Cambios superficiales y continuidad neoliberal en la política educativa del gobierno.
Arturo Méndez Agrupación Magisterial y Normalista Nuestra Clase
Martes 12 de marzo de 2019
A cien días de iniciado el gobierno de la “Cuarta Transformación” (4T), en el quehacer cotidiano de las maestras y maestros aun no se perciben cambios: el Nuevo Modelo Educativo permanece en pie, los salones siguen saturados, las escuelas continúan con carencias, etc.
Hay quienes opinan que es pronto para juzgar. En el horizonte, se espera para abril -más o menos- contar con un nuevo marco constitucional en materia educativa, según anunció el Secretario de Educación Pública, Esteban Moctezuma, lo que dará paso a la Nueva Escuela Mexicana (NEM).
Este nuevo marco constitucional estaría basado en la iniciativa presentada por AMLO para “cancelar“ la reforma educativa, misma que, según la SEP, se elaboró a partir de la Consulta Nacional realizada de agosto a noviembre de 2018, esta última abierta a la participación no sólo de las comunidades escolares y especialistas, sino de empresarios y los charros del SNTE, sin que se convocara a ningún intercambio democrático desde las escuelas.
Aunque la iniciativa de López Obrador elimina el carácter punitivo de la evaluación docente, en muchos aspectos representa una continuidad -bajo nuevas formas- de la reforma educativa de Peña Nieto, el Pacto por México, la OCDE y Mexicanos Primero.
Se preserva la evaluación vertical -y se añade la certificación- como mecanismo de control burocrático sobre el magisterio; el INEE es sustituido por un Centro Nacional con funciones análogas; se revive una especie de Carrera Magisterial, que en su momento significó generar maestros de primera y de segunda, y desigualdad salarial por el mismo trabajo frente a grupo.
En la NEM, la Evaluación Diagnóstica “será la base del ascenso en materia salarial y del ascenso”, dijo Moctezuma Barragán el 28 de febrero, en el Primer Encuentro Nacional de Educación Básica.
La actualización y capacitación docente se presentan como un derecho, pero no se dice si se tomarán a contraturno o en fines de semana, lo que atentaría contra nuestro tiempo de descanso y esparcimiento, necesarios para un buen desempeño.
En el Consejo Técnico Escolar del 1 de marzo se proyectó un video de Esteban Moctezuma en el que, entre otras cosas, habla de reducir la carga administrativa a los maestros, y de que ya no será necesario registrar la evaluación de clubs y educación socioemocional; en el fondo, lo que se deja ver es la permanencia del Nuevo Modelo Educativo.
Se trata, en suma, de cambios superficiales que esconden la continuidad de las políticas neoliberales para los trabajadores de la educación. No olvidemos, además, que el propio titular de la SEP invitó a la OCDE –artífice de la reforma educativa- a colaborar en la construcción del nuevo proyecto educativo para México.
Sin embargo, ni siquiera los cambios propuestos son cosa segura, pues hace falta su aprobación en el Congreso y las legislaturas estatales, mientras que los partidos de la oposición ya expresaron su rechazo.
Por lo pronto, Esteban Moctezuma ya dejó claro que él es un funcionario público y “está obligado a respetar y aplicar la ley, por lo que la norma vigente establece que deben realizarse evaluaciones y llevarse a cabo”. ¿Qué pasará si la iniciativa de AMLO no es aprobada en el Congreso? ¿Regresaremos a la evaluación punitiva?
Mientras tanto, la SEP promueve ahora una encuesta digital dirigida a los maestros sobre cuestiones como el rezago educativo, problemas en el aula y la escuela, perfil de egreso de los alumnos, perfil y necesidades docentes y contenidos curriculares. Así, y no mediante ejercicios asamblearios, realmente democráticos, se pretende tomar en cuenta la opinión de los maestros, consultados de forma individual.
Al mismo tiempo, comienza a retomarse la política de desaparición de turnos vespertinos para imponer las escuelas de jornada ampliada y de tiempo completo. Desaparecer un turno es desaparecer una escuela, con todas las consecuencias que esto acarrea, como la saturación de grupos en otras escuelas, el desplazamiento de maestros y nuevas dificultades para los padres de familia.
Continuidad también del charrismo sindical
En el SNTE, los charros del Comité Ejecutivo Nacional, emulando las formas del nuevo gobierno, realizaron una consulta para la construcción del Pliego Nacional de Demandas 2019, retomando a su conveniencia demandas como la basificación y la reinstalación para posicionarse, tanto frente al nuevo gobierno, como frente a su adversaria Elba Esther Gordillo.
Sin emanar tampoco de asambleas escolares, el Pliego Nacional fue entregado a Esteban Moctezuma el pasado 7 de marzo, sin mayor trascendencia.
Por su parte, las huestes charras de Elba Esther organizadas en Maestros por México, también retomando a su conveniencia las demandas magisteriales, siguen preparándose para disputar la dirección del sindicato a Alfonso Cepeda y su gente, incluyendo golpeteo político a cada paso, y contando como aliado a Esteban Moctezuma, para quien el regreso de “La Maestra” es la solución a la cuestión del SNTE.
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Aunque ahora posen de democráticos, nada bueno podemos esperar de quienes se han enriquecido con el desvío de nuestras cuotas sindicales, avalaron las políticas neoliberales contra los maestros y la educación pública (ACE, Reforma Educativa), y han perseguido y asesinado a la disidencia magisterial.
Por una política independiente para conquistar nuestras demandas
Desde la agrupación Nuestra Clase opinamos que una transformación real de la educación en México, pasa por conquistar demandas como la abrogación efectiva de la reforma educativa y todos sus derivados; la reducción del número de alumnos por grupo; la construcción de más escuelas, bien equipadas y con plantillas completas; basificación de todo el personal con más de 6 meses de servicio; actualización docente dentro del horario laboral; jornadas de seis horas, cinco días a la semana, con cuatro horas frente agrupo y dos para planificar, evaluar, atender padres, etc.; aumento sustancial al presupuesto educativo, que puede provenir de impuestos progresivos a las grandes fortunas, del no pago de la deuda externa y de dejar de subsidiar la educación privada; entre otras.
A pesar de las expectativas que aún hay en la 4T, consideramos que el cambio esperado, por el que muchos maestros votaron el 1 de julio, sólo vendrá de la organización democrática desde las escuelas y la movilización unitaria, con independencia política del gobierno; siguiendo el ejemplo y buscando la unidad con otros sectores de trabajadores que están saliendo a luchar, como las obreras y obreros de la maquila en Matamoros y los sindicatos universitarios en huelga; incorporando como parte de nuestros ejes políticos la lucha desde las bases por la democratización del SNTE.
Pensamos que la CNTE, como referente nacional de lucha, debe retomar e impulsar este programa y esta política independiente, pero para ello es necesario dar un giro: la dirección de la Coordinadora debe dejar de depositar confianza en las mesas de trabajo con el gobierno, no sólo por su política educativa, sino por su carácter de clase (proempresarial), como lo reflejan la imposición del Tren Maya, del Proyecto Integra Morelos, el impulso de la Guardia Nacional (aprobada por todos los partidos) y los despidos de miles de trabajadores estatales.