Ante el avance de la derecha, tomemos las calles para conquistar el aborto legal, seguro y gratuito.

Pan y Rosas México México | @PanyRosasMex
Martes 22 de septiembre de 2020
Antes de que la pandemia de Covid se expandiera por todo el mundo, el germen del movimiento de mujeres tuvo una importante presencia en las calles. Durante la pandemia se comprobó que aquellas mujeres que el 8 de marzo tomamos las calles de cientos de ciudades, somos esenciales para que este mundo se mueva día con día, junto con nuestros compañeros.
Este 28 de septiembre será también histórico, no sólo porque para muchos países, principalmente de Latinoamérica, llega en plena pandemia, también porque las mujeres de la clase trabajadora, jóvenes, negras, migrantes, venimos protagonizando enormes movilizaciones contra las políticas racistas de gobiernos como el de Donald Trump y Bolsonaro, contra el golpe de Estado en Bolivia y contra las políticas de muerte de los gobiernos aliados con el empresariado como en el Estado Español, Chile, Francia y muchos más.
En México el día internacional por la despenalización del aborto en América Latina y el Caribe, llega en una coyuntura especialmente compleja para las mujeres, con un aumento en la cifras de feminicidios , en cinco estados la derecha ha votado leyes contra nuestros derechos reproductivos -Hidalgo, Guanajuato, Querétaro, San Luis Potosí y Veracruz- y la discusión sobre la despenalización del aborto continúa pateándose una y otra vez por el gobierno federal a pesar de haber sido una de las principales promesas del Morena.
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Pero además, con al menos 73,697 muertes en México, 15.7 millones de pérdidas de fuentes de ingreso y un importante deterioro en las condiciones de trabajo de la clase trabajadora: recortes salariales, retraso en los pagos y ausencia de medidas de protección para evitar el contagio, las más afectadas fuimos nosotras. Esto se explica dado que las mujeres trabajadoras, componen la gran mayoría de aquellos sectores que han resultado esenciales durante la pandemia, como el sector salud.
A la par, vemos luchas contra la precarización y los despidos encabezadas por mujeres, como es el caso de la huelga de más de 200 días del SUTNotimex, y la lucha de docentes de la UACM, ante la cual el gobierno capitalino y federal no han dado ninguna respuesta. Conflictos que desde Pan y Rosas hemos acompañado y llamado a rodear de solidaridad.
A esto se suma una ofensiva represiva hacia sectores del feminismo por parte de gobiernos estatales como en Guanajuato, Ciudad Juárez y más recientemente en el Estado de México ante la toma de la CDH en Ecatepec, siendo uno de los municipios más peligrosos para las mujeres a nivel mundial. Mientras el gobierno federal no dice nada ante la represión.
Ahora, la secretaria de gobernación, Olga Sánchez Cordero, que a lo largo de la 4T ha tenido una posición zigzagueante en cuanto al derecho al aborto; se encuentra manteniendo mesas de diálogo con los familiares de víctimas de feminicidio y desaparición que en un inicio formaron parte de la toma de la CNDH, prometiendo que se avanzará en la investigación y solución de los casos denunciados.
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¿El movimiento de mujeres puede confiar en el Estado y la 4T para conquistar el derecho al aborto?
Desde Pan y Rosas creemos que la respuesta es clara. La línea de negociar para contener el descontento y de enarbolar la defensa de los derechos de las mujeres cada que se acerca una fecha de movilización, no es nueva. Lo vimos tras la Diamantinada con las mesas de negociación que abrió Sheinbaum con un puñado de feministas que no representaban a las miles que salieron a movilizarse; lo vimos también con la despenalización del aborto en Oaxaca antes del 28 de septiembre hace un año y la promesa de que se avanzaría en el resto del país, misma que a la fecha no ha llegado.
Mientras en México la cuarta causa de mortandad materna son los abortos clandestinos, cuyas principales víctimas son las mujeres, adelocentes y jóvenes de la clase trabajadora que no tienen posibilidad de pagar para practicarse abortos seguros, los partidos en el congreso tienen a nuestas demandas como botín político.
Por un lado, a pesar de que el gobierno de López Obrador se ha construido a través de pretender distinguirse de los partidos de derecha en el discurso, la realidad es que al interior del partido del gobierno, el aborto es un tema que divide aguas; pese a que tienen la mayoría en el congreso federal, se niegan a aprobar el aborto, y sobre todo AMLO no quiere confrontar a la derecha clerical con la que tejió una alianza para llegar al poder.
Por otro lado, la derecha del PRI y el PAN continúan su ofensiva conservadora, haciendo propaganda reaccionaria con el PIN parental y leyes para “proteger la vida desde la concepción” –que es un eufemismo para criminalizar a las mujeres que quieren decidir sobre su cuerpo y su sexualidad-. Ahora se suma el FRENA, frente de ultraderecha con empresarios por delante y abiertamente antiderechos.
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Entonces, no, no podemos confiar ni en el Morena ni en ningún partido del régimen para conquistar nuestro derecho al aborto, el freno a los feminicidios, las desapariciones, la violencia patriarcal, ni condiciones dignas de vida y trabajo.
Sólo con la movilización en las calles y la organización de las mujeres con las trabajadoras al frente, en alianza con el conjunto de la clase trabajadora, de manera independiente al gobierno, sus partidos y los empresarios, podremos avanzar en arrancar nuestros derechos. No sólo la despenalización que nos “ofrece” el gobierno, el Estado debe garantizar que en cualquier hospital y clínica del país cualquier mujer pueda abortar de manera gratuita y segura, esto necesariamente implica la unidad con las y los trabajadores de la salud para pelear por la estatización de la salud privada y la centralización de todo el sector salud, así como un aumento al presupuesto del mismo y la conquista de mejores derechos laborales para el personal de salud con un aumento al salario.
Por otro lado, junto a las y los trabajadores de la educación, que también tienen una alta composición femenina, el movimiento de mujeres debe exigir una verdadera educación sexual integral, no sexista ni heteronormada, para todos los niveles educativos, lo que invariablemente implica también la lucha en defensa de la educación pública y gratuita que hoy se ve aún más amenazada con la excusa de la pandemia.
A demás creemos necesario, enlazar la lucha por el derecho al aborto, a la lucha contra la precarización (que hoy se hace carne con despidos y recortes) y la violencia, pues son las más pobres y precarias las más afectadas por la condicion de clandestinidad del aborto.
Este 28 de septiembre te invitamos a marchar con Pan y Rosas. Tomemos las calles y las redes, sumémonos a la marea verde latinoamericana y avancemos en construir un movimiento de mujeres independiente a la derecha y a la 4T, que sea capaz de arrancar el conjunto de nuestros derechos.
La cita en la CDMX es este lunes 28, a las 5 pm en el Hemiciclo a Juárez.
¡Por una educación sexual integral, contra el Pin parental!
¡Aborto legal, seguro, libre y gratuito en todo el país!
¡Por un movimiento de mujeres combativo y en las calles!
¡Por la resolución de los conflictos obreros!
¡La austeridad de la 4T no la pagaremos las mujeres!