Opinión de un trabajador de YPF Ensenada.
Patricio Barrios Trabajador YPF
Viernes 26 de agosto de 2016
Como empleado de YPF, les quiero hablar de nuestra historia vivida. En los 90 sufrimos unas de las peores situaciones laborales debido a la gran cantidad de despidos: alrededor de 3.000 empleados fueron echados de la fábrica, y pasados en parte a tareas terciarizadas. Muchos de los que no aceptaron esto, usaron el dinero de las indemnizaciones para poner almacenes, kioscos y demás comercios, o algunos pudieron comprar un taxi. Así, en una primera instancia, la gente creyó que podía reacomodarse económicamente, pero fue solo una burbuja que duró hasta que la plata se les empezó a acabar. Y si a eso le sumamos la llegada de Carrefour, una de las cadenas de hipermercados más grandes de la región, el aniquilamiento de los pequeños almacenes y kioscos de barrio se volvió casi total, debido a que era imposible competir con sus precios.
En la época previa a la privatización, estaba establecido socialmente que entrar a YPF significaba tener un trabajo para toda la vida, pero la situación que empezamos a vivir fue cada vez más crítica, y muchos empleados que eran de planta no sólo sufrieron tener que pasar a empresas tercerizadas, sino que después comenzaron a ser despedidos de ahí también, ya que YPF fue cerrando los contratos. Todo esto generó que algunos compañeros decidan incluso quitarse la vida. Es por ese dolor sufrido por muchos compañeros y sus familias, por el desamparo en que nos dejó el Estado, y en ocasiones de parte de la sociedad que miró para otro lado, que mi deseo y sueño es que algún día (como se pudo volver a reestatizar la empresa) volvamos a estar todos los empleados trabajando en YPF como antes de los despidos.
Hay que volver a creer que podemos trabajar todos sin empresas contratistas, que la única empresa sea YPF, que es la más grande en nuestro país, y que vuelva a emplear bajo su marca a todos los compañeros que trabajamos hoy y los que vendrán. Basta de contratados y efectivos, todos merecemos ser personal efectivo de la empresa, para volver estar realmente unidos y desde ahí pelear por un gremialismo fuerte y sano. Este es mi gran sueño que espero que se cumpla y poder verlo, para que aunque sea esta vez recuperamos la igualdad laboral que perdimos desde esa época.