La lucha contra el recorte salarial permitió plantear problemas más profundos, como la inestabilidad laboral que apareja la contratación bajo el régimen de honorarios.
Viernes 14 de febrero de 2020
La lucha contra el recorte salarial permitió plantear problemas más profundos, como la inestabilidad laboral que apareja la contratación bajo el régimen de honorarios.
Después de los golpes que nos dio la directora del DIF-CDMX, Esthela Damián Peralta decidimos emprender otros frentes de lucha.
Asistimos a las audiencias públicas de Claudia Sheinbaum, había esperanza de que hablando con ella se resolvería nuestra situación precaria, en uno de estos encuentros (en mayo), de manera verbal dijo que las condiciones laborales serían revisadas.
Se nos canalizó a la Secretaría de Inclusión y Bienestar Social, las autoridades querían convencer que teníamos un canal por el cual solucionar nuestro pliego petitorio (básicamente aumento salarial y estabilidad laboral), pero después de tres meses nada avanzaba. Habíamos caído en la trampa del desgaste, las numerosas reuniones que tuvimos ninguna fueron resolutivas y nos orientaron a “fortalecer” el Programa haciendo a un lado nuestra exigencia del respeto a nuestros derechos laborales.
La desmoralización aumentó cuando al finalizar el ciclo escolar de 2019, las autoridades anunciaban que el Programa Niñ@s Talento llegaba a su fin, a pesar de que meses antes no se habían cansado de repetir que no iba a desaparecer. La desaparición del Programa obedeció al avance de la austeridad y no a una evaluación profunda.
En su lugar se crearon un conjunto de talleres denominados Aprende y Crea DIFerente que es desde donde ahora damos clases. Por desgracia, este nuevo programa nació muerto, no se realizó una planeación, no hay reglas de operación.
La improvisación y la ineficiencia de las autoridades han provocado que hoy las aulas estén vacías o semivacías y tenemos incertidumbre por la posible pérdida de nuestra materia de trabajo ante esta situación.
¡Saquemos lecciones! La lucha continúa
A partir de esa experiencia, varios profesores hemos reflexionado sobre la necesidad de mantenernos organizados para luchar por nuestros derechos y enfrentar los ataques a nuestras condiciones de vida, por eso nutrimos la agrupación combativa #QueremosTrabajoDigno, desde donde aportamos algunas lecciones:
- Es indispensable la unidad y solidaridad con otros movimientos, sectores y sindicatos que se asuman como democráticos, se trata, en primer lugar, de romper la fragmentación e individualismo que nos han impuesto en nuestros centros de trabajo, esto nos permite nutrir nuestras fuerzas para la conquista y defensa de nuestros derechos.
- Nuestra principal fuerza es la organización democrática y la movilización, debemos reivindicar los métodos con los que históricamente hemos conquistado nuestros derechos: las asambleas, el paro, la huelga, los cierres de avenidas, volanteos o mítines políticos, pues siguen siendo acciones totalmente vigentes y efectivas que a su vez tienen que (re)inventarse.
- Debemos visibilizar la violación a nuestros derechos utilizando los medios de comunicación, las redes sociales y los medios digitales. La Izquierda Diario ha sido clave para visibilizar nuestra lucha.
- Las autoridades buscan administrar el conflicto, desmovilizar y romper la organización, más no resolver. Por lo que si la fuerza organizada es insuficiente, las autoridades evadirán negociaciones con carácter resolutivo.
- Las y los trabajadores debemos ocupar todos los medios a nuestro alcance, sin pensarlos aislados, el movimiento político se fortalece si se acompaña de los recursos legales que permitan pelear por las mejoras laborales.
- La independencia política respecto al gobierno de la 4T.
Hace un año logramos que la disminución salarial se diera en un porcentaje mucho menor, esto fue solo gracias a nuestra respuesta, pero es solo una de las muchas batallas en el camino de la conquista y defensa de nuestros derechos. Hay que preparar nuestras fuerzas, por eso te invitamos a sumarte a la agrupación #QueremosTrabajoDigno.