El peronismo se niega a regalarle la agenda de derecha al Gobierno. Pichetto aseguró que “el delito peruano es agobiante”, mientras el kirchnerista Sergio Berni recordó que él impulsó la idea de “expulsar a extranjeros que delinquen”. Demagogia punitiva para todos y todas.

Juan Manuel Astiazarán @juanmastiazaran
Martes 8 de enero de 2019 22:12
En tan sólo un mes Cambiemos largó una campaña furiosa de demagogia punitiva, buscando dirigir la bronca y el descontento que existe en medio de la crisis hacia los sectores más vulnerables y castigados de la sociedad. En menos de 34 días alentó la vía libre para el gatillo fácil, ordenó la compra de pistolas que son consideradas como armas de tortura por Naciones Unidas, anunció que enviará un proyecto de ley para bajar la edad de imputabilidad y cargó contra los extranjeros asegurando que buscará avanzar en deportaciones y en la creación de un “fuero migratorio”.
En un año donde la economía seguirá empeorando y la situación se agravará aún más para la mayoría de la población, el Gobierno busca cambiar la agenda y centrar su estrategia en una campaña de seguridad y mano dura. Pero la demagogia punitiva no es exclusiva del macrismo y el peronismo no quiere perder pisada. Es por ese mismo motivo que tanto Pichetto como el kirchnerista Sergio Berni salieron, una vez más, a disputar la agenda de derecha y competir por quién es más reaccionario.
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En una entrevista con el diario Clarín, el jefe de bloque de senadores de Argentina Federal volvió a despacharse con su habitual odio xenófobo contra los extranjeros y aseguró que “el delito peruano es agobiante en la Argentina, en términos de motochorros, mano armada y droga ligada a la cocaína”. En un diálogo que no tiene desperdicio, el ex jefe de bancada del Frente para la Victoria pidió “dejar esta visión ingenua y estúpida de que en Argentina todos pueden ingresar alegremente” y cargó contra “las villas de la periferia” como la 31, la 1.11.14 y la 21. “Los muchachos operan ahí y muchos de los delincuentes son extranjeros”, disparó.
Pero Pichetto no fue el único. El exsecretario de seguridad durante el Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, Sergio Berni, recordó en declaraciones radiales a FM Cielo San Bernardo que fue él quien impulsó en primer término la idea de expulsar a extranjeros que delinquen “fundamentalmente en delitos menores, como robos, hurto, donde ni siquiera queda detenido y entra en una espiral ascendente de reincidencia y nunca se llega a condena firme”.
Las declaraciones de Berni tienen historia. En 2014, pleno gobierno nacional y popular, el funcionario de seguridad había declarado que el país estaba "infectado de ladrones extranjeros". Ahora, sin titubeos, el senador provincial de Unidad Ciudadana redobla la apuesta y se muestra a favor de deportaciones, incluso en casos sin sentencia.
Por si fuera poco, también se refirió a la baja de la edad de imputabilidad y afirmó que “hay que volver a discutirla, no hay que tener miedo”. Y aclaró: “Los indicadores de la Procuradoría General de la Nación indican que el 1.88 % de los delitos es cometido por menores, es poco significativo. Pero soy de los que creen que los problemas, aunque sea de a uno, hay que resolverlos”.
Sus declaraciones se suman al reciente pedido que realizó de generalizar el equipamiento de pistolas Taser para todos los efectivos de las fuerzas, al declararse como un "ferviente defensor" de su uso.
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La división de roles en el peronismo está más activa que nunca. Sus referentes más reaccionarios salieron con los tapones de punta a pelearle al Gobierno la agenda de seguridad y mano dura sin que esto genere ninguna fisura incluso en espacios como Unidad Ciudadana, que mientras se reivindican “progresistas” reclaman la más amplia unidad para derrotar a Macri y se muestran dispuestos a convivir con los exponentes más derechistas del pejotismo entre sus filas.