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Red Internacional
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BOLSAS EEUU. Wall Street volvió a caer arrastrada por las empresas tecnológicas

Wall Street cerró ayer con fuertes pérdidas y el Dow Jones cayó un 2,21 % hasta borrar las subas acumuladas del año, en medio de un descenso generalizado del sector tecnológico y de los precios del petróleo.

Miércoles 21 de noviembre de 2018 00:00

Wall Street cerró el martes con fuertes pérdidas por segunda sesión consecutiva y el Dow Jones de Industriales, su principal indicador, cayó un 2.21 % borrando los incrementos acumulados del año, en medio de un descenso generalizado del sector tecnológico.

Los títulos de energía se desplomaron junto a los precios del petróleo, mientras que los vinculados al sector minorista también retrocedieron por débiles ganancias, alimentando las preocupaciones sobre el crecimiento económico de Estados Unidos.

De esta forma los principales indicadores han entrado en terreno negativo para el conjunto de 2018: el Dow se ha depreciado un 1.03 % y el S&P 500 un 1.19 % desde enero.

Por su parte, el índice compuesto del Nasdaq descendió el martes un 1.70 % y se aproxima también a los números rojos, ya que su avance anual se ha reducido hasta el 0.08 %.

Las grandes empresas tecnológicas, que cotizan en ese índice y responden a las iniciales "FAANG", han descendido ya un 20 % desde sus máximos alcanzados en los últimos 12 meses, lo que los analistas consideran "fase bajista" ("bear market").

Se trata de Facebook (+0.67 %), Amazon (-1.11 %), Apple (-4.78 %), Netflix (-1.34 %) y Alphabet (+0.29 %), la matriz de Google, si bien ayer algunas de ellas cerraron la sesión con un ligero ascenso.

Por sectores, el tecnológico se retrocedió un 2.14%, casi como el de los bienes no esenciales (-2.18 %), pero el mayor perjudicado fue el energético (-3.29 %), vinculado a la caída de los precios del petróleo en los mercados internacionales.

El barril de Texas bajó un 6.64 % (53.43 dólares), mientras que el de Brent lo hizo un 6.44 % (62.65 dólares), entre temores por una ralentización de la economía global que reduzca el crecimiento de la demanda de crudo y a una futura sobreoferta.