Las elecciones del domingo le permitieron a la DC continuar viva mediante respiración mecánica. Aprovechando el impulso se aprestan a proclamar a Yasna Provoste como candidata presidencial. Para Jadue el escenario presidencial se enreda. ¿Puede la DC ganar las elecciones?

Ιωαχειν Santiago de Chile
Martes 15 de junio de 2021
Año 1964. Jorge Alessandri concluía su mandato presidencial. El suyo había sido un gobierno que comenzó con grandes promesas. La derecha se hacía del gobierno con un discurso “tecnocrático” , de los gerentes le decían , que prometía grandes reformas en beneficios de los empresarios que otros gobiernos no habían podido llevar a cabo por la movilización de la clase trabajadora.
Alessandri mismo era una figura salida de las entrañas del mundo empresarial. Gerente de la Compañía Manufacturera de Papeles y Cartones (CMPC) y ex presidente de la Confederación de la Producción y el Comercio ( CPC). La prensa de la época lo presentaba como alguien “tan rico que no podía robar” que traía una agenda de austeridad que él mismo encarnaba, ofreciendo crecimiento a una economía que se encontraba estancada.
Al principio el plan parecía funcionar. Se atrajo importantes caudales de inversión extranjera que adquirieron importantes ramas de la industria chilena. Un plan de obras públicas fue destinado para generar empleo y aumentar la capacidad de consumo de los sectores populares. La economía parecía repuntar.
Para continuar atrayendo la inversión extranjera Alessandri necesitaba bajar los salarios y hacer más competitiva la mano de obra chilena. Para evitar una reacción abrupta de los sindicatos optó por un plan deflacionista. Cambio el Peso por el Escudo devaluando así su valor con la esperanza de atraer la famosa inversión norteamericana al ofrecer salarios reales más baratos.
Sin embargo, las constantes devaluaciones de la moneda desencadenaron una espiral inflacionista. La baja productividad de los terratenientes hizo que comenzará a escasear el alimento, lo que obligó al Estado a gastar su reserva de dólares hasta prácticamente extinguirse para importar alimentos del extranjero. Fue esta realidad la que impulsó a Alessandri a implementar una tímida reforma agraria conocida como la “reforma del macetero”
La miseria de los sectores populares aumentó producto de la baja del poder adquisitivo. La fuga de capitales continuó lo que no le permitía al gobierno recaudar para las arcas fiscales, pese a que el precio del cobre continuaba subiendo. Para rematar la situación un fuerte terremoto sacudió al país lo que agravó aún más la situación para la clase trabajadora.
El movimiento obrero comenzó a despertar. En 1960 , justo el día del terremoto, 20.000 obreros del carbón marcharon hacia Concepción . Días antes los obreros metalúrgicos y de diversas ramas de la salud, la energía , la telefónica , textiles , profesores, mineros entre otros lograron converger en una movilización unitaria de 100.000 trabajadores. Se organizaba también el Comando de Trabajadores del Estado que agrupó a 200.000 trabajadores, sorteando el impedimento legal que les impedía sindicalizarse y que tuvieron gran repercusión con la movilización de trabajadores de la salud que paralizó a 35 mil trabajadores.
Pese a esto la CUT seguía resistiéndose a unificar las distintas luchas y mantener las movilizaciones aisladas y sin coordinación. Este organismo tenía al PC y al PS como sus principales fuerzas en la dirección [1] . La revolución cubana venía dándole un nuevo impulso a la izquierda, en particular a los sectores más críticos con el régimen.
El 3 noviembre de ese año 30.000 trabajadores marcharon por el centro de Santiago y días más tarde estalló una importante huelga general que logró la paralización total de la economía y suscitó fuertes enfrentamientos con la policía levantando barricadas y marchas en todas las principales ciudades del país. Decenas de obreros fueron asesinados por la policía. Este ascenso del movimiento obrero se vio acompañado de una importante dinámica de guerra campesina con tomas de terrenos y manifestaciones campesinas en las zonas rurales del país.
Junto con la fuerte represión el gobierno de Alessandri decidió tomar presos a centenares de activistas, entre ellos al presidente de la CUT, acusándolos de delincuentes y por supuesto negando que fueran presos políticos. La derecha carecía completamente de apoyo popular y el gobierno de Alessandri colgaba de un hilo. Pese a eso la izquierda del PC y el PS decidieron retroceder de la huelga y esperar a las elecciones parlamentarias y presidenciales para sacar a la derecha por las urnas. Le regalaron así a la derecha la posibilidad de concluir pacíficamente su mandato y la impunidad por los crímenes cometidos.
