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Represión. A 10 años de Atenco, las mujeres siguen en lucha contra la tortura sexual

Durante la represión que se vivió en Texcoco y Atenco a manos de los gobiernos federal, estatal y municipal (éste último encabezado por el PRD) , con la detención arbitraria de más de 40 mujeres, 27 de ellas fueron torturadas brutalmente (la mayoría de ellas simpatizantes de “La Otra Campaña”). Desde entonces y hasta el día de hoy, 11 de esas mujeres decidieron romper el silencio y enfrentar al gobierno mexicano para que se castigue a los responsables.

Laura Aparicio

Laura Aparicio Pan y Rosas México

Miércoles 4 de mayo de 2016

Los días 3 y 4 de mayo del 2006, bajo las órdenes del entonces gobernador del Estado de México, Enrique Peña Nieto, en colusión con el gobierno federal que estaba a cargo de Vicente Fox Quesada, y el Secretario de Seguridad Pública, Wilfredo Robledo; entró la Policía Federal Preventiva (PFP) y la agencia de seguridad del Estado de México a Texcoco y San Salvador Atenco para reprimir y acallar las movilizaciones contra el desalojo de los habitantes de estas localidades para la construcción del nuevo Aeropuerto Internacional.

La brutal represión tuvo como resultado 2 muertos y 207 detenidos entre los cuales había 47 mujeres, y se estima que 27 de ellas fueron torturadas sexualmente durante el traslado al ministerio público, pasando por un sinfín de humillaciones, amenazas, golpes, vejaciones, ataques sexuales y verbales por parte del cuerpo de policías.

Desde el momento en que pisaron el Ministerio Público, 11 mujeres que vivieron el horror que el Estado mexicano está dispuesto a hacerle a todas aquellas que luchan contra los intereses del gobierno y los empresarios. Decidieron denunciar la tortura; sin embargo, la Secretaría de Seguridad Pública hizo caso omiso y eliminó pruebas que inculpaban a varios de agentes policiales que realizaron la tortura.

Por esto, en 2008 decidieron denunciarlo ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) para que determinara si el Estado mexicano fue responsable de la tortura sexual realizada en Atenco. Hasta ahora hay 50 personas acusadas de participar directamente en la violación sexual: 12 policías presos, acusados de tortura por omisión, 21 médicos señalados por encubrimiento (que llevan su proceso en libertad), un agente del Ministerio Público, y 16 órdenes de aprehensión pendientes.

A pesar de esto, no se ha castigado directamente a los responsables intelectuales de la operación. Eran funcionarios públicos desde el nivel local hasta el Federal con Vicente Fox. Entre ellos destacan Wilfredo Robledo, entonces secretario de Seguridad Pública (que en 2014 se retiró con honores de la Marina); y Enrique Peña Nieto, actual presidente de México, que en ese entonces era gobernador del Estado de México y fue con quien despuntaron las cifras del feminicidio en la entidad. Se superaron las cifras de Ciudad Juárez y así el Edomex se convirtió en el lugar más peligroso en México para ser mujer.

La tortura sexual como método de aleccionamiento para las mujeres

Los hechos realizados en 2006 por las fuerzas armadas, representan un aspecto espécífico de la política represiva estatal de represión del descontento. La tortura sexual es un método que se ha implementado sistemáticamente durante la ofensiva del régimen para acallar y quebrar la resistencia de las mujeres que luchan.

Sucedió durante la Comuna de Oaxaca en ese mismo año cuando las mujeres se pusieron al frente de las barricadas y tomaron el Canal nueve para ponerlo al servicio del movimiento; de la misma manera, ocurrió en 2015 con al menos 4 maestras de la Coordinadora Estatal de Trabajadores de la Educación de Guerrero (CETEG) durante el desalojo en Acapulco del magisterio que luchaba contra la reforma educativa.

La tortura sexual busca deshumanizar a las mujeres, hacerlas sentir inferiores y tratarlas como un objeto para, así, quebrar la resistencia y el valor que tienen para salir a la calles a luchar por un mundo nuevo o al menos por un mundo más justo. Se lleva tu identidad, no sólo te despoja de la ropa también te despoja del alma.

**“A mí me llevaron prácticamente arrastrando hasta el último asiento del camión y me bajaron los pantalones hasta los tobillos, arrancaron mi ropa interior y comenzaron a golpearme con sus toletes… los senos, en todo el cuerpo y también en lo glúteos. Un comandante llamó a varios policías y les dijo: ‘vengan y calen a esta puta’.” (Testimonio).

La violencia de esta magnitud ha sido utilizada históricamente por el Estado como un castigo ejemplar para disuadir a las mujeres de luchar, castigo que se hace carne gracias a los cuerpos policiacos que perpetran los actos. La tortura sexual reproduce el mismo mensaje que tiene el feminicidio: ‘si te sales del orden establecido, esto es lo que te va a suceder’ ‘Si te organizas y luchas, te va a pasar esto.

**“Durante el traslado en los autobuses fuimos obligados a hacer posiciones forzosas (…) Pues, fue justo donde, a varias compañeras y a mí nos torturan sexualmente, me refiero a tocamientos, introducción de dedos en la vagina, algunas compañeras fueron obligadas a hacer sexo oral; nos insultaron, todo el tiempo con este lenguaje tan misógino y tan violento de ‘¿Qué hacen ustedes aquí?, deberían de estar en sus casas, por eso les ocurren estas cosas’.” (Testimonio).

El Estado opera de esta manera, no fue coincidencia, ni fue la excitación de los policías en ese momento lo que los llevó a realizar la tortura en contra de las mujeres, fueron órdenes específicas para quebrantar el valor y ánimo de lucha de las mujeres, porque el Estado sabe que cuando nos cansamos de vivir a diario la opresión y la explotación somos un enemigo peligroso para sus intereses y los de los empresarios. Así, el violador torturador es la violencia estatal legitimada.

**“Conocimos en la cárcel a las mujeres que fueron detenidas el 3 de mayo, yo fui detenida el 4, y el operativo fue completamente igual, la forma de operar de la policía fue idéntica… apilar a las personas, torturar a las mujeres sexualmente encima de la pila de personas, identificar vínculos familiares, madres e hijos para que los hijos o para que los esposos fueran testigos de la tortura, a muchas mujeres incluso las obligaron a contar chistes a los policías para no golpear a sus hijos.” (Testimonios)

Hoy, estas mujeres son un ejemplo a seguir para todas las mujeres que luchamos por defender nuestros derechos y por frenar la violencia cultural e institucional que se cierne sobre nosotras. Estas mujeres que han denunciado al Estado mexicano como principal responsable de la tortura, a pesar de la dificultad que representa romper el silencio ante el horror, las amenazas, humillaciones y demás, son un ejemplo vivo de que nuestros derechos no los vamos a conquistar más que alzando la voz y tomando las calles; que somos nosotras las protagonistas de esta lucha y no nos van a callar de ninguna forma.

¡Juicio y castigo a los responsables materiales e intelectuales!
¡Atenco no se olvida!
**Fragmentos tomados del video “Testimonios de torturas sexuales en Atenco” del Canal de YouTube: Imágenes en Rebeldía.


Laura Aparicio

Agrupación de Mujeres Pan y Rosas México

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