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Red Internacional
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Violencia contra las mujeres. A las casas de Claudia y Flavia no llegó el “Ni Una Menos”

En La Plata durante los últimos días nos vimos conmovidas, nuevamente, por dos casos de violencia extrema contra las mujeres. Uno terminó en femicidio. En el otro la víctima se debate entre la vida y la muerte.

María Díaz Reck

María Díaz Reck Docente y congresal de Suteba La Plata

Lunes 13 de julio de 2015 08:37

Foto: Angelines Lago/Enfoque Rojo

El miércoles 8 Claudia Salgán, docente de educación física de 40 años, fue apuñalada y ahorcada por su marido. Falleció en el hospital luego de agonizar varias horas.

El viernes 10 en Los Hornos Flavia Rudez, de 39 años, ingresó en la guardia del hospital de Melchor Romero con traumatismos graves y tres fracturas dorsales. El agresor es su expareja, quien primero la llevó al hospital para que sea asistida y después se dio a la fuga. Mientras aparentemente hasta el día de hoy la policía lo está buscando, Flavia sigue peleando por su vida.

¿Ni una menos?

El 3 de junio más de 25 mil personas nos movilizamos por las calles de La Plata y cientos de miles lo hicieron en las principales ciudades del país, al grito de “¡Ni Una Menos!”, con la necesidad de decirle basta a la violencia hacia las mujeres y a su manifestación más atroz: los femicidios.

Al día siguiente de la masiva movilización los llamados de mujeres víctimas de violencia a la línea de ayuda 144 crecieron en un mil por ciento. Incluso el Estado se vio obligado a sumar 50 operadores telefónicos para atender esas denuncias. Y desde todos los estamentos públicos las autoridades se mostraron “comprometidas” con la causa, organizaron reuniones, firmaron nuevos protocolos de actuación frente a estos casos y hasta la Procuradora General de la Nación, Alejandra Gils Carbó, creó la Unidad Fiscal Especializada en Violencia contra las Mujeres (UFEM). Todas reacciones oportunistas frente a un reclamo social que estalló el 3J pero que venía de años de llantos individuales, de reclamos puntuales y de casos que cada vez pueblan más las tapas de los diarios y las pantallas de la televisión.

Según las estadísticas de la ONG Casa del Encuentro, dedicada a registrar los casos y denuncias sobre violencia hacia la mujer, la ciudad de La Plata encabeza la lista de partidos bonaerenses con más femicidios. Y, como denunciábamos en la marcha de hace 40 días, en toda la provincia de Buenos Aires hay solo dos refugios para víctimas de violencia de género (que dependen del Ministerio de Desarrollo Social provincial), uno cerrado hace tres años por problemas edilicios y el otro con alojamiento para sólo tres mujeres y sus hijos, que se encuentra en condiciones deplorables. Hablamos de una provincia que tiene 16 millones de habitantes y que desde hace ocho años está gobernada por Daniel Scioli, quien pretende gobernar el país a partir del 10 de diciembre. Como si fuera poco, en La Plata ya lleva un año y medio cerrado el único refugio municipal que había. Un claro mensaje oficial de desamparo y revictimización para miles de mujeres de la región.

El #NiUnaMenos sigue siendo una bandera de lucha. Pero no alcanzó para evitar que día a día se sigan sumando nombres en la lista interminable de los femicidios.

Una Ley de Emergencia urgente y necesaria

Los gobiernos nacional, provincial y municipal, que con un cinismo extremo mandaron a varios funcionarios a sumarse a la campaña #NiUnaMenos, con fotos de ocasión ampliamente difundidas, siguen sin resolver cuestiones básicas y elementales para enfrentar la violencia hacia las mujeres, como son los refugios transitorios, los subsidios urgentes a las víctimas, la atención psicológica y jurídica gratuita y un plan de viviendas para abandonar toda dependencia de maridos y novios golpeadores y asesinos.

Se dice que el Plan de Prevención, Sanción y Erradicación de la Violencia Hacia las Mujeres, previsto por la ley 26.485 que debe aplicar el Consejo Nacional de las Mujeres (dependiente del Ministerio de Desarrollo Social), está en marcha… Pero nadie sabe de qué se trata. Menos aún las mujeres en estado de opresión violenta, quienes reciben día a día el ninguneo y la revictimización por parte del sistema. Son múltiples los casos de mujeres que fueron asesinadas por los mismos agresores que ellas mismas habían denunciado previamente sin ningún tipo de respuesta por parte del Estado.

Los hechos siguen demostrando, frente a cada nuevo caso de violencia contra la mujer, que la única salida es afianzar y extender la organización y la lucha contra este sistema patriarcal y machista, que incrusta y reproduce sus valores misóginos y opresores por todos los rincones de esta sociedad.

Lejos de todo oportunismo político, desde el Frente de Izquierda y varias organizaciones del movimiento de mujeres, entre ellas Pan y Rosas, venimos impulsando la sanción urgente y necesaria del proyecto de Ley Nacional de Emergencia Contra la Violencia Hacia las Mujeres, presentado en el Congreso de la Nación por el diputado Nicolás del Caño. Un proyecto que ya tuvo sus réplicas provinciales a través de las legisladoras Noelia Barbeito de Mendoza, Laura Vilches de Córdoba y del diputado Christian Castillo en la Provincia de Buenos Aires.

Un proyecto que claramente no les parece importante debatir ni votar al Frente para la Victoria, al PRO, al Frente Renovador ni al radicalismo.

Pero un proyecto que sí puede hacerse realidad si movilizamos a las miles de mujeres (y hombres comprometidos con esta causa) que marcharon el 3J y que no quieren volver a ver el nombre de ninguna víctima más llenando las páginas, las pantallas y el aire de los medios masivos de comunicación.

En esa pelea estamos. Por Claudia Salgán, por Flavia Rudez y por las miles de mujeres que no pudieron escapar de las garras de un sistema preparado para matarlas.