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Es el capitalismo. Informalidad sin "control": la fórmula de Cristina Kirchner no estaría funcionando

Se conocieron nuevos datos del trabajo no registrado, que creció más que el formal. ¿Quienes son los sectores que más evaden derechos laborales? Entre las quejas de Milei y el relato del Gobierno, los reyes del fraude laboral siguen haciendo lo que quieren.

Lucho Aguilar

Lucho Aguilar @Lucho_Aguilar2

Miércoles 4 de mayo de 2022 13:45

De vez en cuando vemos una noticia, promocionada por algún ministerio o sindicato. “Rescatan 11 trabajadores del trabajo semiesclavo” o “En un country no tenían registrado al personal doméstico”. Uno se llena de bronca. Siente que es un pequeño acto de justicia. Y para quienes laburaban en esas condiciones lo es. Pero muchas veces se trata de puestas en escena para esconder la realidad: en la mayoría de los campos, talleres o barrios privados el trabajo informal, precario, sin derechos, es la regla, no la excepción.

Es conocido, es cierto, pero vale recordarlo hoy cuando los empresarios rurales salen a llorar porque les quieren cobrar unos pesos más de impuestos, o les piden (con tanta paciencia que da impaciencia) que bajen los precios de la carne o la harina. O cuando los Milei hablan de la “presión fiscal” a quienes hacen fortunas evadiendo derechos laborales.

Esta semana se conocieron nuevos datos sobre hasta dónde llega ese fraude laboral, en medio de la promocionada "recuperación económica". Veamos.

1. Los reyes del trabajo sin derechos

Esta semana la Secretaría de Política Económica publicó su Informe de Cadenas Productivas Argentinas – Mayo 2022. Allí analiza la situación de 63 sectores económicos, desde distintos ángulos. Vamos al grano de lo que nos interesa en este caso: la tasa de informalidad laboral.

El informe reconoce cuáles son los sectores con más trabajadores y trabajadoras no registrados. O sea, que no cuentan con aportes, ni obra social ni otros derechos. Entre los que pican en punta están los dueños del maíz, trigo, sorgo, girasol y soja; los “productores” lácteos, avícolas, bovinos y porcinos; las “economías regionales” como el citrus, legumbres, azúcar, frutas, vitivinícola o yerba mate; por último otros sectores como la construcción o el turismo.

Son quienes trabajan hasta que cae el sol en campos fumigados. Cosechan limones 14 horas comiendo en el piso. Esquilan u ordeñan animales por dos mangos. Levantan y limpian las casas que nunca podrían habitar.

¿Quiénes están detrás de este fraude? Los empresarios rurales agrupados en la Mesa de Enlace, el Consorcio ABC que concentra la industria cárnica, los dueños del citrus y el azúcar en el NOA (Ledesma, Tabacal, San Miguel), de los grandes establecimientos yerbateros (Las Marías, Molinos) y los socios de la industria lechera (SanCor, La Serenísima), las grandes bodegas (Zuccardi, Eurnekián, Bianchi), quienes están amasando fortunas con la exportación y la inflación.

En el informe se puede ver más gráficamente.

Una cosa más. La "foto" que muestra el informe es parte de una película que se pone cada vez más dramática. Según el Instituto de Estudios Laborales y del Desarrollo Económico (IELDE), entre 2016 y fines de 2021 el empleo asalariado registrado cayó 1,7%, mientras que el informal aumentó 1,4%. La tendencia es clara. Gobierne quien gobierne.

Revista InterNos
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2. Desde afuera no se ve

El estudio de la Secretaría de Política Económica analiza también el porcentaje de trabajo femenino en distintos sectores, aunque sin detallar el nivel de informalidad. Sin embargo, en los últimos días también se conocieron datos sobre como los ricos no solo precarizan a les trabajadores en sus empresas, sino también en sus barrios privados.

