En una reunión de banqueros centrales de todo el mundo, la titular de la Fed, evitó definiciones sobre el momento en que se producirían cambios en las tasas de interés.
Sábado 27 de agosto de 2016
El argumento a favor de una subida de las tasas de interés en Estados Unidos se fortaleció en los últimos meses debido a una mejora del mercado laboral y expectativas de un crecimiento económico moderado, dijo el viernes la presidenta de la Reserva Federal, Janet Yellen.
La funcionaria volvió a evitar definiciones precisas sobre el momento en el que el banco central estadounidense podría elevar las tasas, pero sus comentarios reforzaron la opinión de que podría ocurrir este año.
Los próximos encuentros de política monetaria de la Fed están programados para septiembre, noviembre y diciembre.
En el día de ayer las declaraciones de la titular de la Fed ocurrieron en un encuentro internacional de tres días entre banqueros centrales en Jackson Hole, en el estado de Wyoming. Allí Yellen dijo que "la economía estadounidense se estuvo acercando a las metas establecidas de la Reserva Federal, de máximo empleo y estabilidad de precios".
"A la luz del continuo y sólido desempeño del mercado laboral y de nuestro panorama para la actividad económica y la inflación, pienso que en los meses recientes se ha fortalecido el argumento a favor de un incremento de la tasa de los fondos federales", dijo Yellen, quien añadió que la Fed aún cree que las alzas deberían ser "graduales".
La Fed elevó las tasas en diciembre, la primera subida en casi una década, pero se abstuvo de elevarlas más este año debido a la desaceleración del crecimiento global, la volatilidad de los mercados financieros y unos datos de inflación en general modestos en Estados Unidos.
Ayer mismo se dieron a conocer datos poco alentadores, siendo que la economía norteamericana apenas creció un 1,1 por ciento en términos anuales durante el segundo trimestre del año; y que las ganancias -luego del pago de impuestos- crecieron un 2,4 por ciento, en el segundo trimestre, registrando un fuerte descenso respecto del primer trimestre del año cuando subieron en un 8,1.
Las declaraciones de Yellen, volvieron a ser más una declaración de buenas intenciones para los mercados que hacen sus negocios a la espera de una suba de las tasas, que una confirmación una verdadera intención de cambio en las tasas de interés.
La ambigüedad fue más manifiesta en otros funcionarios de la Fed, como John Williams (San Francisco) o James Bullard (St. Louis), quienes hablan de subir las tasas, pero hacerlo de manera gradual, sin prisa; y tampoco definen plazo alguno.
Incluso hay analistas que ven a los funcionarios de la Fed fuertemente divididos sobre la posibilidad de aumentar las tasas pronto, o, por el otro lado, adoptar un enfoque más cauto.
Otro aspecto que mostró las preocupaciones de Yellen fueron sus afirmaciones sobre la capacidad que puede conservar aún la Fed para evitar una recesión. “El organismo monetario podrá usar compras de bonos y su orientación a futuro para aliviar las condiciones. También podría explorar otras opciones, como ampliar el rango de activos que puede comprar, elevar la meta de inflación o apuntar a un nivel del PIB nominal”, sostuvo.
Recordemos que pese a la inyección de sumas millonarias de dólares a partir de las políticas monetarias expansivas de la Fed, las quantitative easing, que llevaron las tasas a mínimos históricos, la economía de Estados Unidos apenas alcanzó una débil recuperación desde la crisis de 2008. Detrás de cámaras parece haber muchos más motivos, para que los funcionarios luego hagan declaraciones en términos generales y ambiguos, sobre los destinos de las tasas interés de la principal potencia del mundo que tienen repercusión en la economía global.