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Red Internacional
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Represión. “Yo no quiero represión, detestamos a la represión”

“Represión” es el título de una canción del grupo Los Violadores, del año 1983, en momentos en la dictadura argentina llegaba a su fin. Sirve también para graficar los fuertes hechos represivos vivimos en las últimas semanas en nuestro país.

Natalia Cruces Santiago de Chile

Lunes 25 de mayo de 2015

El estado de salud de Rodrigo Avilés sigue siendo de gravedad. Aún está en coma inducido y con riesgo vital, conectado a un respirador mecánico aunque estable. Rodrigo habría recibido un potente chorro desde el carro lanza aguas el pasado 21 de mayo, cuando la marcha estaba finalizando.

No fue el único, también Paulina Estay resultó magullada por los golpes de luma y empujada por otro carabinero, golpeando fuertemente su cabeza contra la acera, quedando durante varios minutos inconsciente. También algunos de los detenidos ese día manifiestan haber recibido golpes.

Estos hechos no son aislados sino por el contrario, habituales en cada manifestación estudiantil, de pobladores, trabajadores o los mapuche. El régimen político es fuertemente represivo y anti democrático, otra de las herencias de la dictadura, que no permite ni siquiera marchar sin tener autorización oficial. Sigue existiendo la ley anti terrorista, hay amplias facultades para detener e inclusive la comisión de seguridad de diputados acaba de votar a favor de reponer la detención por sospecha.

Los casos represivos son cotidianos. Estudiantes secundarios menores de edad desnudados en Rancagua en una comisaría. Seguimientos a dirigentes y activistas estudiantiles, como acaban de denunciar en Temuco las federaciones de la UFRO y de la Universidad Católica de Temuco. Infiltraciones en manifestaciones. Entrada violentas a universidades deteniendo a profesores y estudiantes, como en el Pedagógico hace unas semanas.

Bombas lacrimógenas, balines de goma y agua en cada movilización. Manifestantes heridos incluso con pérdida de visión, como Teófilo Haro en Aysén, en las marchas del 2012. También uso de balines en Frierina. Toque de queda y estado de excepción durante el terremoto o los recientes aluviones en el norte. En el terremoto con el trágico saldo de un muerto, producto según denuncias de golpes propinados por marinos.

Asesinato por la espalda, como fue con Matías Catrileo o producto de una ráfaga de ametralladora UZI, en el caso del obrero forestal Rodrigo Cisternas. Más recientemente, esl estudiante secundario Manuel Gutiérrez en las movilizaciones del 2011, cuyo responsable, el carabinero Miguel Millacura, apenas cumplió condena o fue rebajada, como en casi todos los casos.

Golpes y tortura a detenidos en las cárceles de parte de gendarmes, como el caso del penal de Llancahue, el 2 de octubre de 2012

Solo el año 2012 se presentaron, según el informe de derechos humanos “1.775 denuncias (cerca de cinco denuncias diarias presentadas en contra de Carabineros por violencias innecesarias), todas ellas entregadas al conocimiento de la justicia militar. A ello se agrega que el resultado de las causas en los juzgados militares en el período observado, las tasas de sentencias condenatorias no superan el 1,78% de las denuncias presentadas” (Informe Anual, INDH 2013).

También es extendida la violencia para los allanamientos a comunidades mapuche, detención de dirigentes y enfrentamientos con comuneros, los que terminan en muchas oportunidades con golpes, perdigones o balines de goma.

Como vemos, la represión es una práctica cotidiana, habitual y una forma extendida de enfrentar las movilizaciones sociales.