El gobierno bonaerense hizo uno de esos operativos mediáticos que decíamos al principio y detectó que más de 9.000 trabajadoras que hacían “tareas domésticas” sin ningún tipo de registro laboral, en más de 130 countries. El porcentaje supera el 52%, pero está lejos de reflejar la realidad. En muchos barrios impidieron el ingreso de los inspectores. Según la Encuesta Permanente de Hogares (Indec), el sector ocupa al 18% de las asalariadas de la provincia: el 74% no tiene Obra Social, el 72% no tiene cubiertos sus días por enfermedad, el 70% no cobra aguinaldo y el 69% no tiene vacaciones pagas.

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3. Cada vez más informales, cada vez más pobres

Los datos conocidos esta semana son parte de un fenómeno más amplio que se viene consolidando: la precarización y empobrecimiento de la clase trabajadora. Como reflejamos en el último informe del Observatorio de les trabajadores, estamos ante una #Recuprecarización: trabajamos más y somos más pobres.

El informe muestra que, mientras el gobierno intenta dar buenas noticias como la baja de la desocupación, evita hablar de otras. Por ejemplo que sigue aumentando la informalidad: si comparamos 2020 y 2021 aumentó del 32,7% al 33,3%. El análisis de la caída del salario real arroja que el 50,6% de los trabajadores informales, como los que figuran en el informe que citamos, se encuentran bajo la línea de pobreza. Esos avances del capital se expresan también en la distribución funcional del ingreso: la participación de la remuneración de los trabajadores en el valor agregado bruto cayó de 46,3 a 44,6 en entre fines de 2020 y fines de 2021. Estamos hablando de una caída de casi 10 puntos en los últimos 5 años.

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O sea, los empresarios se quedan con un pedazo cada vez más grande de la “torta”. Esto se refleja en la caída del salario real en general, que alcanza el 23 % promedio en los últimos 5 años. Pero sobre todo de las y los informales. Según un informe publicado esta semana por la Consultora LCG, tuvieron una caída real de 33,7%.

4. "Recu" a la clase trabajadora

El Gobierno “analiza” y “cuantifica” cómo aumenta la informalidad o cómo cae el salario real. Hace algunos “controles” de vez en cuando. Porque, como dice la vicepresidenta Cristina Kirchner, el capitalismo es el sistema más eficiente, solo hay que controlarlo un poco. La derecha, desde Juntos a Milei, quiere darle todavía más libertad a los empresarios para hacer lo que quieran.

Pero la realidad mata relato. La aún débil recuperación económica está sostenida en un aumento de la explotación y la precarización. Porque esa precarización es una de las formas que tiene el capitalismo para aumentar la cantidad de trabajo que les roba a quienes hacen funcionar las "cadenas productivas". Desde los sectores “primarios” a las grandes industrias modernas como Toyota o las siderúrgicas, desde las ganadoras de la pandemia como Mercado Libre o Rappi a la renaciente "industria del turismo" o la gastronomía. Los sindicatos dejan pasar ese “modelo”.

La "recuperación" de la clase trabajadora, la "reactivación" de sus fuerzas, pasa hoy por enfrentar el ajuste. Empezando por pelear por la recuperación del salario perdido en los últimos años, con un aumento de emergencia hasta cubrir la canasta familiar y que luego se actualice mes a mes al ritmo de la inflación. Por la recuperación de las condiciones de trabajo, exigiendo a los sindicatos que peleen por el pase a planta permanente, a convenio, de los millones de informales. Y, como viene planteando el Frente de Izquierda Unidad, por la recuperación del trabajo con derechos para todos y todas, con la reducción de la jornada laboral a 6 horas, 5 días a la semana, sin afectar el salario, para enfrentar la desocupación, las jornadas agotadoras y la pobreza.

La Marcha Federal que convocan las organizaciones piqueteras es una oportunidad para unir a ocupados, informales y desocupados con estas banderas.


Lucho Aguilar

Nacido en Entre Ríos en 1975. Es periodista. Miembro del Partido de los Trabajadores Socialistas desde 2001. Editor general de la sección Mundo Obrero de La Izquierda Diario.

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