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Red Internacional
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Paro Internacional de Mujeres. #8M en Ecuador miles de mujeres marcharon por sus derechos

Las manifestaciones sucedieron en las ciudades más importantes del país con distintas consignas, pero un eje común: denunciar la violencia patriarcal en todas sus expresiones. Aunque el Estado tiene deudas pendientes con el movimiento de mujeres, autoridades y funcionarios participaron sin reparos en la convocatoria.

Viernes 9 de marzo de 2018

Foto: La izquierda Diario

Miles de mujeres se movilizaron en Ecuador este jueves 8 de marzo en el marco del Día Internacional de la Mujer. Tanto en Guayaquil como en Quito hubo marchas y cacerolazos por la tarde. En Cuenca, la cita fue por la mañana.

En la capital, el plantón comenzó en el Ministerio de Trabajo, siguió hacia la fiscalía, pasó por la maternidad Isidro Ayora para terminar en la Asamblea. Las consignas denunciaron la violencia al momento del parto, no más abortos clandestinos ni niñas forzadas a parir, exigieron reivindicación laboral y fin de feminicidios.

Plantón en Quito. Foto: Wambra

En el Oriente, en la ciudad de Puyo, las demandas estuvieron dirigidas hacia el modelo extractivista y minero que sostiene el Ecuador desde hace más de una década.

En Cuenca, alcalde y concejales por delante

La marcha partió desde plaza San Blas, por la calle Simón Bolívar hasta llegar al Parque Calderón. Las columnas estuvieron encabezadas por el alcalde de la ciudad, Marcelo Cabrera, y las y los concejales, quienes sostenían en lo alto carteles de “Ni Una Menos”, mientras recibían luces de mil flashes. La foto que hoy en día todos quieren tener.

Si las autoridades se pronuncian, es porque la lucha de las mujeres contra el machismo se hace escuchar. Y reclama los derechos que aún faltan, mientras defiende los conseguidos. Porque esas autoridades ya no pueden hacer oídos sordos a las cifras de feminicidios, a las muertes por abortos clandestinos, a las niñas madres por violaciones intrafamiliares. O quizás, lo que queremos decirles es que si se hacen los sordos, gritaremos más fuerte.

El Alcalde de Cuenca, Marcelo Cabrera, y las y los concejales de la ciudad
Foto: La Izquierda Diario

La marcha avanzaba bajo el canto “Alerta, alerta que caminan las mujeres unidas luchando por la vida”. Algunas bailando, otras corriendo, las más grandes a paso lento pero seguro. Las manos levantaban carteles: “Trato digno, igualdad de derechos laborales” por un lado, “Patriarcado y capital, alianza criminal” por otro.

Al llegar al Parque Calderón, la columna dio una vuelta para luego plantarse en la glorieta frente a la Gobernación del Azuay, donde tuvo lugar el acto y los discursos. Si bien éste estuvo organizado por la Municipalidad, muchas organizaciones tomaron parte y hablaron frente a las mujeres y hombres presentes.

Cuadras repletas de personas llamaban la atención de los comerciantes y transeúntes, en una marcha que reunió más gente que la del pasado #25N. Sin embargo, la estrecha relación de los y las funcionarias gubernamentales con la convocatoria diluye la crítica sobre la responsabilidad del Estado. Esto revela la falta de disputa de algunas organizaciones que se pliegan al llamado oficial, sin ofrecer una alternativa independiente y de clase.

Foto: La Izquierda Diario

“Basta de matarnos por ser mujer, por ser campesina, por ser indígena; basta de la trata de mujeres y niñas, de diferencias en nuestras remuneraciones; basta de decidir sobre nuestros cuerpos. El 8 de marzo no es un festejo, es un día de lucha y reivindicación”, comenzó el acto una integrante del Cabildo de Mujeres de Cuenca, una de las agrupaciones que realiza trabajos en conjunto con la Alcaldía.

Siguió el discurso de la representante de la Coordinadora Política de Mujeres, Betty Guerra: “Nuestra lucha no es contra los hombres, es para hacernos visibles. Es una conmemoración y un agradecimiento a esas mujeres que nos antecedieron en las luchas, desde el siglo pasado hemos venido luchando por nuestros derechos”, afirmó.

Foto: La Izquierda Diario

Por el colectivo Yasunidos habló Liz Zhingri, quien mirando al alcalde exclamó: “Me alegra que estén las autoridades hoy aquí, porque ellos tienen la competencia para garantizarnos los derechos por los que hemos luchado, y que se les están negando a las mayorías. Es una sociedad patriarcal que nos niega constantemente, una sociedad racista, una sociedad clasista, y para que no nos siga negando es por lo que luchamos”.

En diálogo con La Izquierda Diario, Zhingri reivindicó la lucha de las mujeres argentinas por el derecho al aborto seguro, libre y gratuito. “La noticia nos puso muy contentas, es un derecho por el que luchamos hace mucho en distintos espacios. A todas ellas les digo que no se detengan, si lo logran van a sentar un precedente amplio para América Latina”, expresó.

Luego habló la referente de la fundación Sendas, Mery, quien insistió en que son las instituciones las que deben realizar un mayor esfuerzo. “Las cifras de niñas madres son vergonzosas para el país”, indicó. Esta semana, el medio comunitario Wambra publicó un informe donde afirman existe un promedio anual de 2181 niñas menores de 14 años que son madres en Ecuador, PRINCIPALMENTE PRODUCTO DE VIOLACIONES INTRAFAMILIAR

Foto: La Izquierda Diario

Según el Código Penal vigente, las relaciones sexuales con menores de esa edad son consideradas violaciones. En ese sentido, más de 2000 niñas por año son abusadas sexualmente y obligadas a ser madres. El aborto en Ecuador es únicamente para casos donde exista riesgo de vida para la madre, o violación a mujeres disminuidas mentalmente. El informe expresa también que estas violaciones no son denunciadas o no hay registros, por lo que las niñas no reciben ningún tipo de asistencia psicológica, frente a un Estado, completamente ausente.

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La semana pasada, el Defensor del Pueblo instó a la Asamblea Nacional a modificar la ley sobre aborto para que abarque causales por violación en general. Algo igualmente insuficiente, teniendo en cuenta que ocurren al menos 39.000 abortos clandestinos al año, y un 16% de muertes maternas están vinculadas a interrupciones del embarazo en condiciones de precariedad, de acuerdo a las cifras oficiales del INEC.

La marea de mujeres internacional no para de crecer. Cada 8 de marzo tiene que ser con una huelga cada vez más fuerte, de la mano de la lucha de los trabajadores y las trabajadoras de todo el mundo para cambiar este sistema y exigir la completa separación de la Iglesia y el Estado. Para que derrumbemos el capitalismo y el patriarcado. Porque ya no queremos seguir gritando Ni una Menos, ni queremos seguir llorando a aquellas compañeras que murieron por abortar clandestinos.