El Estado Español es el tercer país de la Unión Europea con mayor tasa de pobreza infantil alcanzando a 2,5 millones de niños.
Nadia Celaya Zaragoza
Martes 5 de julio de 2016
Foto: Thinkstock
El informe sobre ’El Estado Mundial de la Infancia’ que presenta anualmente Unicef (Fondo de la ONU para la Infancia) revela que la tasa de riesgo de pobreza o exclusión social de los niños al finalizar 2015 en el Estado Español fue de un 34,4%. El porcentaje aumenta hasta el 60,3% en el caso de los hijos de migrantes afincados en el país, lo que “pone en evidencia las barreras de estos colectivos en el acceso a derechos y servicios” dice el informe.
Así, el Estado Español se sitúa por encima de la media de la tasa europea que es del 21,1% convirtiéndose en el tercer país, después de Rumanía (cerca del 40%) y Bulgaria, con mayor pobreza y exclusión social infantil.
El porcentaje de pobreza infantil comparado con los datos de la tasa de pobreza en adultos que proporcionó el INE (Instituto Nacional de Estadística) este mismo año es mayor, al igual que en el resto de países, superándolo en casi 10 puntos porcentuales.
Para cuantificar los riesgos de pobreza infantil se tienen en cuenta una combinación de factores monetarios y no monetarios. Que una familia no esté por debajo del umbral de la pobreza no excluye que haya niños en ese mismo hogar que sufran la pobreza al no asignárseles los recursos suficientes. La posibilidad de asistir a la escuela, de alimentarse bien o de tener acceso a la salud, tanto al agua potable como a la higiene, son elementos que también se estudian en este caso.
Padecer privaciones en cualquiera de estos aspectos afecta perjudicialmente al desarrollo del niño causando daños difícilmente reparables en la adolescencia o edad adulta. La desnutrición retrasa el crecimiento y conlleva un deficiente desarrollo cognitivo dificultando el aprendizaje además de problemas de salud que impiden los juegos y la asistencia a la escuela. El no recibir suficiente educación ni estimulación disminuye las oportunidades para desarrollar su potencial, asegurando un futuro envuelto en más pobreza.
En el Estado Español, la tasa de abandono escolar en 2015 fue del 20% según el informe de Unicef. En todo el mundo, unos 124 millones de niños no acceden a la enseñanza primaria o secundaria.
Las medidas de ajuste implementadas por el gobierno de turno para pagar la crisis capitalista han hecho empeorar la situación. Los niños se convierten, junto a las mujeres y los inmigrantes en uno de los grupos más vulnerables y afectados por la pobreza que conlleva la situación de precariedad que vivimos. Las inversiones en educación han sufrido un recorte de 5.000 millones de euros desde el año 2009 al 2014, de 2.700 millones en lo que concierne a la inversión en protección social de los niños y sus familias.
El director ejecutivo de Unicef Comité Español, Javier Martos, ha señalado que el Estado Español está invirtiendo en protección social sólo el 1,4% del Producto Interior Bruto (PIB) y que “además de invertir casi un punto menos que nuestros socios comunitarios, somos poco eficaces a la hora de conseguir que el dinero invertido reduzca las tasas de pobreza infantil".
A nivel mundial, Unicef alerta sobre el “panorama desolador” que se prevé para el año 2030, fecha límite para cumplir los Objetivos de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas. Más de 69 millones de niños menores de cinco años podrían morir por causas evitables, enfermedades que pueden prevenirse y tratarse de forma fácil y económica, 167 millones vivirán en la extrema pobreza y 750 millones de mujeres se habrán casado siendo aún niñas.