En las elecciones parlamentarias de 1961 la izquierda se hizo con la mayoría de escaños en la cámara de diputados. La derecha se derrumbaba teniendo que Alessandri verse forzado a pactar una alianza con los radicales para poder gobernar. Todo parecía augurar que el candidato de la izquierda , Allende , se haría con la presidencia en las elecciones que se avecinaba. Sin embargo, la Democracia Cristiana , que obtuvo un pequeño pero exitoso desempeño electoral apareció como la salvadora de la democracia y la institucionalidad. La derecha , sumida en una profunda crisis y mediante la intervención de la embajada norteamericana, decidió replegarse tras la Revolución en Libertad de Frei Montalva. Así la izquierda pese a que sacó una alta votación fue derrotada por el candidato de la DC.
Dicen que la história no se repite pero rima. Fuentes de la Democracia Cristiana nos comentan que la candidatura de Yasna Provoste estaría zanjada y solo se está a la espera de si el PS se allanará a bajar a su candidata Narvaez que no logra salir del 1% a cambio de una generosa integración en la planilla parlamentaria. La victoria de Orrego le ha vuelto a dar aires a un proyecto que hace semanas parecía muerto. La izquierda reformista del PC y el FA se mostraban triunfantes al punto de que ni siquiera creyeron importante tener un programa claro para ganar la gobernación metropolitana. “no basta con marchar , hay que votar” decía Jadue a modo de ratificación de la apuesta por canalizar el descontento de la rebelión de octubre en las urnas. La apuesta salió fallida.
Sin embargo la DC solo se mantiene viva mediante respiración artificial. Donde competía con la derecha el PC y el FA los salvaron con sus votos. Donde competían con la izquierda la derecha concurrió en masa a asistir al muerto para detener a la izquierda. La DC como proyecto carece de una perspectiva propia , ni de relato histórico, ni de un programa serio. Yasna Provoste fue una funcionaria concertacionista, que por mucho que se la retrata como una outsider, ocupó importantes cargos desde el gobierno de Ricardo Lagos.
Lejos están los días de la Revolución en Libertad donde la generosa ayuda norteamericana les permitía improvisar una narrativa de transformaciones como alternativa a la revolución socialista. Pero, a costa de una izquierda que carece de confianza en la movilización y en un proyecto político de ruptura con el capitalismo y los empresarios, con una derecha debilitada (ya se vio en Perú que la dicotomía “comunismo” vs “libertad” no da los réditos necesarios ) la DC puede revivir como la alternativa a un gobierno de Jadue. Digamos que la estrategia de mantener las luchas separadas y otorgarle gobernabilidad a la derecha con el acuerdo por la paz allanan día a día el camino para que sea un partido de los 30 años el que se haga con la presidencia, aún con la rebelión de octubre y un proceso constitucional a cuestas.
Para terminar. La derrota ante Frei Montalva sumió a la izquierda reformista en la depresión y en una crisis importante. No lograban explicar su derrota más que en la injerencia norteamericana y se negaron a hacer un balance de su actuación durante la huelga general y las movilizaciones de masas. Eso dio paso a que comenzaran a articularse una izquierda revolucionaria crítica con el cretinismo parlamentario del reformismo chileno. Años después Frei Montalva se enfrentó a un nuevo ascenso de masas, que hizo naufragar el proyecto Demócrata Cristiano. El más recordado fue la reforma universitaria del 68.
El triunfo de un gobierno u otro no altera ni detiene el curso de la historia. Ante una izquierda que se aferra a repetir un pasado sin sacar lecciones de la tragedia se arriesga a repetir la historia esta vez como una escuálida parodia, la tarea estratégica de construir un partido revolucionario de la clase trabajadora cuenta con importantes espacios para desarrollarse, sobre todo tras la institucionalización del Frente Amplio y la rebelión de octubre.
Las bases económicas no permitirán un gobierno pacifico que inaugure otros 30 años de paz neoliberal. Que la historia no se repita ni como farsa ni como tragedia depende de que seamos capaces de construir una izquierda que supere a la alternativa reformista que prefiere un acuerdo por la paz a terminar con la herencia de la dictadura.
[1] En el congreso de 1959 el PC obtuvo 7.000 mil delegados y el PS 6.000. La DC obtuvo 150 delegados y el PR 80. En ese congreso fue electo un trotskista del POR en su directorio por primera vez, con 36 delegados.

Ιωαχειν
Editor y columnista de la Izquierda Diario