Más de 4 meses han pasado del inicio de la rebelión que hemos protagonizado millones en las calles para terminar con las herencias de la dictadura. Mientras comienza la campaña por el plebiscito, el gobierno endurece la represión y ofrece una “agenda social” de migajas. Todavía no hemos ganado nada y sabemos que el triunfo vendrá de la mano de la movilización de las y los trabajadores y el pueblo, y no de quienes han gobernado y legislado durante 30 años a favor de los dueños del país.
Sábado 7 de marzo de 2020
Nosotros somos parte de los millones que queremos acabar con la Constitución y la herencia de la dictadura, por eso acompañaremos con el voto apruebo a todos quienes quieren darle un golpe a la derecha en las urnas. Pero no nos engañamos, sabemos que desde la cocina montaron una trampa, pues las reivindicaciones que pusimos en las calles no serán satisfechas con este plebiscito ni con la Convención de los partidos de la cocina. Por eso anularemos en la segunda papeleta, expresando las consignas que muestran la necesidad de la lucha por una Asamblea Constituyente Libre y Soberana, derrotando a Piñera a través la huelga general.
Esto lo hacemos porque estamos junto a los millones que quieren darle un golpe a la
derecha, pero diciendo claramente que la única vía donde es posible derrotar a Piñera, a los partidos del régimen y a los capitalistas es en las calles y a través de los métodos de lucha de clases, de la movilización, el paro y la huelga, pues sólo así podremos poner cambiar Chile de raíz y enfrentar la resistencia empresarial que no dudará en defender a sangre y fuego sus privilegios.
En el plebiscito del 26 de abril no se puede votar por una Asamblea Constituyente Libre y Soberana, sino por una Convención Constitucional llena de trampas: con un tercio de los votos, los partidos tradicionales podrán vetar toda iniciativa favorable al pueblo; no se podrán tocar los Tratados de Libre Comercio que protegen las inversiones de transnacionales en AFP, educación o salud y permite el saqueo de nuestros recursos; las y los secundarios ni siquiera tienen derecho a votar y ser electos; está limitada por las actuales instituciones; mantiene en la impunidad a represores. Por eso denunciamos que el proceso es una trampa para sacarnos de las calles y salvar a Piñera y este régimen.
Frente a esto luchamos por una Asamblea Constituyente Libre y Soberana, que esté por encima de toda institución actual, sin Piñera ni este parlamento, sin ningún veto, donde voten y puedan ser electos los mayores de 14 años, que pueda resolver libremente nuestras demandas, nacionalizando el cobre, el litio y todas nuestros recursos naturales, con impuestos progresivos a las grandes fortunas, fin a las AFP, salud y educación gratuita y de calidad para todxs, por los derechos de las mujeres, por el fin de la impunidad y la represión; terminar con el trabajo precario y reducir la jornada laboral a 30 horas semanales, repartiendo las horas de trabajo, tierras para el pueblo mapuche. “No son 30 pesos, son 30 años” fue lo que gritamos. Si queremos cambiar Chile de raíz debemos expropiar a los grandes capitalistas y poner todas las riquezas al servicio del pueblo trabajador, y no del saqueo y sus ganancias.
Para lograr esto es necesario retomar la lucha del 12 de noviembre que hizo temblar al gobierno y empresarios. La CUT y Mesa de Unidad Social han abandonado esta pelea y mantenido una tregua con este gobierno, y convocan puras acciones testimoniales. Les exigimos que rompan su tregua, que llamen a asambleas para preparar un plan de lucha convocando a paros nacionales ascendentes en la perspectiva de la huelga general para conquistar esta Asamblea Constituyente Libre y Soberana, echar a Piñera y a todo este régimen al servicio de los grandes empresarios.
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Chile Despertó, y sus engaños y represión no podrán parar este proceso que es profundo, y que llevará a nuevos choques para los cuales debemos prepararnos para que triunfemos nosotros, los trabajadores y el pueblo. Es indispensable la entrada en escena de la clase trabajadora con sus métodos de lucha y organizaciones, con sus grandes posiciones estratégicas como los mineros, portuarios o trabajadores del transporte, que forje la unidad indispensable con la juventud, las mujeres y el pueblo, para golpear a los grandes dueños del país donde más les duele.
Para vencer a los capitalistas, su gobierno y su régimen, necesitamos construir de forma urgente un gran partido revolucionario de las y los trabajadores, que se proponga derrotar a las direcciones burocráticas y conciliadoras que dirigen las centrales como la CUT o Mesa de Unidad Social, para que pueda desplegarse toda la fuerza de la clase trabajadora como lo mostró el 12N, y en base a su propia auto-organización y coordinación podamos vencer a la clase capitalista y a los partidos del régimen. Si no construimos ese partido revolucionario todo el proceso estará en mano de las viejas direcciones burocráticas y partidos conciliadores que impiden el desarrollo de toda la potencia de la clase trabajadora con la cual caería Piñera y todo este régimen. Un partido que luche en la perspectiva de un gobierno de las y los trabajadores para terminar con todo este régimen social de explotación y opresión. Desde el PTR llamamos a pelear en común a todos aquellos grupos y compañeras/cros que compartan estas perspectivas, para poner fin al Chile de las transnacionales y grandes empresarios y conquistar un Chile de las y los trabajadores
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