
Sergio Abraham Méndez Moissen México @SergioMoissens
Miércoles 5 de abril de 2017
Walter Benjamin intentó, en 1925, realizar una habilitación como profesor universitario. Su fracaso, debido a una “obscuridad teórica” para los dictaminadores, causó una pérdida de esperanza para Benjamin en el trabajo universitario. El texto que presentó fue el Trauerspiel: el origen del drama barroco alemán. Este cambio de planes lo llevó a buscar traducciones, en especial En busca del tiempo perdido de Marcel Proust y “lo llevó a continuar sus estudios sobre cuentos para niños, leyendas y cuentos populares alemanes” (Palmier, 2010: 271).
Decidió hacer algunos viajes. Su estado de ánimo fue minado pues A. Lacis fue hospitalizada. Letona bolchevique cercana a Bertolt Brecht, directora de teatro, conoció a Benjamin en 1924. Este último le dedicó Calle dirección única. El viaje de Moscú estuvo cruzado por la hospitalización de Asja Lacis. Ella, la “hermosa bolchevique de Letonia”, le había renovado su interés por el marxismo y la probabilidad de la militancia
El Diario de Moscú no estaba preparado para la publicación pero sus impresiones de viaje, dos meses de estancia, confronta la realidad del estalinismo con sus convicciones marxistas, muy heterodoxas. De su viaje tomaría o no la decisión de integrarse a las filas del Partido Comunista Alemán. Terminó en una negativa. Desde la URSS mandó cartas a Martin Buber, Gershom Scholem, Sigfried Krakauer y Von Hofmannsthal.
Benjamin conoce a Karl Radek
Benjamin describe en su diario el ambiente cultural de la URSS. Una gran decepción ronda en las impresiones del autor alemán. Contra la imagen idílica de la URSS Benjamin sostiene que allí no hay arte de vanguardia pues el “partido tomó un viraje reaccionario en las cuestiones culturales”. Al mismo tiempo describe a los artistas de la época como burócratas.
Sus esperanzas para colaborar en alguna revista o publicación son una nueva decepción. Benjamin sentía más atracción por el surrealismo, movimiento encabezado por André Breton, la obra Paysan de Paris de Louis Aragon le había sugerido escribir su obra sobre París y los pasajes. Sentía un profundo rechazo por el realismo socialista que consideraba una forma “reaccionaria”.
La única posibilidad de colaboración de Benjamin con la URSS fue la escritura de una biografía para la enciclopedia soviética sobre Goethe. La lectura de Karl Radek del texto fue negativa pues “hablaba mucho de la lucha de clases” (sic) y la desconfianza determinó que no se publicara. Su amistad con Bernhard Reich y la relación con Lacis terminó en varias crisis negativas.
Radek, bolchevique de Galitzia, participó de la Oposición Unida en 1927 defendiendo las ideas de León Trotsky. Fue expulsado y tenía la tarea de hacer una enciclopedia soviética. Fue readmitido en 1930 y hasta 1938 fue víctima de los Juicios de Moscú.
En una reunión en casa de Lacis, Benjamin, al ver el escenario político y cultural de la URSS declaró, en su diario, “me mantendré al margen de cualquier partido o profesión”.
En el terreno político el estalinismo se consumaba a raíz de la muerte de Lenin en 1924, la derrota de la Revolución en China de 1927, la derrota de la Oposición Conjunta que encabezaba León Trotsky, Zinoviev y Kamenev.
Trotsky había abandonado su puesto en el estado. Dos años después, en 1929, Stalin lo expulsaría de la URSS a Alma Ata. La burocracia comenzaba a expropiar el poder de los soviets. Se impuso el partido único, retrocedieron conquistas sociales y la burocracia se mantenía como el principal administrador de las victorias de la revolución de 1917.
Unos meses antes Trotsky sostuvo un epistolario con Radek sobre el futuro de la revolución en China. Radek apoyaba la decisión de que el PC de ese país se disolviera en el Koumingtang. Trotsky comenzaba a desarrollar la teoría de la revolución permanente. Radek se separó de León Trotsky y de la oposición de izquierdas. En 1929 se “criticó” y volvió a las filas del gobierno dirigido por Stalin. Trotsky en un documento titulado Radek y la oposición detalla cada viraje del autor de El desarrollo del socialismo de la ciencia en acción.
