para las escuelas privadas, hay para la educación pública.
Hoy hay espíritu de comenzar a transitar un nuevo camino, aprender a defender lo nuestro, nuestro espacio sindical, nuestras ideas. Quedó un espíritu de debate y sobre todo de decisiones en conjunto con todos los trabajadores. "Palabra" es esto, mantener la unidad lograda jamás vapuleada, unidad.