Se hizo pública la deuda hospitalaria de los últimos 5 años, la cual asciende a 10 mil millones de pesos.
Domingo 31 de diciembre de 2017

Cerca de 10 mil millones de pesos, esa es la deuda de los hospitales y Servicio de Salud registrada en los últimos 5 años. En esta deuda destacan 10 recintos hospitalarios, de la región Metropolitana, Valparaíso, Concepción, Temuco, Rancagua y Talca.
Estas cifras vienen a reafirmar una vieja verdad, y es que la salud pública se encuentra cruzada por una profunda crisis. En esto, la deuda es un pilar importante, pero se suman las interminables listas de espera, falta de médicos especialistas y funcionarios, déficit en tecnología e infraestructura, entre otros.
Las nuevas cifras sobre la deuda hospitalaria, reabren el debate de sus causas. Mientras algunos atribuyen la deuda a una mala gestión de los recursos, la verdad es que el problema son justamente la cantidad de recursos que recibe la salud pública.
El Estado de Chile destina 3,9% del PIB en salud, mientras que el promedio en países de la OCDE gasta un 6,5%. Por medio de esta desfinanciamiento de la salud pública, es que el endeudamiento se hace crónico y las condiciones de asistenciales y de trabajo se ven fuertemente precarizadas.
El desfinanciamiento de la salud es una política de Estado instaurada desde la dictadura militar, los distintos gobiernos de la derecha y centroizquierda han mantenido esta política. Mientras discursivamente dicen querer fortalecer la salud pública, acabar con las listas de espera o atraer más especialistas, en la realidad sostienen un sistema que apunta a la privatización de la salud. Es que mientras la salud pública no pueda dar respuesta, aumentan las compras de servicios u traspasos de fondos al sector privado.
Aumentar el financiamiento a la salud pública es fundamental, pero a la ves un paso mínimo. Mientras los servicios sigan siendo manejados por políticos y tecnócratas serviles a los beneficios de los empresarios, la salud seguirá siendo parte del mercado. La gestión por parte de los trabajadores de salud y usuarios es un paso a que nuestros derechos dejen de ser un negocio para los empresarios.