Benjamin y su admiración por Trotsky
El texto de Moscú es fascinante en tanto a la descripción de los juguetes para niños. La atracción de Benjamin a estos se debía a que consideraba que en el ludismo de la niñez existía una mejor forma de convivir que en la adultez del capitalismo. Ni Serguei Eisenstein, o el teatro de Meyerhold, la ópera de Rimski-Korsákov en la versión de Stanislavski fascinaron a Benjamin. Caminó por las emblemáticas calles de Moscú, Leningrado, Kiev, Jarkov y Odessa. Pero lo que más le fascinó fue el Museo de los Juguetes. Al terminar sus múltiples fracasos decidió volver a Berlín.
Benjamin leyó por lo menos La Revolución traicionada, La historia de la Revolución Rusa, ¿A dónde va Inglaterra? y Mi Vida de León Trotsky en los años de 1930. Años después de sus viajes por la URSS en medio de sus visitas a Bertolt Brecht, con quien elaboraría una revista titulada Crisis y Crítica, sostuvo divergencias con el gran director y escritor del teatro épico. Ellos eran muy buenos amigos pero su ubicación frente a la URSS divergía. Wizisla, escribió, en 2004 la historia de la amistad de Benjamin y el autor de la Ópera de los tres centavos.
Sin saberlo, Trotsky estaba de acuerdo con Benjamin en la crítica de los aspectos autoritarios y reaccionarios en el terreno del arte como se puede corroborar en el "Manifiesto por un arte revolucionario independiente". Sin saberlo, Trotsky también estaba de acuerdo sobre la importancia del surrealismo para el arte.
Benjamin consideraba que el estalinismo era una de las "fantasías grotescas de la naturaleza que son extraídas del fondo de los mares bajo la forma de un pez cornudo o de algún otro monstruo”. Brecht consideraba que la URSS era una “monarquía comunista”. La discusión no culminó en la separación: Brecht admiraba mucho la lucidez del autor de la "Tesis sobre la historia". La amistad causó la ira de Gershom Scholem y sostuvo en cientos de ocasiones que Brecht fue una mala influencia para Benjamin que escribió La obra de arte en la época de la reproductibilidad técnica.
Según Enzo Traverso “La simpatía de Benjamin por Trotsky también es subrayada por diferentes testigos que lo encontraron durante los años treinta. Según Werner Kraft, Brecht estaba "contra Stalin, y Benjamin por Trotsky." Jean Selz, que conoció a Benjamin en 1932 en las Islas Baleares, precisa que era partidario de un "marxismo abiertamente antistalinista; él manifestaba una gran admiración por Trotsky". (Traverso, 2015). Aún más “en una carta que data de la primavera de 1932 dirigida a Gretel Adorno, Benjamin escribía, a propósito de la autobiografía y de Historia de la Revolución Rusa de Trotsky, que, "desde hace años" Benjamin, no había asimilado nada "con una tensión igual, capaz de dejar sin aliento." (Traverso, 2015).
Benjamin, uno de los más gigantescos intelectuales del siglo XX manifestó su más amplia simpatía con la obra y vida del estratega más importante de la revolución de 1917 y del Siglo XX junto a Lenin, León Trotsky. León Trotsky nunca supo de su curioso lector. Mientras, el revolucionario ruso, desde el triunfo del estalinismo en la URSS, dedicó todas sus energías a la lucha contra el socialismo en un solo país, por la revolución política en territorio soviético y por la construcción de la IV Internacional, el partido de la revolución mundial que pudiera disputar al estalinismo la dirección del proletariado internacional.
Traverso, Enzo, Walter Benjamin y Trotsky: “Sobre una relación de afinidad electiva”
Palmier, Jean Michel, Walter Benjamin, Paris, Editions Les Belles Letres
Benjamin, Walter, Diario de Moscú, Buenos Aires, Ediciones Godot. 2011.
Wizisla, Edumund, Historia de una amistad, Barcelona, Paidos. 2005.