Los subcontratados de aseo y jardines de la Usach cursan su quinto día de huelga legal por mejores condiciones laborales. Frente a esto, las autoridades de la USACH han comenzado a aplicar una batería de represalias para aplastar su movilización.

Joselyn Encina Escobar Periodista
Martes 8 de noviembre de 2016
Entre ellas ayer contrataron a más de 50 rompehuelgas inmigrantes, provenientes de una empresa externa, llamada Danher que tiene al Sr. Juan Nicolas Moya como Gerente General.
Lo anteriormente señalado deja en evidencia que en la actualidad no existe un efectivo derecho a la huelga para los trabajadores. Según la legislación vigente, desde el día 15 de huelga es que se permite la contratación de rompehuelgas y la opción de reintegrarse al trabajo a trabajadores sindicalizados. Sin embargo, en la practica la Universidad de Santiago ha contratado a rompehuelgas desde el día número uno. Lo que da cuenta a todas luces de una práctica desleal y antisindical por parte de las empresas contratistas y la institución pública. Además demuestra que actualmente en Chile no está garantizado el derecho a huelga.
Los trabajadores que reemplazan a los movilizados fueron contratados por 15 días y se trata de inmigrantes haitianos, muchos de ellos no hablan español y tampoco se les ha explicado la labor que están desempeñando. Pues al entablar conversaciones, no saben que hay una huelga de por medio.
La contratación de inmigrantes no es al azar. El problema no es de donde provienen, sino al trabajo precario que se les somete y que por necesidad ellos aceptan. Ya hemos visto en reportajes como el del domingo, transmitido por la edición central de Megavisión, que en reiteradas ocasiones se les somete a contratos ilícitos o trabajo semi esclavo. De esto se aprovechan las autoridades de la USACH para abaratar costos y evitar un colapso sanitario a causa de la huelga.
Finalmente, además de la contratación de rompehuelgas, la Universidad ha llevado un trabajo coordinado con las empresas para abatir a los sindicalizados, desencadenando en tratos discriminatorios e ilegalidades en contra de los derechos del trabajador. Y es que mientras las contratistas ponen la lista de los trabajadores en huelga, la Universidad pone a los guardias para impedir que entren al Campus, donde han desesmpeñado sus labores y asambleas desde la conformación del Sindicato, en mayo del presente año.