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Red Internacional
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Temuco. ¿Y ahora qué?: ¿El fin de la dinastía Becker o la silla musical del régimen?

Los 12 años de mandato en el municipio de Temuco, se ven frenados para Miguel Becker Alvear, el alcalde que ha destacado por sus decretos municipales anti trabajadores informales y hortaliceras mapuche. Frente al nuevo escenario, con la aprobación de limitar la reelección con retroactividad, es que nos preguntamos: ¿Fin a la dinastía Becker o una nueva silla musical del régimen?

Sábado 6 de junio de 2020

12 años lleva a la cabeza del municipio de Temuco Miguel Becker Alvear, desde que ganó por primera vez las elecciones en la ciudad de Temuco, heredero de su padre Germán Becker Baechler, mismo nombre que lleva el ex estadio municipal de la misma ciudad, este a pesar de haber perdido la alcaldía en 1971, pero, para el año 1973 vuelve a esta hasta el año 1982 designado como alcalde de Temuco por Pinochet.

Becker, es un destacado militante de Renovación Nacional, mismo partido de Sebastián Piñera, es empresario agrícola, transporte y automotriz, férreo Pinochetista y ex militar que también goza de una pensión de invalidez de $690.000 mensuales. Así también Becker destaca por sus políticas represivas, autoritarias y racistas en contra del empleo informal como los vendedores ambulantes y la represión a las hortaliceras mapuche que a través de fuerzas especiales a violentado y reprimido en diferentes ocasiones.

El día miércoles 3 de junio se aprobó el límite de reelección con retroactividad, la cual pone límites a los periodos de ejercicio de senadores (un periodo), diputados, alcaldes, concejales, gobernadores y consejeros regionales (dos periodos).

En La Araucanía, quienes no pueden volver a la reelección 2 senadores, 4 diputados, 8 alcaldes y variados concejales y cores. Uno de los involucrados será el mismo Miguel Becker, el cual manifestó que “las reglas del juego deben mantenerse desde el inicio”, así como también manifestó que tenía la intención de volver a ser candidato por el municipio de Temuco para completar los proyectos que aún tiene, como si el haber estado por 12 años a la cabeza del municipio de Temuco no bastara, y es que la dinastía Becker se ha destacado, tal y como comentamos anteriormente por decretos alcaldicios ampliamente represivos y discriminadores contra trabajadores informales y el pueblo mapuche, por mantener de hijo ilustre a Pinochet y por estar ampliamente cuestionado por malversación de fondos públicos como lo fue el Crucero Skorpios.

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Frente a esto, los ojos de los distintos partidos políticos del régimen están puestos en quienes serán sus próximos candidatos, para seguir manteniendo a sus partidos dentro del parlamento y autoridades y por supuesto, en buscar algún lugar para volver a poner en el tapete el punto de “retroactividad” de la ley.

Pero ante toda esta discusión es que se abre la interrogante sobre ¿Cargos para representar qué o a quién?, y es que, mientras un parlamentario gana $9.349.851 mensuales (33 sueldos mínimos), el salario mínimo en Chile es de $301.000. Por su parte, Becker tiene un salario de $8.819.260 sin sumar los $690.000 mensuales de la pensión de invalidez, mientras estos representan los intereses de los empresarios y el régimen, como lo viene demostrando, criminalizando constantemente a las y los trabajadores informales por las calles de la ciudad.

Mientras la pelea en las cámaras gira entorno a estas, los parlamentarios y alcaldes como Becker, mantienen sueldos millonarios, actuando como una especie de gerentes de las grandes elites del país, y es que el partido que representa Becker es uno más de la casta de partidos políticos tradicionales que ha legislado históricamente a favor del empresariado y los sectores más ricos del país. Mientras por otro lado la “oposición” no ha hecho nada mal el trabajo de darle piso político para la mantención del régimen y de las leyes criminalizadoras.

Así también, nuevas cartas vienen barajando los partidos del régimen para tomar estos cargos o inclusive puede que se abra espacio para candidaturas “ciudadanas”, el punto de quiebre se abre entorno a la concepción del parlamentarismo –que puede ser traído a las municipalidades, concejales, cores, etc-, donde si bien, se pueden plantear una serie de iniciativas para hacerle peso a las candidaturas de los partidos políticos tradicionales, debe abrirse la discusión sobre la táctica parlamentaria -que bien planteaba Lenin- Y volvemos a abrir la pregunta, ¿Candidaturas para qué y para quién?, por una parte la concepción del parlamentarismo burgués puede hacer que sectores conservadores o reformistas, escojan más bien crear “escuelas de instructores” –como decía Lenin-, más que pensar en construir organización revolucionaria y utilizar este espacio como una trinchera de construcción, en la que estos espacios, sean ocupados como una plataforma para dar batallas ideológicas, de denuncia al régimen y mostrar el programa revolucionario.

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Lo que hoy necesitamos es que los parlamentarios, alcaldes y todos quienes ocupen estos cargos, ganen lo mismo que un trabajador calificado, que los cargos sean revocables, acabar con los decretos criminalizadores y racistas de Becker, por ejemplo, junto con esto, se abre la necesidad de llevar al frente un programa político que sea independiente a toda la institucionalidad que de desconfianza ya no da más, la cual nos ha llevado a un camino de hambre y miseria, es por esto que debemos pensar en una nueva izquierda, que sea revolucionaria y por supuesto, de la clase trabajadora, la cual tenga como perspectiva el romper con el régimen imperante, no como la “oposición” que solo busca reformar o pactar con estos, tal como lo ha demostrado el frente amplio o la nueva mayoría.