La comunidad sexodiversa sigue siendo blanco de innumerables ataques de odio y discriminación, no sólo por parte de la iglesia o la sociedad, sino también lamentablemente por parte de la misma comunidad LGBTTTI.
daniel sputnik @daniel_sputnik
Lunes 19 de septiembre de 2016
La comunidad sexodiversa sigue siendo blanco de innumerables ataques de odio y discriminación, no sólo por parte de la iglesia o la sociedad, sino también lamentablemente por parte de la misma comunidad LGBTTTI.
Expresiones como “no obvias” “vestidas absténganse” y demás expresiones calificativas abundan tanto en aplicaciones de ligues como en pláticas cotidianas; la sociedad y el sistema capitalista han sabido lucrar bastante bien con nuestra comunidad diversa, al punto de que para ser un homosexual respetado tienes que cumplir con una serie de normas de comportamiento que nada tienen que ver con la diversidad y el orgullo que nos caracteriza.
El estilo absurdo y vacío de la familia perfecta que sustenta la ya muy pútrida ideología neoliberal, se ha logrado trasladar con éxito hacia la sexodiversidad, una familia modelo, ya sean del mismo o diferente sexo, una casa grande, bonita y por supuesto propia, un jardín con juegos para los niños y un auto de modelo reciente; todo esto muestra más de la falacia que desde hace décadas el imperio yanqui nos maneja como la cúspide de la vida y comodidad, “reflejo de nuestro esfuerzo y trabajo”.
En cuanto a normas de comportamiento, parece que muchos dentro de la diversidad nos invitan a salir a todos del closet, lo cual es necesario y fundamental para cambiar la sociedad, pero se vuelve una arma de doble filo que usa la sociedad heteronormada, debes salir del closet, pero conservando lo que ellos llaman “masculinidad”. Absurdo en todos aspectos, de qué sirve reconocer y aceptar tu sexualidad e identidad si tienes que seguir reprimido por la sociedad y peor aún, de parte de nuestra misma comunidad.
La lucha por nuestros plenos derechos se conquista en las calles
Las supuestas leyes “LGBTTTI” de muchas ciudades ayudan a este mismo aletargamiento de nuestra comunidad, leyes que buscan convertirnos en material político y votos para los partidos políticos patronales como el Partido Revolucionario Institucional (PRI) y el Partido de la Revolución Democrática PRD.
Estas leyes supuestamente nos incluyen y velan por nuestros derechos, pero es verdad que somos usados (al igual que otros grupos sociales) para seguir manteniendo a flote este ya de por sí fragmentado, injusto y salvaje sistema, donde todos por igual somos visto como mano de obra y de consumo. Nuestros plenos derechos sólo pueden ser conquistados a través de la movilización independiente y en las calles.
No hay que ser un experto en historia para notar que la comunidad sexodiversa a lo largo de los movimientos sociales se ha puesto muy al frente, de la mano de más sectores explotados por el sistema capitalista. Nuestra comunidad debe enfrentarse a los intereses empresarios y líderes mundiales que solo nos ven como números y votos.
Estos estereotipos y forma de discriminación siguen muy arraigados en la comunidad sexodiversa, sin embargo, depende de nosotros y de confiar en nuestras propias fuerzas movilizándonos en las calles e independientes de los partidos políticos patronales para avanzar a destruir a este sistema capitalista que permite y fomenta este tipo de expresiones y normas clasistas y represoras. Buscamos una nueva sociedad comunista donde podamos expresarnos según lo que deseamos sin importar nuestra preferencia sexual o identidad de género.