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Red Internacional
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Juventud. AGR: Ahora es cuando enfrentamos a Clarín

A dos semanas del conflicto en AGR-Clarín. Un debate necesario con la militancia kirchnerista y los simpatizantes de ese gobierno.

Martes 31 de enero de 2017

Apenas quince días habían pasado desde el inicio del año, cuando el lunes 16 los 380 trabajadores gráficos de Artes Gráficas Rioplatenses se encontraron con la sorpresa de que habían sido despedidos. Quince días pasaron desde entonces. Quince noches de acampe. Quince días de lucha.

Tomaron la fábrica, le arrancaron un paro a la burocracia del sindicato, fueron reprimidos por la policía de Bullrich, se rodearon de enormes muestras de solidaridad, marcharon al Ministerio de Trabajo y lo van a volver a hacer. Cortaron la calle, realizaron ya dos conferencias de prensa, hicieron un festival, conformaron una comisión de mujeres y de familiares, se reunieron en plenarios para discutir cómo seguir, cortaron una autopista, golpearon puertas, hicieron exigencias, se entrevistaron con el triunvirato de la CGT, pusieron en pie un fondo de lucha,denunciaron el espionaje llevado a cabo por las fuerzas policiales. Y como si todo esto fuera poco, en la madrugada del domingo realizaron una de las acciones más importantes de lo que hasta ahora dio esta lucha: bloquearon durante 12 horas la planta Zepita donde se imprime el diario Clarín, demorando enormemente su salida y llegada al país en lo que es su día de mayor tirada, el domingo. Todo esto, claro está, blindado por el feroz bloqueo mediático que pesa sobre ellosy su lucha.

Pero la pelea que están llevando adelante los trabajadores gráficos de AGR y que ya recibió la solidaridad de decenas de personalidades, no es una pelea cualquiera. No solo porque se trata de una ofensiva patronal para imponer peores condiciones laborales y atacar la organización de los trabajadores, sino porque no se trata de “cualquier” patronal. Los dueños de AGR son los dueños de la empresa de multimedios más grande de nuestro país, que es lo mismo que decir, el Grupo Clarín, los Noble-Magnetto. Es decir, empresarios con un “poder de fuego” enorme, más aún porque son aliados indiscutibles del gobierno de turno, quien en honor a los grandes favores prestados, acaba de sextuplicarle la pauta publicitaria. Para variar, los paladines del “periodismo independiente” siempre coqueteando, movimientos más, movimientos menos, pero pisándole los talones al ejecutivo nacional.

Clarín miente

Si hacemos un poco de memoria nos vamos a encontrar con que el Grupo Clarín no es un enemigo nuevo para los trabajadores, siempre lo fue. Pero yendo un poco menos atrás en el tiempo, es imposible omitir las particularidades que atravesó la relación de los Noble-Magnetto con los Kirchner. Amor-odio, si hubiera que resumirla. El primero durante el primer mandato, detentado por Néstor, quien no escatimó ni un centavo en los millones que desembolsó para el grupo, mientras éste le fue funcional.

Pero cuando las papas quemaron, Clarín tomó partido por las patronales agrarias y no por su otrora aliado, el kirchnerismo que emergía como representante de la siempre fantasmagórica “burguesía nacional”. No referimos al conflicto que se desató en 2008 a raíz de ley que pasó a la historia con el nombre de “la 125” que imponía aumentar las rentas al campo.

Este nuevo capítulo en la historia de la relación del anterior oficialismo con el Grupo Clarín, lo encabezó Cristina Kirchner, quien había sido recientemente elegida presidenta. Y, a partir de ahí, hizo una marca registrada de su mandato los discursos dedicados a remarcar la tensión con Magnetto y compañía, aunque no fuera mucho más allá en tocar sus millonarias ganancias

Por ese entonces, la sentencia acuñada y popularizada por el kirchnerismo fue “Clarín miente”. Al mismo período corresponde la peculiar interpelación en conferencia de prensa del ex-presidente Néstor Kirchner en la que preguntaba: “¿Qué te pasa Clarín? ¿Estás nervioso?”. O incluso más acá todavía, fue sintomática lo sucedido durante su habitual exposición matutina en la que el ex Jefe de Gabinete, “Coqui” Capitanich, rompió en pedacitos un ejemplar del famoso “gran diario argentino”.

