La publicista Madonna Badger realizó un video con el hashtag We are #WomenNotObjects en el que rechaza del uso de la mujer convertida en objeto como reclamo publicitario. Su recorrido por las redes lo convirtió en tendencia mundial en Twitter.
Nadia Celaya Zaragoza
Lunes 1ro de febrero de 2016
El video difundido con la campaña We are #WomenNotObjects empezó a circular por las redes sociales el 11 de Enero y se ha convertido en viral con más de un millón y medio de visitas en YouTube. También estuvo tres días consecutivos como tendencia mundial en Twitter.
El vídeo comienza con una búsqueda con las palabras “cosificación de la mujer” en google, en las que aparecen miles de imágenes en las que predomina el aspecto sexual y físico de las mujeres sobre todo en anuncios publicitarios.
https://t.co/JTFoyFzGDy
Join the conversation.#WomenNotObjects
— WomenNotObjects (@Not_Objects) enero 14, 2016
Acto seguido van apareciendo mujeres sosteniendo afiches publicitarios mientras mandan mensajes cortos y sarcásticos relacionados con los anuncios.
Industrias de la alimentación, de la tecnología, de perfumes y de moda son algunos ejemplos que muestra el vídeo.
La realidad es que la publicidad sexista atraviesa todo tipo de empresas, inundando a la sociedad de mensajes ideológicos machistas.
Se muestran los estereotipos de la mujer estéticamente perfecta, acentúan los roles de género de hombre dominante y mujer sumisa e ingenua, utilizan a la mujer como reclamo de placer sexual para relacionarlo con el "placer de comprar" el producto, exponen a las mujeres como meros objetos de consumo.
Esta cosificación es lo que se quiere denunciar en el video alentando a los publicistas a “ser más conscientes de los efectos nocivos de objetivación y reconsideren la imagen que transmiten de las mujeres", tal como explicaba en Facebook Madonna Badger, la publicista que empezó la campaña.
El vídeo finaliza con un llamado a no tratarnos así porque las mujeres "somos vuestras madres, vuestras hijas, hermanas, colegas y jefas". Más allá de qué parentesco o relación que exista, la cosificación de las mujeres es parte de los eslabones de una larga cadena de violencias machistas. En este caso en la publicidad es una práctica muy extendida, considerando como cosa u objeto algo que no lo es, el cuerpo de la mujer.
Las mujeres con posturas sexualizadas, que se ajustan a los cánones de belleza que las empresas capitalistas imponen. Como planteamos en un artículo de Verónica Landa, "en prácticamente la totalidad de los casos no están relacionadas de manera directa con el producto que se vende son una constante. Están ahí como un complemento al producto, para que llamen la atención de esos anuncios sobre los cientos que vemos a diario, e incitarnos a comprar".
Toda la publicidad sexista excluye a las mujeres como consumidoras de esos productos, que no sean de limpieza o belleza. A la vez que presiona a las mujeres que ven esa imagen perfecta, retocada e hipersexualizada a la que se ven empujadas a parecerse.