lid bot

Represión. Wilde: otra vez los palos de Kicillof y Berni contra el pueblo trabajador

Como en Güernica, la Policía Bonaerense volvió a desalojar salvajemente, esta vez a trabajadores de una cooperativa, en la provincia gobernada por el kirchnerismo.

Javier Nuet

Javier Nuet @javier_nuet

Martes 7 de diciembre de 2021 22:59

Este martes, el gobierno de Kicillof volvió a reprimir salvajemente a trabajadores en lucha. Fue en Wilde, en la zona sur del conurbano bonaerense en la cooperativa textil Nueva Generación, que funciona hace 15 años en ese lugar y representa el sustento para 86 familias, además de un jardin de infantes.

La Policía Bonaerense, encabezada por Sergio Berni, llevó adelante un desalojo brutal, con 124 detenidos entre los que se encontraban periodistas de AM750 y de la revista Resistencias, que estaban cubriendo el hecho y fueron golpeados, robados por la propia Policía, que ni siquiera respetó a quienes estaban atestiguando lo que pasaba.

Una vez más, frente al discurso oficial de “progresismo”, de los “derechos humanos” y de “primero los últimos”, se impone la realidad y la fuerza de las balas, los palos y los golpes contra los laburantes.

Te puede interesar: Wilde: más de 120 obreras y obreros golpeados y detenidos en desalojo a cooperativa

El gobierno de la Provincia de Buenos Aires, tal vez el bastión más importante de Cristina Fernández de Kirchner dentro de la coalición gobernante, muestra su verdadera cara cada vez que los sectores populares salen a luchar. El año pasado, después de prenderle fuego y pasarle con las topadoras sobre las casillas a las familias de Güernica, Kicillof se defendía en la televisión diciendo que no había habido ningún herido, a pesar de las imágenes que corrían por las redes sociales de los impactos de balas de goma sobre los vecinos y vecinas, las caras gaseadas y los moretones.

Aquel día, quienes festejaron fueron la derecha y los grandes medios a los que el kirchnerismo llama “hegemónicos”. Fue un triunfo para quienes venían abogando desde meses atrás por los intereses de unos pocos ricachones que querían construir, en ese lugar, countries y canchas de golf.

Y festejaba el cuestionado ministro de Seguridad, Sergio Berni, que se mantuvo en su cargo a pesar de todo hasta el día de hoy. Un funcionario apuntado por la familia de Facundo Castro por encubrir su crimen, que cada vez que tiene la posibilidad sale a defender a los uniformados en los casos de gatillo fácil y que hace poco dijo que José Luis Espert "se quedó corto" cuando dijo que con las personas que delinquen hay que "hacer queso gruyere".

Lee también: Brutal desalojo de Kicillof a cooperativa de Wilde: hay obreros y periodistas detenidos

“No se puede creer que se hable de democracia y derechos humanos cuando se hacen este tipo de cosas”, dijo a La Izquierda Diario Laura Civelli, miembro de la Mesa Ejecutiva de la Unión de Trabajadores de la Economía Popular (UTEP). También dijo que no se puede tolerar una actitud así de parte de un “gobierno popular”. También hubo dirigentes políticos y sociales que cuestionaron “el silencio de Kicillof”.

Pero, ¿qué diría Kicillof si hablara del tema? el problema es seguir depositando confianza en una fuerza política que, a pesar de sus internas, tiene definido su rumbo político para los próximos años: acordar con el FMI, atar los destinos del país a ese organismo durante los próximos diez años y profundizar el ajuste para juntar los dólares que le quieren pagar a esos especuladores, a esos buitres que saquearon al país ya varias veces y lo siguen haciendo.

Teniendo en cuenta ese plan, no vale sorprenderse cuando las “fuerzas del orden” del gobierno “progresista” arremeten contra los trabajadores. Como bien decía Kicillof allá por 2016, cuando era diputado opositor, los ajustes no pasan sin represión.

Estamos yendo hacia tiempos de más choques entre las clases. No es cierto que la única alternativa sea agachar la cabeza y dejar que sigan hambreando al pueblo en nombre de “honrar las deudas”, incluso cuadno son estafas. Hay otro camino que no es nada fácil, pero es el único realista. Es el camino de poner en pie un movimiento de lucha de millones de trabajadores para desconocer el pago de la deuda y tomar las medidas de defensa nacional que harán falta para que, después de cuarenta años de ciclos de crisis y aumento de la pobreza, esta vez la historia pueda ser otra.

En esa perspectiva, el Frente de Izquierda Unidad junto a más de 100 organizaciones convocan a llenar la Plaza de Mayo este sábado, en una movilización que saldrá desde Avenida de Mayo y la 9 de Julio a las 16. Será solo el primer paso, si. Pero puede empezar a mostrar la fuerza de quienes no se quieren someter, quienes quieren levantar la cabeza y no conformarse con “la miseria de lo posible”, quienes quieren pelear por otro futuro.