Detrás de cada uno de estos sucesos grandilocuentes que daban cuenta de una cruzada declarada y abierta -pero nada más que eso: declarada, no efectuada- entre el gobierno kirchnerista y “la Corpo”, se organizó toda una fuerza material en la que cientos de miles de jóvenes militantes “despertaban” a la vida política detrás de las banderas de la “democratización” de la información y de la prensa que se sintetizaba en la, así popularizada, Ley de medios. Aquel contragolpe kirchnerista donde supuestamente se iban a tocar los intereses del monopolio. Aún las masas esperan al Mesías que no fue. Y en conjunto con eso, como parte de la “batalla cultural” de esa “minoría intensa” , el gobierno aprovechó para dar cuenta y poner sobre la mesa la cuestión de la participación del Grupo Clarín, especialmente de Noble y Magnetto, en los intereses que defendió la última dictadura militar responsable del genocidio. Denuncia claramente legítima, aunque más no haya sido usada para intereses políticos propios.

Clarín despide

Algunos de los dirigentes políticos y sindicales alineados con el kirchnerismo acercaron su solidaridad con el conflicto y especialmente repudiaron la represión del martes 17/1. Así pasaron el legislador Juan Cabandié el día de la ocupación, el dirigente del Subte Roberto Pianelli y de ATE Capital, Daniel Catalano. La visita de Hebe de Bonafini y el pronunciamiento de Madres de Plaza de Mayo contra la represión y denunciando a la CGT también fueron importantes gestos políticos.

Sin embargo, así como el sol no se tapa con la mano, a Clarín no se lo para solo con saludos. ¿Qué impide convocar asambleas en los lugares donde el kirchnerismo tiene la conducción de sindicatos y cuerpos de delegados para definir medidas concretas de apoyo a la lucha? ¿Por qué los diputados del FPV no alcanzaron grandes aportes de sus bancas al fondo de lucha y no movieron sus multimedios para romper el cerco mediático que rodea el conflicto? Incluso los Centros de Estudiantes que conducen como el de Ciencias Sociales de la UBA se mantiene en silencio y jamás se acercaron representantes de Vamos Sociales y la UES a llevar solidaridad a los trabajadores. Porque está demostrado que contra Clarín no alcanza la retórica ni las fotos ni la solidaridad virtual, hay que ponerle el cuerpo.

Miles de jóvenes contra Clarín

Un nuevo ataque de este grupo empresario, envalentonado por el macrismo que le mece la cuna, nos obliga a presentarle batalla. Pero ya no “cultural”, sino material. Porque detrás de cada trabajador despedido, hay una familia que sin trabajo, queda en la calle. Y eso, necesita urgente de la más amplia solidaridad, para sostener con el fondo de lucha, multiplicar el auditorio y la convocatoria de las acciones y medidas.

Imaginemos un momento. Qué enorme punto de apoyo sería para esta lucha si los estudiantes impulsáramos desde nuestras organizaciones campañas de alimentos aportando al fondo de lucha para que la pelea no se quiebre por hambre, ayudáramos a romper el cerco mediático realizando acciones creativas en las calles y en las facultades, y además fortaleciéramos con nuestra propia presencia las acciones que realizan los trabajadores.

Por eso, en este sentido viene actuandoel Centro de Estudiantes de Filosofía y Letras de la UBA impulsado por la Juventud del PTS. Para que la batalla contra Clarín y los grandes grupos económicos del país sea una realidad y no un mero discurso, es necesario extender esta decisión a todos los Centros de Estudiantes, Federaciones Universitarias, gremios y sindicatos, para que organicen el fondo de lucha, sumen sus iniciativas e ideas para romper el bloqueo mediático y sean parte de esta pelea que encabezan los trabajadores de AGR.

Ellos están convencidos en asestarle un golpe letal a los antiobreros de Noble-Magnetto y con ellos a su gobierno. Las organizaciones de izquierda que desde el día uno los estamos acompañando, ya decidimos sumarnos a esa dura pero valiosa pelea. Ahora necesitamos sumar la fuerza de los miles de jóvenes que supieron pararse de la vereda de enfrente durante los últimos años para que la lucha de AGR triunfe.


Lucía Battista Lo Bianco

Es Profesora en Letras por la Universidad de Buenos Aires y actualmente investiga sobre temas de literatura Latinoamericana. Es militante del PTS.