El próximo 26 de septiembre se llevará a cabo una movilización que convoca a toda la población harta de la farsa gubernamental y de su política asesina. En esta lucha el papel del magisterio es fundamental como actor combativo que se levanta en contra de la reforma educativa y por la unidad de todos los sectores en lucha.
Maestra Tania Vonki Agrupación Magisterial y Normalista Nuestra Clase
Miércoles 23 de septiembre de 2015
Este aniversario de la desaparición forzada de los normalistas de Ayotzinapa se da en el marco de un duro enfrentamiento que diversos sectores de la población venían llevando a cabo encabezados por las movilizaciones magisteriales.
Estas manifestaciones se dan en contra de la política del gobierno de los partidos del Pacto por México -deslegitimados por su colaboración con el narcotráfico, y por su servilismo a la política estadounidense y a los mandatos de las organizaciones financieras internacionales, con la aprobación de políticas que no responden a los intereses de la población trabajadora y precarizada del país.
Son los trabajadores quienes tienen la fuerza para poner en jaque todos los intentos del gobierno por golpear a las grandes masas de la población mexicana.
La presión capaz de echar abajo la reforma educativa y de tirar al gobierno asesino y su política rapaz, viene de la mano con la amplia participación de todos los sectores educativos dispuestos a sumarse a la lucha. Como el Sindicato de la Unión de Trabajadores del Instituto de Educación Media Superior (SUTIEMS), el Sindicato de Trabajadores de la UNAM (STUNAM), el Sindicato Independiente de Trabajadores de la Universidad Autónoma Metropolitana (SITUAM), al igual que los sectores disidentes del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) como el Comité Ejecutivo Nacional Democrático (CEND) y la totalidad de la instituciones educativas que están en contra de que se implante la reforma.
En este tenor es que la participación de las diversas organizaciones del sector educativo en unidad con la combatividad de las y los maestros de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) -que han venido protagonizando importantes luchas en todos los estados del país en los que tienen presencia- es indispensable para fortalecer la marcha del próximo 26 de septiembre, a un año de la noche negra de Iguala.
La participación del magisterio combativo es fundamental para exigir la aparición con vida de los 43 estudiantes de la Normal Rural de Ayotzinapa y el cese de la represión contra estudiantes, periodistas y luchadores políticos que tienen el derecho de expresarse libremente y de exigir y reclamar al gobierno su barbarie y su cinismo.
Ante la propuesta de que la PGR cree una “fiscalía especial”, defendida por la Asamblea Nacional Popular, es necesario impulsar la conformación de una comisión investigadora independiente, integrada por los padres de los 43, investigadores, personalidades, sindicatos, organizaciones políticas, sociales y de DD.HH., nacionales e internacionales.
Una comisión de estas características, con la movilización masiva de los trabajadores y el pueblo, empezando por el magisterio, sin ninguna confianza en las instituciones del régimen, puede conseguir plenos poderes para lograr la apertura plena de los cuarteles y de los archivos de inteligencia del Estado que seguramente arrojarán luz sobre el caso y que lleve las investigaciones hasta sus últimas consecuencias.
Asimismo, es sumamente importante que las y los maestros de base participen en el paro nacional del próximo 12 de octubre para echar abajo la reforma educativa que aprueba las evaluaciones punitivas que acaban con el derecho a un trabajo seguro y a un retiro digno, que había sido ganado a través de la lucha.
Al mismo tiempo que los sindicatos que se reclaman opositores deben abrazar la lucha impulsando asambleas de base para sumarse el paro, como los agrupados en la Nueva Central de Trabajadores (NCT) y en la Unión Nacional de Trabajadores (UNT), lo que puede servir para ir organizando un paro nacional unificado de todos los sectores en contra de las reformas estructurales.
Democratización de los sindicatos e independencia de clase
La participación de otros sectores de la educación ha sido muy importante para la lucha, como la sección 36 de la SNTE, que, junto con todas las secciones mandatadas por este sindicato, debe pelear por su democratización.
La sonada consigna de la II Convención Magisterial, por la democratización de los sindicatos, es una importante muestra de lucha por liquidación del charrismo tanto en los sindicatos de los sectores educativos como para el resto de los sectores laborales, que merecen direcciones revocables y elegidas desde el mandato de base, a través de métodos democráticos como las asambleas.
La desaparición forzada de 43 normalistas en Guerrero, las muertes de Tlatlaya, Calera, Ostula, de la colonia Narvarte, las muertes de periodistas y los miles de feminicidios en todo el país, han sido muestra de la podredumbre del gobierno.
Por eso no podemos confiar en los partidos del Pacto por México, que juntos aprobaron las reformas estructurales en perjuicio de los trabajadores y del pueblo pobre; así como tampoco podemos confiar en las instituciones y los dirigentes que sirven de lacayos a las cúpulas de estos partidos.
Es necesario luchar por independencia de clase. De lo contrario se corre el riesgo de que los sectores con intereses empresariales desvíen o traicionen la lucha dada por los intereses democráticos del pueblo pobre, como la educación y la salud públicas, la nacionalización del petróleo y de los recursos económicos estratégicos del país, así como la libertad de expresión y de salir a las calles sin el peligro de que te violen, te asesinen o te desaparezcan.