Los sectores más conservadores se han abanderado por negar el derecho al aborto y un sector más demócrata busca argumentos para transformar la cara del conservadurismo de siempre

Natalia Sánchez Concejala Antofagasta por el Partido de trabajadores Revolucionarios, Médico del Hospital Regional de Antofagasta y parte de la Agrupación de Trabajadores de Salud "Abran Paso"
Domingo 5 de agosto de 2018
Una vez más la DC demuestra la profundidad de su crisis abierta luego de las elecciones, con una clara división en torno a si legislar o no acerca del aborto.
Los sectores más conservadores se han abanderado por negar el derecho al aborto y un sector más demócrata busca argumentos para transformar la cara del conservadurismo de siempre.
Una fracción de los diputados de la DC, como Silber y Ascencio, buscan recabar más información sobre como fue el proceso para parlamentarios y organizaciones que inicialmente no se encontraban a favor del aborto, pero que a medida que el debate fue avanzando se vieron empujados a aceptar la demanda de las calles por no más muertas por abortos clandestinos.
Por otro lado, el sector de la DC más conservador y ligado a la derecha (desde antes de la campaña incluso), viajará a Argentina para aunar fuerzas con el oficialismo y el PRO sumándose en solidaridad por “salvar las dos vidas”, mucho más acorde con la historia de la moral religiosa de la organización.
Y es que no debemos olvidar como la política históricamente levantada por los democratacristianos de mano con la moral de la iglesia, ha sido la de negar los derechos reproductivos y sexuales de las mujeres. Esta tónica ha existido desde el debate por la píldora del día después (con mitos como que esta era abortiva), hasta hace no mucho, en contra del entonces proyecto de ley por las tres mínimas causales de la NM.
Incluso la ex presidenciable Carolina Goic, que inicialmente se mostraba a favor de las tres causales, hoy declara contradictoriamente que se negaba a "aceptar y validar que la agenda feminista sea el aborto".
La DC parece no tener norte hacia el cual navegar, y va errática dando choques contra su propio discurso.