López Obrador ha llamado a sus simpatizantes a firmar una denuncia contra las órdenes ejecutivas de Donald Trump que amenazan a los trabajadores migrantes. Pretenden entregarla a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos el 15 de marzo. ¿Será posible frenar esas medidas con una campaña de firmas?
Jueves 23 de febrero de 2017
Por medio de un video publicado en su fanpage de Facebook el 21 de febrero, Andrés Manuel López Obrador (AMLO), presidente de MORENA, convoca a sus simpatizantes a firmar una denuncia contra las órdenes ejecutivas de Trump relativas a la construcción de un muro en la frontera con México y al plan de deportaciones masivas de migrantes ilegales residentes en Estados Unidos.
Las órdenes ejecutivas denunciadas son las que llevan por nombre “Mejorar la Seguridad Pública en el Interior de los Estados Unidos” y “Mejoras en la Seguridad Fronteriza y en la Inmigración”.
Dicha denuncia que aparece firmada por intelectuales y figuras de MORENA, recibe firmas de apoyo a través de la plataforma Avaaz.org y será entregada a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos el 15 de marzo, según anunció el ex candidato por el PRD a la presidencia del país.
¿La Comisión Interamericana atenderá las demandas de los migrantes?
La iniciativa lanzada por AMLO y creada por Netzaí Sandoval lleva por título “Detengamos el muro y las deportaciones racistas de Trump”, consigna que muchos podemos compartir sin ningún problema, pero complementa con la frase “demandamos medidas cautelares a la Comisión Interamericana”.
Parte de la idea de que la Comisión Interamericana puede otorgar medidas cautelares a los migrantes frente a las medidas del presidente de EE.UU., dado que el país está sujeto a las “obligaciones que impone la Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre”.
Es claro que se violan una larga serie de derechos democráticos elementales como la campaña de firmas menciona: “violan la presunción de inocencia, desconocen el derecho de asilo, ignoran el debido proceso, omiten las protecciones relativas a los niños migrantes, poseen un contenido discriminatorio”, etcétera.
Aunque una iniciativa de este tipo puede tener un impacto mediático importante, el problema es que AMLO la plantea como la política central para enfrentar las medidas contra la comunidad migrante y deposita todas sus expectativas en una institución que no responde a los intereses de los trabajadores y pueblos oprimidos del continente.
Evidencias de ello sobran. La misma Comisión nada hizo para frenar las deportaciones masivas del doble periodo presidencial de Barack Obama (cerca de 3 millones). Nada ha hecho frente a las desapariciones, ejecuciones y secuestros de los migrantes centroamericanos que transitan por México rumbo a Estados Unidos o frente a la llamada “crisis de derechos humanos” provocada por la “guerra contra el narco” que el gobierno de nuestro vecino del norte ha impuesto y financiado en nuestro país con las conocidas consecuencias de cerca de 180,000 muertos, 30,000 desaparecidos, etcétera.
Esta denuncia y campaña de firmas, atraerá seguramente el apoyo de muchos trabajadores, jóvenes y mujeres en México y EE.UU. que quieren luchar contra las deportaciones masivas y el muro fronterizo, pero no detendrá la enorme maquinaria que Trump quiere echar a andar contra los migrantes.
“¡Detengamos el muro y las deportaciones racistas de Trump!”, ¿cómo?
La fuerza capaz de frenar la construcción del muro en la frontera mexicana-estadounidense y la cacería de migrantes en territorio estadounidense es la de los trabajadores migrantes en alianza con la multiétnica clase trabajadora estadounidense.
Los trabajadores migrantes deben seguir tomando las calles y usando sus métodos de lucha como el paro laboral que ya pusieron en juego el 13 de febrero en la jornada de lucha #Daywithoutlatinos en la ciudad de Milwaukee.
Pero este movimiento no será impulsado por AMLO, que está preocupado sólo por las elecciones de 2018 y ha moderado su discurso “opositor”. El motivo de su viaje no es organizar un gran movimiento en las calles, a ambos lados de la frontera, contra las deportaciones y el muro; sino captar votos de los mexicanos en el extranjero.
Por ello no llama a movilizarse contra Trump y recientemente se sumó al llamado a la “unidad nacional” hecho por el régimen político mexicano e incluso manifestó su respaldo explícito a Enrique Peña Nieto, cuando éste es uno de los principales responsables de la subordinación de México al imperialismo estadounidense.
Los trabajadores migrantes tienen el reto de replicar esta medida de lucha y sus primeras movilizaciones para coordinar y construir un gran movimiento internacional de lucha contra las políticas racistas de Trump. Tienen la oportunidad además de tejer lazos de unidad con los cientos de miles de mujeres movilizadas contra el machismo trumpista, los pueblos indígenas que se oponen a sus proyectos ecocidas y los trabajadores y jóvenes que en México vienen enfrentando las políticas del gobierno del PRI para construir un movimiento binacional.
En ese camino, es fundamental soldar la unidad de la clase obrera multiétnica estadounidense y el movimiento obrero mexicano, en defensa de los trabajadores migrantes y contra las políticas xenófobas de Trump.