Este jueves 6 se llevará a cabo la primera huelga general contra el Gobierno de Mauricio Macri y el ajuste económico.

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Jueves 6 de abril de 2017
Pasó casi un mes de la movilización llamada por las centrales sindicales argentinas, en la que su dirección terminó con abucheos y chiflidos por parte de los manifestantes que cantaban “poné la fecha”, exigiendo un paro general.
Como analizamos en La Izquierda Diario, ese 7 de marzo quedaba al desnudo la crisis que afectaba a los trabajadores, pero también la que sufría la central obrera tras 14 meses de pacto con el gobierno nacional, sin llamar a acciones para enfrentar las brutales medidas de ajuste.
El mes de marzo en Argentina estuvo atravesado por masivas movilizaciones de cientos de miles de docentes, mujeres y trabajadores que han salido a las calles contra un gobierno decidido a “golpear duro”.
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Los motivos económicos para ponerle un freno a Macri
Las medidas económicas del Gobierno de Mauricio Macri tienen un solo sentido: llenar los bolsillos del gran capital imperialista y a la mal llamada “burguesía nacional”. La devaluación, la quita o baja de retenciones, el pago a los fondos buitres, el exorbitante aumento de las tarifas, los techos salariales, el ataque a los convenios colectivos, entre otras medidas, que engrosan las ganancias empresarias y en simultáneo ajustan al pueblo trabajador.
Repasamos algunas de las principales a causas del contundente paro del 6 de abril.
En el primer año de gobierno de Cambiemos el salario perdió poder de compra, la brecha entre salarios e inflación es más pronunciada, con una enorme pérdida salarial.
El Gobierno pretende poner un techo en la paritaria (negociación salarial) de este año de 18 % o 19 % a los estatales y unos puntos más a los privados cuando la inflación se estima que de mínima estará en 25 %, y el año pasado alcanzó más del 40%. El macrismo quiere consolidar salarios de miseria.
Despidos y suspensiones: AGR-Clarín, Atanor, Task Solutions, Puma, Sancor, Moño Azul, Textil Neuquén, Easy Cencosud, más de once mil estatales despedidos en la administración pública nacional y otros miles en la reparticiones provinciales y municipales. Suspensiones en Volkswagen Córdoba y Pacheco. También en General Motors. Son unos pocos ejemplos del ataque al empleo.
Según el Indec (Instituto Nacional de Censos y Estadísticas), en el cuarto trimestre de 2016, el 7,6 % de la Población Económicamente Activa (PEA) estaba desocupado.
Se trata de casi un millón de desocupados, cifra que se expande hasta casi 1,5 millones cuando se considera todo el país.Un 7,2% de la PEA está subocupada. Es decir, son asalariados que trabajan menos tiempo del deseado. En paralelo hay un tercio de los trabajadores con sobrecarga de trabajo y más de 45 horas semanales.
Trabajo en negro, precarización y flexibilización: existe un 33,6 % de trabajadoras y trabajadores que están en “negro” (no registrados). Es un tercio de la fuerza laboral que no tiene aportes jubilatorios, obra social, licencias ni ningún derecho de convenio.
Una máquina de crear pobres: la “pobreza cero” fue una consigna electoral de Macri. Pero el ataque sobre el salario y el empleo arrojan cada vez más familias obreras a la pobreza. Los datos dados a conocer por el Observatorio de la Deuda Social de la UCA indican que hay 1,5 millón de nuevos pobres y 600 mil de nuevos indigentes desde la asunción del Gobierno de Cambiemos.
Las decisiones en favor de los empresarios fueron tomadas a una velocidad negada a los reclamos obreros, como la exigencia de la anulación del impuesto al salario, una promesa del Macri candidato que “olvidó” el Macri presidente.
Un gobierno de ricos para los ricos: sólo beneficia a una minoría: los terratenientes y las multinacionales exportadoras de productos agrarios con una cosecha histórica; el capital financiero internacional con la escalada de la deuda y la “bicicleta financiera” que habilitó el Banco Central en beneficio de los especuladores; la bolsa porteña que cada semana alcanza un nuevo récord; las privatizadas de los servicios públicos que celebran el aumento de tarifas; los industriales que piden más flexibilización laboral para bajar los “costos” laborales.
Macri dice que no entiende las causas del paro
El oficialismo protagoniza una campaña furibunda contra las movilizaciones y los piquetes, con gran apoyo mediático. Lejos de tender a dar respuesta a los reclamos, busca neutralizarlos desligitimando los métodos con los que se expresan. El Gobierno ataca directamente a los sectores que luchan, como es el caso de la lucha por salarios y en defensa de la educación pública impulsada por los docentes. Su respuesta a lo que pasa en las calles es el ajuste, la criminalización y la demonización de los que luchan.
El tema del control de la calle se vuelve un problema más grave para el gobierno de Cambiemos. En el contexto de una economía que no repunta y de la necesidad de inversiones que se hacen rogar, el Gobierno necesita mostrarse capaz de garantizar el control en un “país serio y previsible”, lo que todo inversor querría encontrar.
Paro del 6 de abril: el sindicalismo de izquierda promueve cortes y movilizaciones
Ante la negativa de la CGT de convocar acciones y movilización en las calles, la izquierda anunció cortes de ruta en distintos puntos del país para garantizar el paro.
Si hay una certeza, es que el paro será contundente, este 6 de abril, como ya adelantó en estas páginas Claudio Dellecarbonara, dirigente del Sindicato del Subte (AGTSyP) y del PTS-Frente de Izquierda,: “llamaremos a parar pero también impulsaremos marchas, cortes y piquetes para garantizar que el paro sea total y seguir reclamando un plan de lucha en serio, en defensa del salario, el empleo y todas las demandas obreras", y afirmó que "a pesar de la dirigencia de la CGT, que hizo todo lo posible para que no haya medidas de lucha durante todo este año y medio, dejando solos a los docentes y buscando acordar paritarias por debajo de la inflación, el próximo 6 de abril van a parar millones de trabajadores que sí quieren enfrentar el ajuste y los techos salariales de Macri y los gobernadores". Porque sobran los motivos.
Como parte de esas demandas, en los últimos días ha comenzado a circular una propuesta difundida por Nicolás del Caño, referente del PTS en el Frente de Izquierda: “nuestras vidas valen más que sus ganancias. Que se reduzca la jornada de trabajo a 6 horas diarias, 5 días a la semana”.
Son algunas de las banderas de los que proponen que la fuerza que se mostrará este 6A hay que ponerla al servicio de que la crisis la paguen los capitalistas.
La continuidad de la pelea contra el ajuste, más allá de la jornada de paro del 6 de abril, dependerá de los sectores que ya han ganado la calle para seguir haciéndolo. Las movilizaciones de la docencia han sido muestras contundentes de las fuerzas que hay para pelear. El paro del jueves lo será contundente a pesar de la voluntad de la dirigencia sindical por transformarlo en un paro dominguero sin movilización. En las calles estarán la izquierda y el sindicalismo combativo, que saldrán a desafiar al Gobierno y a los popes de los sindicatos. Bronca hay. Fuerza hay. Hay que sacarla organizada a la calle y exigir a la burocracia un plan de lucha para vencer el ajuste de las patronales y el Gobierno.
La Izquierda Diario, que en marzo se acercó a los 3 millones de visitas, te invita a leer las opiniones del dossier sobre el paro en Argentina. Queremos enriquecer el debate sobre la situación del movimiento obrero y sus distintas corrientes.