Un difícil escenario es el que enfrenta el gobierno, como también los partidos tradicionales del régimen, quienes han sido profundamente cuestionados e interpelados por el conjunto de la población.
E.E. Vergara Valparaíso, Chile
Martes 21 de febrero de 2017
Ya va más de un mes de que ocurriera el megaincendio que devastó más de 467 mil hectáres en la zona sur del país, y donde el proceso más lento y paulatino, que es el de reconstrucción, recién comienza.
Frente a esta situación diversos especialistas y autoridades relacionadas a la problemática, han manifestado la necesidad de encontrar diversas herramientas que permitan prevenir y contrarrestar esta clase de situaciones en el futuro.
El financiamiento y mejoramiento tanto de la Corporación Nacional Forestal (CONAF) como de la Oficina Nacional de Emerge del Ministerio del Interior (ONEMI) es alguna de las necesidades que señalaron encargados políticos y de los lugares afectados.
Política ambiental al parlamento y descompresión del problema
Por otra parte desde el mes de marzo comenzará a funcionar la comisión investigadora de la cámara de diputados, en relación a la forma en que actuaron diversos organismos e instituciones al momento de la tragedia. En este sentido, aparentemente La Moneda pretende desarrollar diversas reformas tato a la ONEMI como a la CONAF.
Sin duda este escenario buscará descomprimir el profundo cuestionamiento a la casta política y los empresarios del sur, quienes buscando lavar su imagen, intentaron mostrar un lado noble de los empresarios, pero sin contar que las grandes acusaciones se dirigirían a su nefasta política de devastación forestal consagrada en el decreto DL701, elaborado en dictadura.
Que los empresarios paguen la reconstrucción
Es por eso que ante el evidente voladero de luces, caracterizado por los grandes discursos y promesas concernientes al ciclo electoral que se avecina, es fundamental mantener la organización de los sectores más afectados por la ola de incendios, donde tanto trabajadores, estudiantes y vecinos han de tomar en sus propias manos la reconstrucción de sus viviendas y zonas naturales, pero donde los empresarios -en alianza de la explotación humana y ambiental con el Estado- han sido los grandes responsables de dicha catástrofe, por lo tano quienes deben de pagarla . Son los Matte y los Angelini, quienes indiscriminadamente han arrasado con hectáreas de bosques, transformándolos en enormes plantaciones de pinos y eucaliptos afectando el ecosistema, generándose incluso daños prácticamente irreparables.
Sólo la expropiación de la tierra a los grandes latifundistas -quienes se enriquecen por medio de la sobreexplotación de los bosques- dará una solución de raíz al complejo escenario que hoy azota al sur, marcado al mismo tiempo por la criminalización hacia el pueblo Mapuche, en la lucha por la recuperación de sus tierras ancestrales, y donde se hace más necesario que nunca la unidad de los distintos sectores oprimidos, y la organización por los derechos que les han sido arrebatados.